“¡Qué gordo que estás!”, por Danilo Arbilla

¿A quién no le ha pasado? Quien más quien menos tiene algún rollito de más. En el medio del cóctel se te acerca y te zampa: Che ¡qué gordo que estás!.
No te lo dice para que tomes alguna medida o para que te cuides. No, te lo dice para joderte. Es muy uruguayo; es meterte el dedo en la llaga y revolvértelo. Es para hacerte sentir mal. Hay quienes piensan que se está interesando en tu salud. No, el objetivo es otro y en ningún caso tiene que ver con tu bienestar.
Es como cuando Danilo Astori afirma* que el presidente Luis Lacalle Pou y su gobierno ni se comparan con los gobiernos de Sanguinetti, Lacalle Herrera y Jorge Batlle. El joven mandatario no está a la altura de aquellos, resalta. Además, apunta a la cabeza y lo acusa de neoliberal, en tanto que a aquellos no, o no tanto ni tan grave.
Es su táctica. Lo hace para dar credibilidad y más peso a su andanada contra Lacalle Pou y su equipo mientras a la pasada les moja la oreja a los colorados y los cabildantes, para ver si “entran”.
Astori se nos muestra amplio, pero también desmemoriado. Lástima que el entrevistador no tuvo la previsión de revisar declaraciones de Astori de aquellas épocas para ver lo que decía de Sanguinetti, Lacalle Herrera y Batlle y de sus gobiernos.
Es lo que pasa con ese nuevo tributo que sacó de lo manga para hacer más terrenal y tangible el eslogan – “hay que castigar al gran capital”. ¿Y por qué no lo aplicó él durante los 15 años que manejó la economía del país? Con eso ya la perorata de respuesta es menos creíble.
Seguro, hay cosas en apariencia inexplicables. Piden cuarentena total (toque de queda, estado de sitio, digamos), restricciones a la movilidad, pero no votan una tímida ley para frenar las aglomeraciones. En este caso cuando lo hicieron pareció que era una contradicción, pero resulta que no es tan así: ahora sabemos por el defenestrado Michelini,-en vías de rehabilitación y en tren de retorno, como Napoleón, (mira si cae la cabeza de Miranda)-, que provocar aglomeraciones y hacerse llevar presos es parte del plan.
Otro ejemplo, no votar el aporte de los empleados públicos para ayudar a los trabajadores del sector privado desocupados, con salarios recortados o en seguro de paro. Los funcionarios no han tenido problemas: cobran sus sueldos y beneficios todos los meses y una muy buena cantidad trabajan desde sus casas, y sin ningún tipo de ansiedad. En cualquier momento salen a recolectar la basura por zoom. No votarlo es estar en la chiquita y no tener ningún reparo en poner cualquier tipo de obstáculos al gobierno y a la lucha contra la pandemia.
Todos aspirantes a categoría A. Hoy blanco y mañana negro. No importa, cuando se necesita se llama a Astori -el gran maquillador- y hará los retoques que sean necesario.
Como lo hace en estos días a caballo de sus nuevos ídolos Sanguinetti, Lacalle Herrera y Jorge Batlle.
Los frentistas han sido injustos con Astori y nunca le han querido como presidente ni cómo máximo líder. Quizás por el temor de la Nomenklatura a los hombres fuertes. Puede que si o puede que, así como Astori confunde a la ciudadanía con su imagen de moderado y tolerante, también los frentistas medio embarullados, teman alguna sorpresa.
Y nunca se sabe.

*(entrevista en Búsqueda de esta semana)