“Si yo fuera Valenti”, por Danilo Arbilla

Si yo fuera Esteban Valenti, en cuanto asesor, recomendaría al Frente Amplio quedarse quietito. En silencio; prescindente casi. Hacerlo, incluso, por aquello de que quien se te opone te sostiene.
Esto es, “balconear” y ver cómo se las arregla la coalición Republicana para gobernar en estos tiempos presentes y los que vienen. Ver cómo hará para mantenerse unida, sin ahondar diferencias. Hoy la cosa pública no está fácil de manejar; a la herencia, que fue mala, y un poco artera también, se sumó la pandemia y ahora la guerra y su efecto en los precios y además las propias urgencias y necesidades de la gente, -producto en parte de esos imponderables-, y las naturales ansiedades abonadas por el tiempo de encierro voluntario.¡Qué combo! Y todo eso sin contar la manija de la oposición.
Eso es lo objetivo, después están las internas: la de la propia coalición y la de cada uno de sus partidos miembros. Situando por encima al Presidente y la tarea ejecutiva, el Partido Nacional no lo está haciendo del todo bien. Muchos grupos, diferencias y muchos líderes y potenciales candidatos a la vez. También mucha nariz levantada entre sus filas esparcidas por la administración. Mucho cuidarse y adherirse a lo políticamente correcto en el debate público y en el ámbito parlamentario e inexplicables ninguneos por un lado y “espaldarazos” a dedo por el otro y un trabajo a destajo y desprolijo en materia de cargos, según lo que se escucha. Este último es un detalle que se le ha escapado al presidente, sobre todo en relación al trato que se le ha dado a los otros miembros de la alianza. Hay muchas quejas. Es una materia en que el manual aconseja pecar de generoso, nunca de avaro.
Sabido es que la gente de Cabildo Abierto, que no ha dejado de acompañar ni ha faltado a sus compromisos, se sale de las gateras. Quiere, con todo derecho, remarcar un perfil propio.
El Partido Colorado va caminando con cuidado puesto que su suerte depende de lo bien que elija el momento y lo bien que juegue las cartas, consciente de que no tiene muchos ases en la manga. Aunque alguno puede aparecer.
El tema de los precios los ha puesto nerviosos a todos. Y con razón. Ha adelantado los tiempos. Están preocupados, sin duda por la situación de la gente pero es de suponer que al mismo tiempo por su propia suerte. No quieren caer en la redada. Reclaman soluciones, hay “minutas de comunicación”, se busca consensuar, a veces.
Dado el escenario y cómo hasta ahora se ha colocado cada actor, sorprendió especialmente la irrupción de Ciudadanos con su propio paquete de medidas. Reducciones del IVA , recuperación salarial, aumento de las asignaciones sociales, bono excepcional para jubilaciones sumergidas, acuerdo voluntario para fijar precios. Les faltó la cuarentena obligatoria. Parece una propuesta más de la oposición que del gobierno comentó el senador del MPP, Charles Carrera.
No recuerdo ninguna conferencia de Ceres en que se aplaudieran medidas de ese tipo. Ciudadanos sorprendió hasta a sus propios correligionarios.
Deben ir todos con cuidado, solitos y separados se pueden pialar.
Pero, que tampoco se crea Valenti que por su lado es fácil convencer a sus asesorados. Además de aquello de que lo peor es lo mejor y de que el fin justifica los medios que son parte de la doctrina, hay otras pujas, otros afanes y otras competencias que decididamente les impediría quedarse quietitos.
Pero esto lo dejamos para una próxima.