Techos bajos y poco lugar: por qué el calefón horizontal aparece en los apartamentos de la costa

En un apartamento de la Península el calefón casi nunca está a la vista. Queda arriba del lavarropas, adentro de un nicho con puerta de placa, o acostado contra el cielorraso del baño de servicio. Ese cilindro colgado de costado es la respuesta doméstica a un problema de centímetros.

Maldonado es el departamento con más vivienda cerrada del país. El Censo 2023 relevó 69.110 viviendas desocupadas, el 45,2 % del total departamental, y de ellas el 72,5 % son de uso temporal: unidades chicas, pensadas para dos meses de uso intenso y diez de persiana baja.

Qué cambia cuando el tanque se acuesta

Un calefón de acumulación es un tanque aislado con una resistencia adentro, y la versión horizontal hace lo mismo con el cilindro colgado sobre su eje largo. Uno de 60 litros de línea horizontal mide unos 40 centímetros de diámetro por 83 de largo, según la ficha del fabricante: entra arriba de una puerta, donde un vertical del mismo volumen, que pasa los 80 de alto, no entra.

En Uruguay el rubro está regulado: URSEA fija los requisitos de los calentadores de acumulación y el LATU certifica seguridad eléctrica y eficiencia energética.

Conviene que el equipo esté hecho para trabajar acostado. Los fabricantes separan los horizontales dedicados de los reversibles, que aceptan las dos posiciones a cambio de menos capacidad útil.

El peso, que es lo que más se subestima

Un litro de agua pesa un kilo, y eso no se negocia. Los manuales uruguayos publican el peso lleno modelo por modelo: 55 kilos el tanque de 40 litros, 80 el de 60, 104 el de 80 y 140 el de 110. Toda esa masa cuelga de dos bulones.

La instrucción del fabricante es más exigente que la intuición. Los bulones tienen que soportar el triple del peso del equipo lleno, y otras marcas piden lo mismo de la pared. Para un tanque de 60 litros son 240 kilos de margen.

Ese número no lo da un tabique de yeso sin refuerzo ni un bloque hueco. Los manuales piden revisar el estado de la pared antes de marcar los agujeros.

Cuanto más cerca de la ducha, mejor

Cada metro de caño se paga dos veces, en espera y en factura. El manual pide instalar el aparato lo más cerca posible de los puntos de servicio, para limitar las pérdidas de calor de los recorridos largos de cañería. En un monoambiente eso se resuelve solo; en una casa de temporada con el baño de arriba en la otra punta, ya no.

Hay reglas también para el lugar. El equipo va en un sitio con desagüe, y el fabricante desaconseja meterlo en un placar junto con ropa. El Reglamento de Baja Tensión de UTE agrega que el calentador debe instalarse, de ser posible, fuera del volumen de prohibición del baño, el que cubre la ducha hasta 2,25 metros de altura.

Horizontal o vertical: qué se gana y qué se resigna

El vertical trabaja a favor de la física. El agua fría entra por abajo, la caliente sube y sale por el punto más alto, con una separación por temperatura bien marcada. En el formato acostado esa diferencia de altura es mucho menor, y por eso los fabricantes insisten en que el modelo esté diseñado para esa posición.

Ese mismo vertical gana en mantenimiento, porque la tapa del termostato y el ánodo quedan a la altura de la mano. En las fichas de calefones horizontales conviene mirar de qué punta salen la entrada y la salida de agua, porque el esquema cambia según el modelo y define de qué lado hace falta dejar espacio libre. Un tanque colgado en un entrepiso sin escotilla es un tanque sin mantenimiento posible.

Conexiones y mantenimiento

La válvula de seguridad va en el caño de entrada de agua fría, el de la arandela azul, y su escape tiene que apuntar a donde un chorro caliente no queme a nadie. Que gotee cada tanto es normal. Taparla no: obstruir esa descarga puede dañar el tanque.

Si la presión de entrada pasa de 6 kilos por centímetro cuadrado hace falta una válvula reductora, que se coloca a la salida del medidor de agua y nunca pegada al aparato. La línea eléctrica va con llave bipolar termomagnética de 10 A y un diferencial de 30 mA como máximo, con tierra en condiciones.

Cambiar el ánodo de magnesio a tiempo define la vida del tanque. Un fabricante uruguayo recomienda limpiar el interior y sustituirlo cada dos años, además de limpiar la válvula una vez al año; otros piden inspeccionarlo entre los meses 8 y 12. Cualquiera de esos plazos supone que alguien llegue hasta el equipo.

La casa que se abre en diciembre

Una vivienda de temporada pasa casi todo el año con el calefón lleno y sin consumo. Los manuales recomiendan desconectarlo de la red en los períodos largos sin uso, y vaciarlo entero si el lugar puede bajar de cero grados con el equipo apagado. La válvula y su caño de descarga también tienen que quedar protegidos de las heladas.

Al abrir la casa, esos mismos manuales aconsejan llevar el agua a la temperatura máxima por higiene antes de volver al uso normal. Cinco minutos de paciencia.