Nueva audiencia en juicio de actriz argentina contra la empresa de seguridad Prosegur

La demanda se tramita en la sede del juzgado civil de 5º turno de Maldonado en el expediente caratulado Lopilato Luisana c/Nautiland Sociedad Anónima

El próximo 20 de junio se cumplirá una nueva audiencia en el marco de la demanda por reparación de daños y cese de utilización de imágenes que lleva adelante la actriz argentina Luisana Lopilato contra la firma Nautiland Sociedad Anónima propietaria de la empresa de seguridad Punta Systems en el presente absorbida por Prosegur. Se trata de un juicio millonario en dólares, cuya suma se acrecentará por el tiempo transcurrido, si Lopilato obtiene un fallo favorable
La demanda se tramita en la sede del juzgado civil de 5º turno de Maldonado en el expediente caratulado Lopilato Luisana c/Nautiland Sociedad Anónima. Reparación de daños y cese de utilización de imagen, un contencioso que se remonta a fines del mes de diciembre de 2013.
En la audiencia prevista para el 20 de junio se procederá, con la presencia de las partes, la reproducción de los documentos emitidos por Canal Once de Punta del Este. La empresa demandada deberá aportar los medios necesarios para que los presentes puedan observar esas imágenes.

Sin autorización
La demanda de Lopilato, hoy residiendo en Canadá junto a su esposo el cantante Michael Bublé, apunta al resarcimiento de los daños y el cese de la utilización de su imagen.
Lopilato dijo que Punta Systems (Nautiland S.A.), empresa de seguridad que desarrolla su actividad en Maldonado, en el año 1994 aproximadamente lanzó una campaña publicitaria utilizando sin su autorización su imagen y luego lo hizo Prosegur S.A. Se usó la imagen de Luisana Lopilato de niña, en publicidad televisiva, en cartelería, en camionetas destinadas al servicio, en folletos. De la prueba documental agregada surge que la niña de la imagen es Luisana Lopilato y que la campaña publicitaria hizo destaque de su belleza infantil con definido interés comercial y sin su autorización, sostuvo la demanda.
La conocida actriz argentina afirmó que por aquellos años celebró un contrato de agencia con Punta Systems, que luego pasó a ser Prosegur S.A, para participar en un comercial y sólo con dicho fin. Sin embargo, las empresas se apropiaron de la imagen y construyeron toda su publicidad sobre la base de la utilización de dicha imagen incluso en la página web de la firma. La imagen se constituyó en un símbolo de las empresas accionadas, circulando incluso adhesivos con la imagen de la actora que se colocaban en las viviendas de los clientes.
A su juicio existe un hecho ilícito de las accionadas, porque ya sea en el ámbito contractual como extracontractual, según se entienda el tipo de responsabilidad civil a aplicarse y las demandadas deben resarcir los daños ocasionados.

Intimación
En el año 2006, se intimó el cese de la utilización de su imagen y las demandadas continuaron en el uso de ésta. La demanda de Lopilato fue respondida por la empresa Prosegur Sociedad Anónima cuyos abogados opusieron excepciones de falta de personería, falta de legitimación pasiva y de prescripción.
La representación de Lopilato corre por cuenta del abogado Andrés Mariño con un poder general judicial conferido por el padre de la actriz quien a su vez es apoderado de ésta.
Esto fue señalado por los abogados de Prosegur por entender que el poder no confiere facultades para actuar en el extranjero, por lo que existe falta de representación y la excepción debe ser acogida.
Asimismo, sostuvieron que existe falta de legitimación pasiva en tanto jamás existió vínculo contractual con su parte, las demandadas son sociedades comerciales distintas y los actos de una no pueden imputarse a la otra.
Prosegur recordó que adquirió las acciones de Nautiland S.A. el 3.2.2009, por tanto ésta última funciona como empresa independiente, siendo Prosegur Actica Uruguay S.A., únicamente accionista de aquella, no pudiendo ser jamás responsabilizada por una conducta que se imputa a aquella. La falta de legitimación tiene el carácter de previa y debe relevarse en el despacho saneador. Además, en relación a la excepción de prescripción, al momento que Prosegur adquirió el paquete accionario de Nautiland S.A. en el año 2009, la empresa Punta Systems ya no utilizaba la imagen desde el año 2006.
Asimismo al momento de adquirir el paquete accionario se realizó un completo cambio de imagen de lo que era Punta Systems para adecuarla a Prosegur, explican. Tratándose de un hecho único pero prolongado en el tiempo, por su consumación continuada, el cómputo de la prescripción comienza una vez que cesa el supuesto ilícito. Por ende, si la conducta antijurídica cesó en el año 2006, el límite de prescripción cuatrienal se produjo en el año 2010. Si cesó en el 2009, la prescripción se verifica en el año 2013. Siendo el emplazamiento de la demanda a su parte en el año 2014, el reclamo también ha prescripto. La existencia de un cartel aislado colocado del lado interno de una ventana de un barrio, ni importa conducta antijurídica alguna y escapa al control de Prosegur, además en el domicilio indicado no vive un cliente ni de su parte ni de Nautiland.

Aceptación tácita
La empresa recordó que en el año 1994 se realizó una campaña publicitaria con la imagen de una niña cuyo nombre y filiación se desconocía en tanto se contrató a través de la empresa publicitaria oPaprikao. La empresa tiene su propio logo y sí, la foto de la niña aparece en algunos elementos de publicidad como ser en los carteles que se colocaban en los domicilios de los clientes que contrataban con la empresa, pero la imagen nunca fue el logo de la empresa.
La demanda niega haber celebrado contrato de publicidad con Mabel Hum, la pieza publicitaria fue suministrada por oPaprikao, sin que se tuviera conocimiento de la niña ni de quiénes contrataron en su nombre por ser menor de edad. Durante doce años ha existido una aceptación tácita de los padres para que su foto apareciera en la papelería y vehículos como un recordatorio del corto publicitario, pues nadie objetó su uso que era público y notorio.
La firma también agregó que no es cierto que se haya utilizado la imagen después del año 2006, en tanto la publicidad de la niña dejó de salir al aire a mediados de febrero de 2006, a posteriori de la intimación realizada y se comenzó a difundir un nuevo comercial con otra niña.
El reclamo a su juicio ha prescripto.
Hasta mediados de febrero de 2006 se utilizó el comercial aludido en la demanda con el uso de la imagen, hasta que se recibió la intimación a su cese y se procedió a dejar de emitir el comercial y a eliminar toda la publicidad de la empresa, donde aparecía la imagen. En el año 2006 se procedió al recambio de la cartelería de jardines, portones y entradas a los domicilios de los clientes.
A pesar del enorme esfuerzo, es muy factible que hayan quedado algunos carteles y stickers sin cambiar por los nuevos, porque en muchos casos la gente que no contrató a la empresa, ha colocado o mantenido carteles con el objeto de persuadir, lo que resulta materialmente imposible de controlar. En relación a la web, el dominio fue dado de baja en el año 2009, pocos días después que Prosegur asumiera la dirección de Nautiland S.A., lo que puede haber sucedido es que la anterior imagen haya quedada guardada en el caché de la computadora, además se trataba de una foto minúscula y la aportada por la actora, no cumple con lo dispuesto por el art. 72 del CGP. A principios del mes de febrero de 2009, cuando fue adquirida por Prosegur S.A. ,Punta Systems cesó toda publicidad de ésta. El emplazamiento de la demanda lo fue el 27 de marzo del año 2014. Habiendo cesado el daño en el año 2006, de aplicarse dicho criterio, la acción prescribió en el año 2010, aunque bien puede interpretarse desde su perpetuación en el año 1994 lo que conlleva a la misma solución.

Respuesta
Estos planteos de las empresas demandadas fueron rechazados por la actora cuyo abogado recordó que Lopilato otorgó a su padre un poder general con amplias facultades y éste confirió submandato a favor del Dr. Andrés Mariño. La sustitución y el submandato son distintos y se otorgó al letrado patrocinante éste último, por lo que el Sr. Lopilato, padre de la actora no ha dejado de ser apoderado y mandatario de su hija quien otrora otorgara poder para pleitos en Uruguay sin limitación alguna.
Del contexto de poder otorgado emerge que el letrado patrocinante está facultado para representar a Luisana Lopilato en asuntos tramitados en Uruguay. Además la excepcionante admitió el poder otorgado en anteriores actos procesales como la conciliación previa, lo mismo que la codemandada Nautiland.
En relación a la excepción de prescripción opuesta, la acción no ha prescripto ya sea en el sistema de responsabilidad contractual o extracontractual.
En obrados se celebró contrato verbal con la agencia de publicidad Mabel Haum y Punta Systems (Nautiland S.A.), que luego pasó a ser Prosegur Activa Uruguay S.A.. Prosegur reconoce que adquirió el paquete accionario de Nautiland S.A., por tanto se transformó en un instrumento de aquella, dado que su servicio de alarmas es ofrecido por Prosegur S.A., por lo cual la relación contractual también la alcanza.
De entenderse ciertos los dichos de las demandadas de que no celebraron contrato directamente con la actora, se daría el supuesto de conexidad entre los contratos, un coligamiento entre los vínculos contractuales, un vínculo obligacional de fuente contractual celebrado entre Lopilato y Nautiland S.A., hoy Prosegur Activa Uruguay S.A.
La acción de autos de fuente contractual no ha prescripto, en tanto la obligación de indemnizar surge con el incumplimiento, donde se computa el inicio del plazo, cuando la deuda es exigible. El plazo de prescripción se suspende por la minoría de edad de la actora, quien alcanzó la mayoría de edad, el 18 de mayo de 2005. A juicio de Lopilato se trata de un ilícito continuado y las demandadas reconocen que la imagen se utilizó en forma continuada hasta nuestros días.
Surge de la prueba documental agregada a la demanda que en agosto del año 2010 se encontraba la imagen en la página web de Prosegur Activa Uruguay S.A. correspondiente al servicio de Punta Systems (Nautiland S.A.) y en el 2013 existían asimismo diversos medios publicitarios de las empresas demandadas con la imagen cuestionada. En su contestación Nautiland S.A., reconoce haber usado durante doce años dicha imagen. En supuesto de ilicitud continuada como el de autos, el plazo de prescripción comienza a correr desde el cese del hecho ilícito, por lo que al tiempo de emplazamiento de las demandadas, todavía el plazo de prescripción no había vencido. Prosegur no cambió el logo y los distintivos con la imagen de la actora hasta el año 2013, como se prueba de la página web agregada en los autos. La circunstancia de imposibilidad de control de los stickers y carteles y la web guardada en el caché de la computadora que se apunta por la codemandada Nautiland, no las eximen de responsabilidad.
En cualquiera de los dos supuestos de responsabilidad analizados, el plazo de prescripción se interrumpió a tiempo en virtud de lo dispuesto por el art. 1235 del C.C y conforme a los emplazamientos practicados en autos a las demandadas, ninguno de los dos plazos prescripcionales de 20 y 4 años, se encuentra prescripto.
En relación a la falta de legitimación pasiva opuesta por Prosegur S.A., surge reconocido por ésta que adquirió el paquete accionario de Punta Systems. Al adquirir las acciones, no modificó el logo y los distintivos con la imagen de la actora, por un período extenso de tiempo. Por tanto no sólo se pretende responsabilizarla como adquirente del paquete accionario de Nautiland S.A. sino que se le endilga responsabilidad en forma directa por continuar usando la imagen en su beneficio al adquirir las acciones. El jueves 20 de junio no sólo se volverán a ver las caras, sino que verán otra vez el anuncio de la pequeña Luisana Lopilato.