Santina Manoukian de Merlo “Yolanda” (1932-2023)

Falleció este jueves en Montevideo; tenía 91 años y es propietaria de una de las historias más ricas de Punta del Este

La historia quedó grabada a fuego en la historia del balneario. Corría marzo de 1984 y la dictadura militar que gobernaba el Uruguay desde junio de 1973 concretaba una de sus últimas presentaciones ante los representantes de los gobiernos que formaban parte del Banco Interamericano de Desarrollo. El balneario había sido elegido como sede de la reunión anual de ese año y el hotel San Rafael elegido como sede. Ese encuentro de banqueros y de financistas generó uno de los mitos más fuertes de Punta del Este. Algunos confirman la historia. Otros no están seguros. Su protagonista, al ser consultada por este hecho, solo atinaba a reírse y responder con una amplia guiñada.
El cierre del encuentro de banqueros y jerarcas se llevó adelante en uno de los restaurantes de complejo inaugurado a toda pompa en diciembre de 1948. La cena de gala fue encabezada por el dictador Gregorio Álvarez quien se sentó en la mesa de cabecera acompañado del entonces ministro de Economía, ingeniero Alejandro Vegh Villegas y por el presidente del BID, el mexicano Antonio Ortiz Mena.

Sin mozos
Según trascendió entonces, el propio Álvarez se sobresaltó cuando vio ingresar al salón a otro legendario empresario local, Luis De María, propietario del complejo “La Capilla”, vecino del San Rafael. Años atrás De María había trabajado junto a otro legendario empresario de la zona, Raúl “Tito” Lujambio. Ambos explotaron “Le Carrousell”, la boite del San Rafael. Los cuentos dicen que ambos terminaron en muy malas relaciones con Yolanda. Alguna versión de ese enfrentamiento seguro recordó el dictador cuando vio ingresar a “Luisito” al lugar del ágape. Álvarez comenzó a ponerse nervioso cuando se percató que los minutos pasaban y los mozos que debían servir a los invitados no aparecían por ningún lado. Todo lo contrario, habían desaparecido. Como si se los hubiera tragado la tierra.
Furioso, Álvarez llamó a uno de sus edecanes para que le explicara lo que estaba pasando. El oficial salió disparado. Al rato regresó con la respuesta: “mi teniente general, la señora Yolanda dice que no servirá la cena hasta tanto el señor de María no se retire del hotel”. Aseguran que el personal militar se encargó de cumplir la orden del presidente de facto quien ordenó desinvitar a De María. Al instante aparecieron los mozos.
Años después, El autor de estas líneas consultó a Yolanda y a Luis sobre la veracidad de este hecho. No hubo ni un sí o un no. Yolanda se río durante un buen rato y solo respondió con una guiñada.

“Yolanda”
La protagonista de esta historia es Santina Manoukian de Merlo, conocida por su apodo de “Yolanda”, quien falleció este jueves en Montevideo. Tenía 91 años y es propietaria de una de las historias más ricas de Punta del Este.
Con su fallecimiento se cierra toda una época del balneario marcada por empresarios de muy fuerte carácter que le dieron esa particular característica que exhibe el Punta del Este.
Yolanda ingresó muy joven a las oficinas administrativas de FOSARA SA de Montevideo para desempeñar tareas de secretaria. Poco después uno de sus directivos, Luis “Chopo” Pizzorno, le pidió que se afincara en Punta del Este para trabajar en el hotel San Rafael. “Chopo” había sucedido en la conducción del hotel a su padre cuando éste falleció en 1956. Con el correr del tiempo Yolanda tomó el control del hotel y se transformó en su única propietaria. Enfrentó a gobernantes y a autoridades nacionales y locales. El San Rafael era el centro de actividades de Punta del Este. Años atrás apareció el empresario Giuseppe Cipriani quien luego de negociar durante un buen tiempo la convenció de vender el paquete accionario.

Con uñas y dientes

El empresario Giuseppe Cipriani besa a la empresaria Santina Manoukian de Merlo luego de firmar la compra de las acciones de Fosara SA.

“Fue una negociación muy dura”, confesó Cipriani al relatar los pormenores de sus encuentros con la legendaria Santina Manoukián de Merlo, la propietaria del complejo conocida por todos como Yolanda. “Todas las negociaciones son duras. Es una señora que lo cuidó mucho al hotel y lo defendió con uñas y dientes. Al final tengo que decir que yo la quiero mucho a Santina porque a lo largo de estos meses comencé a quererla. Mucha gente me había advertido de que era una persona muy difícil. Pero es entendible porque es una propiedad muy importante que al mismo tiempo fue su vida. Es muy difícil decirle adiós a algo que hiciste durante toda tu vida”, enfatizó.