No basta con mostrar una propiedad para cobrar una comisión de venta, según fallo judicial

“El hecho de haber mostrado el inmueble en una sola oportunidad y aportar datos de las condiciones inherentes a su estado y venta -hecho admitido por ambas partes-, no otorga por sí derecho al cobro de una comisión”, sostuvo el fallo

La justicia desestimó el reclamo de una inmobiliaria de Punta del Este contra el comprador de un apartamento de la Torre Gattás

El hecho de mostrar un apartamento y pasar el precio del mismo a un interesado en comprarlo no necesariamente genera el derecho al cobro de la comisión generada por la compraventa del inmueble en cuestión.
Esto quedó de manifiesto en un fallo del Tribunal de Apelaciones en lo Civil de 7º turno que desestimó la apelación interpuesta por una inmobiliaria de Punta del Este contra una sentencia en primera instancia que desestimó su reclamo contra el comprador de un apartamento de una torre de Punta del Este.
“El hecho de haber mostrado el inmueble en una sola oportunidad y aportar datos de las condiciones inherentes a su estado y venta -hecho admitido por ambas partes-, no otorga por sí derecho al cobro de una comisión, ya que el posterior acercamiento de los contratantes y su transacción final no fue producto de la actividad del accionante, como en definitiva también se reconoció en obrados”, sostiene el citado fallo en alzada del tribunal.
”Por otra parte, la inmobiliaria de la que es titular el actor, no tenía exclusividad para la venta de la unidad en cuestión, lo que permitía la intervención directa del propietario y de otras inmobiliarias a efectos de concretar el negocio traslativo del dominio, como finalmente ocurrió en el caso de obrados”, afirmaron los ministros.
“Es de destacar, además, que dicho contrato se celebró un año después de la visita a la que se alude en la demanda, facilitada por el empleado de la inmobiliaria del actor y con la intervención de sus nuevos dueños, atento a que el propietario original había fallecido. Tampoco el precio fue el establecido en primer término para la venta, sino que el demandado obtuvo directamente con su dueño una sustancial rebaja del mismo, adquiriendo el “penthouse” un año después, por la suma de U$S 415.000, cuando originalmente se vendía por U$S 600.000. No hubo entonces una continuidad de acción entre la visita consignada y la
compraventa finalmente celebrada entre el actor y los herederos del causante, que le otorgue derecho a compensación alguna por un servicio que no determinó la concreción del negocio que nos ocupa, lo que sella la suerte de su pretensión”, continúa el fallo al que tuvo acceso Correo de Punta del Este.

El caso
El caso de marras comenzó el 9 de junio de 2020 cuando un empresario inmobiliario de Punta del Este radicó una demanda por cobro de pesos derivado de responsabilidad contractual por contrato de mediación de compraventa de inmueble contra el propietario de una unidad de la Torre Gattás de Punta del Este
En la demanda, el empresario expresó que es el dueño de una empresa unipersonal que gira en el ramo inmobiliario y aseguró que en diciembre de 2017, el propietario de la Unidad 2101 del Edificio Torre Gattás, de Punta del Este, le encomendó su venta.
El 24 de julio de 2017, un empleado de la inmobiliaria, concurrió al edificio mencionado para tomar fotografías de la unidad 113 cuya venta se le había confiado, entre otras. En la recepción se encontró con el demandado, quien habitaba el edificio y le preguntó qué unidades tenían para la venta. El empleado de la inmobiliaria procedió a mostrarle las unidades 1702 y 2101 e indicarle las condiciones de venta (precio, valor de los gastos comunes y demás elementos). Más tarde le envió un mensaje de “whatsapp” con la información requerida. Dos días después le mostraron la unidad 1305 y luego las unidades 504, 701, 2102, manifestando el interesado que se mantendría en contacto con la inmobiliaria y que tenía interés en el apartamento 2101. Al tiempo, el demandante tomó conocimiento, por el titular de otra inmobiliaria que la unidad 2101 había sido vendida. El empresario inmobiliario se comunicó con el propietario, quien le confirmó que era el demandado quien había adquirido la Unidad 2101 por su cuenta, negociando con los dueños sin poner en conocimiento que había obtenido información de las condiciones de la venta por la inmobiliaria del compareciente.
Por esta razón, al promover la demanda el empresario inmobiliario entendió que en este caso se había configurado la figura del contrato de corretaje en su favor, que no fue abonado por el contrario, por lo que solicitó que en definitiva se le condene al pago de la suma de U$S 16.000 más el interés legal y costas y costos si correspondiere.