
Días atrás un grupo de vecinos de la intersección de las calles Salt Lake y Thomas Jefferson presentó una nota formal ante el Municipio de Punta del Este expresando su preocupación por la cantidad de siniestros de tránsito que se vienen registrando en ese cruce. La respuesta institucional llegó con fecha 24 de septiembre, firmada por el ingeniero civil Ernesto Lemos, y está incorporada al expediente correspondiente.
Qué dijo la Intendencia
La respuesta técnica del ingeniero Lemos descartó de plano la instalación de señales de pare o ceda el paso como solución al problema. El argumento central es que ambas calles tienen características similares y funcionan como vías de doble sentido, por lo que en intersecciones de esas características rige la regla general de prioridad a quien viene por la derecha. Establecer una preferencia mediante señalización podría además generar un efecto no deseado: que los conductores que adquieran la preferencia aumenten la velocidad, agravando precisamente uno de los problemas que los vecinos señalaron.
La Intendencia también advirtió que la señalización no debe considerarse una solución permanente en materia de seguridad vial, dado que las señales pueden deteriorarse, ser retiradas o sustraídas, generando incertidumbre posterior sobre la regulación vigente.
Las medidas concretas sugeridas
Lo que el informe técnico sí propone es más modesto pero considerado prioritario: mejorar las condiciones de visibilidad en la intersección despejando los sectores próximos a las esquinas y manteniendo libre la faja pública. La segunda medida es generar un espacio seguro y continuo para la circulación peatonal, dado que actualmente no existe una zona claramente diferenciada de la calzada vehicular. En términos simples: no hay vereda, y la calzada tampoco está pavimentada en ninguna de las aceras.
En cuanto a la velocidad, el informe reitera que en calles de características barriales es técnicamente conveniente circular a no más de 30 kilómetros por hora, especialmente donde hay interacción entre vehículos y peatones y la visibilidad es limitada. Sin embargo, aclara que la instrumentación general de ese criterio debería analizarse de forma coordinada a nivel nacional, evitando soluciones aisladas para cada intersección.
Finalmente, el documento deja constancia de que la eventual construcción de cordón y vereda deberá ser evaluada dentro de la planificación de obras, una formulación que los vecinos leen como una señal de que esa obra —la más necesaria— no tiene fecha.











