SCJ desestimó recurso de casación presentado por la defensa del narcotraficante Gerardo González Valencia

Gerardo González Valencia, su compañera vivían en Punta del Este y fueron detenidos en 2016 en Montevideo

El mexicano fue condenado meses atrás a cadena perpetua por la justicia de los Estados Unidos a partir de la extradición concedida por el Poder Judicial de Uruguay

La Suprema Corte de Justicia desestimó el recurso de casación presentado por la defensa del narcotraficante mexicano Gerardo González Valencia y de otras dos personas más contra un fallo en segunda instancia que había confirmado la condena impuesta el 9 de febrero de 2022 por la jueza Adriana Chamsarián quien les imputó un delito continuado de lavado de activos. González Valencia fue condenado meses atrás a cadena perpetua por la justicia de los Estados Unidos a partir de la extradición concedida por el Poder Judicial de Uruguay.

Caso

El 31 de agosto del año 2015, el Banco Central del Uruguay, formuló denuncia penal ante el Juzgado Letrado Especializado en Crimen Organizado de 1er Turno, poniendo en conocimiento un informe de la Unidad de Información y Análisis Financiero (UIAF), relacionado con la ciudadana mexicana W.W., quien había sido incluida en el mes de agosto de 2015 en la Lista de Narcotraficantes especialmente designados, por parte del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos de América.
De acuerdo a la información recolectada por la mencionada UIAF, la ciudadana mexicana W.W. era en dicha época titular de una cuenta bancaria en nuestro país en el HSBC Bank (Uruguay) y se encontraba vinculada a distintas sociedades: DD, MM y TT.
El Banco Central del Uruguay dispuso la inmovilización de la cuenta de la Sra. W.W., refrendada por disposición judicial.
A partir de esa información y de dichas actuaciones, la Dirección General de Represión del Tráfico Ilícito de Drogas dio inicio a una investigación policial con respecto a un presunto grupo de ciudadanos mexicanos residentes en Punta del Este, que estarían vinculados a actividades de narcotráfico, lavado de activos e inversiones en nuestro país, realizándose un seguimiento del mismo a través de interceptaciones telefónicas debidamente autorizadas.
Entre los días 21 y 23 de abril de 2016, y tras varios días de seguimiento, los funcionarios policiales actuantes procedieron a la detención en Montevideo, de Gerardo González Valencia, mexicano, de 37 años de edad, de su compañera, W.W., mexicana de 35 años, y del padre de esta última, H.H., mexicano, de 65 años; así como la detención de los restantes imputados en la causa, a saber: P.P., oriental, de 49 años, L.L., oriental, de 32 años y F.F., oriental, de 35 años y de otras personas que fueron indagadas en autos, pero a cuyo respecto no se dictó auto de procesamiento.
Asimismo, y previa orden judicial, se realizaron allanamientos en el domicilio de la pareja mexicana en Punta del Este, en hoteles donde se hospedaban, en el domicilio de los restantes imputados, en oficinas de una inmobiliaria y de un estudio notarial, incautándose vehículos, dinero y bienes muebles.
De la instrucción practicada y de la prueba incorporada a la causa, emerge plenamente acreditado que la pareja compuesta por los encausados González Valencia y W.W. habían ingresado a nuestro país en el año 2011, con sus tres hijos menores de edad y se encontraban radicados en la ciudad de Punta del Este, donde recibían la visita periódica del también encausado H.H., padre de W.W.
La Fiscalía sostuvo que el indagado Gonzalez Valencia. se encontraba vinculado al Cartel mexicano denominado ‘Los Cuinis’, de gran poder económico, liderado por su hermano, actualmente preso en México por narcotráfico.

Quincho grande

Gonzalez Valencia y su esposa adquirieron un inmueble en Punta del Este, el chalet ‘Quincho Grande’, ubicado en la zona del Club de Golf, que fue adquirido en el año 2012 en dos millones de dólares americanos, un terreno frente al mismo, tres solares en Punta Ballena y vehículos de alta gama tales como un Audi Q7, Audi A4, una camioneta Land Rover y otros. Patrimonio que contribuyeron a la creación de sociedades anónimas, algunas de origen panameño adquiridas al Estudio de aquel país Mossak y Fonseca (tales como DD, MM y TT), en las que figuraron como socios, directores o apoderados tanto W.W. como su padre H.H..
La pareja mexicana ostentaba un alto nivel de vida en nuestro país, sus hijos concurrieron al Colegio St. Clare de Punta del Este y luego a la Scuola Italiana de Montevideo, cuando en el último tiempo resolvieron mudarse a Montevideo, encontrándose al momento de su detención buscando un apartamento para alquilar en la capital, habiéndoles ofrecido un inmueble cuyo precio mensual de arrendamiento oscilaba en los U$S 4500 (cuatro mil quinientos dólares americanos).
En Uruguay, ninguno de los integrantes de la pareja, (Gonzalez Valencia, su esposa) ni el Sr. H.H. registraban actividades laborales, comerciales, no percibían rentas ni ingreso alguno durante los casi cinco años de permanencia en el país, por lo que cabe relacionar necesariamente los bienes adquiridos y los dineros incautados a los delitos precedentes vinculados al narcotráfico, por lo que G.G. es requerido desde los EEUU; máxime teniendo en cuenta la magnitud de los dineros movilizados, así como la total ausencia de justificación plausible de su origen lícito, pese al tiempo transcurrido desde el inicio del proceso.
En efecto, el propio narco mexicano declaró: ‘ingresos mensuales no tengo, no tengo trabajo y tengo mil deudas’… ‘en Argentina abrimos negocio… pero nos fue mal’, lo que no condice en absoluto con el nivel de vida y con el valor de los inmuebles y vehículos adquiridos, en tanto la muje., si bien declaró ser propietaria de un Parking en México y percibir U$S 15.000 (quince mil dólares americanos) mensuales, y que todo el sustento económico provenía de México, sin perjuicio que nada de ello fue acreditado, igualmente no explica en su totalidad el origen de los dineros invertidos en Uruguay; reconociendo asimismo que González Valencia. ‘no tiene ninguna actividad en México’