Es bien sabido que la zona que circunda el puerto de Punta del Este, una de las más lindas de la ciudad, hace tiempo que necesita nueva vida, otras propuestas que no se limiten exclusivamente a lo gastronómico. Desde un grupo de vecinos organizados primero, luego desde el Municipio de Punta del Este, hace años que venimos impulsando algún instrumento jurídico que permita desalentar esta situación de inmuebles en abandono que desvalorizan todo un barrio, en una zona de un importantísimo potencial turístico.
Es por eso que noticias como el desembarco del CCD en esta área, un centro cultural que tiene como objetivo la promoción y difusión del arte contemporáneo local, regional e internacional en sus más diversas manifestaciones, nos llena de alegría y esperanza, al ver que hay privados que apuestan por Punta del Este más allá de la construcción o la gastronomía.
El CCD abrió sus puertas el sábado 30 de enero con las siguientes muestras: “La Conquista del Paisaje” curada por Martín Craciun, una exposición colectiva cuenta con artistas de reconocida trayectoria como Dani Umpi, Fernando López Lage, Pablo Uribe y Adriana Rostovsky entre otros. “Hilos invisibles” es un proyecto grupal que celebra el legado del arquitecto uruguayo Julio Villamajó. La colección de piezas y muebles está inspirada en la obra del arquitecto modernista, es dirigida por Matteo Fogale, y diseñada en colaboración con 7 estudios de diseño uruguayos y por último “Poetic Forms”, un proyecto-exposición que celebra el centenario del libro “Lenguas de Diamante” de la poetisa Juana de Ibarbourou. Para diseñar la colección los estudios tomaron esta obra como disparador creativo para crear diferentes atmósferas de materiales y formas. Estas tres exhibiciones son las primeras en este espacio que está proyectado que funcione todo el año.
El CCD, una iniciativa del coleccionista y mecenas argentino Guillermo Rozenblum, tiene el plus de que pone en valor un edificio que tuvo un importante protagonismo en la vida social, deportiva y cultural de Punta del Este durante gran parte del siglo XX. Un proyecto que da nueva vida a una estructura que alberga importantes recuerdos para muchos lugareños. La venta del inmueble, el paso inclemente del tiempo y hasta casos de ocupación y vandalismo hacían que todos nos lamentáramos al ver el estado del ex Centro Cultural Democrático, pero poco pudiéramos hacer al respecto. Gracias a la visión y sensibilidad del propietario que vio una oportunidad en esa propiedad que habían comprado como inversión, sin saber nada de su historia, ignorando que dentro de sus muros todavía quedaban viejos trofeos desechados, antiguas revistas y otros vestigios de la actividad que allí se desarrollaba.
Para darle nueva vida a los trofeos, Rozenblum acertadamente convocó al artista local Raúl Sampayo, que hizo con los mismos una instalación en lo que fue la vieja cancha de básquetbol, llamada “Gloria”. La obra consta de tres podios de colores primarios cada uno con una suerte de torre de trofeos apilados sin ton ni son, todo esto iluminado desde abajo, dándole a la obra un aspecto dramático y teatral, con algo de patético e inalcanzable, ya que no se puede acceder al espacio donde está la obra, solamente podemos apreciarla de lejos. “Gloria” es a la vez un tributo y una crítica al destino de estos pobres objetos desportillados que simbolizaron el pasajero momento de gloria de algún deportista local.
Guillermo Rozenblum no es ajeno al mundo del arte, coleccionista, habitué de ferias internacionales, creador de otro espacio cultural en el barrio Once de Buenos Aires, el BSM Art Building, ubicado en la calle Boulogne Sur Mer, de allí las siglas que conforman su nombre. BSM funciona en un edificio donde antes había una fábrica de tanques de oxígeno, hoy está dedicado enteramente a talleres de artistas, una usina creativa que brinda a sus usuarios un lugar donde crear e intercambiar ideas.
Le damos la bienvenida a esta iniciativa, más meritoria todavía en este año de pandemia, ya que como bien dijo Rozenblum en unas declaraciones brindadas a este mismo medio, “la cultura sobrevive a todo”.
El CCD está está ubicado en Juan Díaz de Solís entre El Trinquete y 2 de Febrero y funciona de martes a sábados de 15 a 19 horas. La entrada es gratuita.