“Por la respuesta uruguaya al MACA”, por Damián Argul

La inauguración del Museo de Arte Contemporáneo Americano (MACA) de Pablo Atchugarry en Manantiales, no pudo ser más auspiciosa.
Comenzando por la presencia de dos expresidentes, que se puede decir cubren todo el espectro político, lo que no es poca cosa en Uruguay.
La prensa local le dio gran cobertura y varios medios argentinos y brasileños no escatimaron elogios representando una tremenda publicidad para Punta del Este cuyo costo difícilmente hubiese podido asumir nuestro país.
El diario INFOBAE publicó en gran titular “Ubicar a Uruguay en el mapamundi del arte: la meta de Pablo Atchugarry.”
A lo que nosotros agregamos que también nos ubica en el mapa del Turismo mundial ya que, cada vez más, turismo y cultura se retro alimenta, lo que a algunos no les gusta y a otros les cuesta darse cuenta.
La espectacularidad del museo y su entorno, su colección, la atractividad de las exposiciones temporales y la agenda de actividades programadas aseguran por si solas el “efecto Atchugarry”.
Pero como ya dijimos Punta del Este y el Uruguay están obligados a acompañar y aprovechar tan importante esfuerzo.
Hay que incorporar la imagen del MACA a los portales web vinculados al turismo, así como a su folletería, y desplegarla en los stands de ferias internacionales como están los Palmares de Rocha, Casapueblo, el Palacio Salvo o la Calle de los Suspiros.
Las empresas turísticas tienen que incluir su visita en los paseos y excursiones, lo que hemos visto en muy demasiados pocos casos.
Y, por ejemplo, no hemos visto, ni cerca ni lejos del MACA una cartelería que oriente al visitante.
Ya señalamos la carencia de una agenda atractiva de artes escénicas: música, teatro y danza en sus diferentes manifestaciones.
Y el departamento de Maldonado necesita aprovechar la oportunidad para mejorar y ampliar su oferta en el terreno de las artes visuales.
Para ello sería interesante rescatar del abandono las obras del Parque de Esculturas del edificio Libertad de Montevideo e instalarlas en la península o sus alrededores, generando un interesante diálogo con el museo de Manantiales. De poder instalarse en un tramo peatonal y enjardinado de la avenida Gorlero sería fabuloso e incorporaría un gran atractivo al interior de la península-.
Por su parte, la capital departamental bien podría solicitar una filial del MNAV – Museo Nacional de Artes Visuales – para exhibir las obras de grandes artistas que duermen en sus depósitos: Vlaminck, Toulouse Lautrec, Whistler, Tamayo, Tapies, Cézanne, Chagall y Manet para solo mencionar unas pocas. Su sola mención ya sería un gran llamador de público local e internacional.
Esto sería el despegue para que la ciudad de Maldonado se sume al circuito turístico del departamento, como ha hecho Málaga en la Costa del Sol.
En América del Sur siempre hemos visto a Miami Beach (Miami Dade) como un ejemplo turístico a seguir, aunque son dos realidades totalmente distintas.
Sin embargo, como nos recordó Marcelo Rozemblum, Miami ha pegado un salto turístico fenomenal al convertirse en un centro cultural de nivel mundial. Una ciudad-resort en la que, en los veranos de los años 60’, costaba conseguir un hotel abierto o con todos los servicios funcionando y su principal atractivo era el Seaquarium que quedaba en Key Biscayne.
A partir de la revalorización del distrito Art Decó no ha cesado de incorporar salas de conciertos, museos, grandes eventos culturales y reciclar barrios en decadencia hoy dedicados al arte y el diseño.
Por todo esto no solo ha venido creciendo vertiginosamente el número de visitantes (24,2 millones en el 2019 último año de la vieja normalidad) sino que la comunidad local experimentó un gran crecimiento en el interés por las artes y la cultura en general.
Está en nosotros seguir ese camino.

*Analista industria turística