Hay un tema dominante que es el tránsito y los estacionamientos. Nadie en el departamento de Maldonado puede dudar que el problema exista realmente, el tránsito se ha vuelto complicado y de consecuencias graves.
No es solamente contabilizar infracciones y sanciones, están las muertes y luego mostrar cifras en las que aumenten o disminuyan, es que existen y no debiera. Pero además está el resto del drama que son las lesiones y mutilaciones que resultan, y muchas veces definitivamente arruinan vidas humanas. También la cárcel a la que van a parar los protagonistas de accidentes, que como es notorio, afecta aún más a un individuo que de pronto se vio involucrado en un accidente con muerte o lesiones de personas.
LAS NORMAS DEPARTAMENTALES EXISTEN
Es bueno que se recuerde la existencia de Decretos Departamentales que regulan el tránsito, adaptados a exigencias actuales, tal como la del uso del cinturón de seguridad, o el casco en motociclistas, circulación con luces en vehículos y hasta en bicicletas, la circulación en rotondas, la señalización de calles y avenidas, las preferencias en los cruces, algunas iniciadas en los gobiernos del intendente Domingo Burgueño Miguel, continuadas con otros intendentes. Actualmente la instalación de cámaras y radares contribuyen en grado sumo al ordenamiento y seguridad del tránsito. Luego de una revisión de los criterios de instalación en lugares y límites de velocidad ordenada por el intendente Enrique Antía y el director general de Tránsito Juan Pígola, se nota claramente un mejoramiento al que contribuye una aceptación de conductores de automotores; quedando pendiente una mayor comprensión de parte de algunos motociclistas que arriesgan innecesariamente sus vidas y las de otros.
Esas normas hay que aplicarlas por parte de la Intendencia Departamental, con su cuerpo inspectivo que es especializado en tránsito, con un control efectivo al que debe apoyársele con la asistencia de la fuerza pública.
LAS VÍAS DE TRÁNSITO
Los problemas del tránsito no solamente radican en la imprudencia de conductores y sus infracciones, debe considerarse el estado y la seguridad de automotores y motocicletas sin la debida certificación de calidad, garantía en cuanto a consistencia y su consecuente seguridad. También inciden en una ciudad de origen colonial, con su damero inicial de calles muy angostas que se saturan de vehículos. Y digamos aunque no caiga simpático, hay lugares por donde claramente no pueden circular bicicletas, esos lugares que todos lo sabemos, como por la Avda. Roosevelt son una trampa para ciclistas. Si no hay ciclovías seguras, no puede permitirse que la gente corra riesgo de vida.
INVERTIR EN OBRAS VIALES
Cuando las avenidas son anchas o doble vía o los cruces son seguros y visibles, con puentes o túneles, con sistema de semáforos, los riesgos disminuyen notoriamente. Eso se da cuando la urbanización se fue extendiendo y modernizando. Cuando la vieja Ruta 39 entre San Carlos y Maldonado era en doble sentido, con árboles pegados a la circulación y se parecía más a un tubo que a una carretera, teníamos a diario accidentes graves y un muerto por semana; pero cuando a instancias de la Intendencia de Maldonado y la insistencia del intendente Burgueño con aporte de recursos económicos y terrenos, el Ministerio de Transporte y Obras Públicas accedió a la construcción de la doble vía, así con ello el problema prácticamente se terminó.
Siguió la modernización diagramándose el Maldonado Punta del Este que hoy conocemos: ensanche de calles y avenidas y algunas de éstas construidas en doble vía como la Avenida Italia, la Avenida Roosevelt, o ampliada la Rambla sobre arroyo San Carlos y conexiones, la Costanera Claudio Williman, Avda. Enrique Tarigo que une Las Delicias con Punta Ballena con sistema de túnel y puente, hecho y terminado en la Intendencia de Antía en el otrora trágico cruce con Avda. Lussich, la construcción de esta Avenida desde Joaquín de Viana hasta Villa Delia, la Avda. Batlle y Ordóñez (ex Velásquez) y su sistema de puente y túnel con Bulevar Artigas, y éste construido desde la vieja Estación de AFE con doble vía prolongándose hasta la nueva Ruta 39, el doble puente en La Barra sobre el arroyo Maldonado con su entronque con Avda. Aparicio Saravia y Lorenzo Batlle, la unión de Rambla Lorenzo Batlle con Parada 1 e inicio de Gorlero. El proyecto, expropiaciones y construcción para la avenida perimetral desde Punta Ballena por el Norte de Maldonado, de la que fueron partícipes gobiernos de diferentes partidos políticos, que junto a la doble vía entre Punta del Este, Maldonado y San Carlos a instancias de la Intendencia de Maldonado y financiada en parte por los terrenos que ésta le comprara a AFE; por la doble vía entre La Barra y Manantiales que tanto le criticaron algunos al intendente Antía y que hoy es garantía de seguridad con el reconocimiento unánime de la población, al igual que los estacionamientos en cercanías de las playas, no sólo para comodidad de la gente que la aprovecha, sino para seguridad en el tránsito evitando la saturación de las ramblas por estacionamientos laterales que disminuyen el ancho para la circulación, los accesos en otras ciudades y especialmente la rambla de los balnearios al Oeste de Piriápolis con adecuadas veredas y ciclovías hasta Solís.
LA FALTA DE ESTACIONAMIENTOS
Notoriamente los lugares para estacionar vehículos no alcanzan en Maldonado. Por ello es que la Intendencia acaba de resolver la expropiación de varios padrones inmobiliarios en el centro viejo de Maldonado para destinarlos a estacionamiento. Es una inversión grande, pero absolutamente necesaria para mantener la vida comercial y productiva de la ciudad, conservando sus fuentes de trabajo para miles de trabajadores, que de no aliviar ese centro antiguo, inexorablemente sus lugares de labor no recibirían clientes que, como es lógico, terminan prefiriendo las grandes superficies que cuentan con estacionamientos adecuados y seguros. Hoy se agrega un shopping sobre Avda. Roosevelt y Avda. Camacho, zona de un sanatorio, policlínicas, dos supermercados y varios comercios grandes. La Dirección General de Tránsito se encontró de golpe con este regalo de navidad para resolver con estructuras viales con muy escaso margen para ensanches y modificaciones y en eso trabaja.
CONCENTRACIONES COMERCIALES
Además del centro histórico de Maldonado, contando con el casco encuadrado entre Av. Lavalleja, Batlle y Ordóñez con Santa Teresa, 3 de Febrero y Avda. Joaquín de Viana, más la Avda, Lussich, Camino de los Gauchos, calle 7, Avda. Aparicio Saravia, la ciudad cuenta con muchos lugares de concentración de comercios muy activos. En mayor o menor medida los puntos neurálgicos de concentraciones comerciales, además de toda la Avda. Roosevelt llenan sus calles de automóviles.
ALGO SOBRE “EL CENTRO”
Se oyen algunas voces con reclamos sobre “la situación del Centro”. Que el Centro de Maldonado se muere, que los comercios cierran, que no se atiende debidamente, eso principalmente. En realidad el término “centro” se le identifica en este caso con dos elementos: uno, es el lugar donde se ubican las manzanas más viejas de la ciudad en derredor de la plaza antigua.
El otro elemento es la existencia de comercios. ¿Qué provoca la aglomeración de personas y vehículos? Naturalmente los comercios si son activos y atractivos.
La inteligencia e inventiva de cada comerciante para atraer sus clientes, sigue siendo fundamental para su éxito. Núcleos de comercios hay muchos en la ciudad, que congregan gente y muchos vehículos de todo tipo. Los hay por Avda. Lussich en Villa Delia, Avda. Lavalleja, Avd. Batlle y Ordóñez, en Camino de los Gauchos y calle 7 de Maldonado Nuevo, Avda. Aparicio Saravia donde existen múltiples barracas, Avda. Joaquín de Viana y Avda España, calle Santa Teresa, Avda. Roosevelt y más. Toda la ciudad tiene comercios, en toda la ciudad hay dificultades para estacionar vehículos. Parece que hay gente que reclama y no conoce o no sale al resto de la ciudad, se circunscriben a un solo lugar que goza del viejo nombre de El Centro.
Pero la ciudad es hoy mucho más, con mayor cantidad de habitantes, saturada de automóviles y de motos, que por ello la Intendencia sale a expropiar terrenos para estacionamientos. Tampoco se va a solucionar con la aplicación de tarifas a quienes estacionen, porque no elimina la necesidad de la gente de estacionar y menos elimina el uso del automóvil.
Aquí, quienes reclaman en medios de prensa siguen pensando con criterios obsoletos para ordenar el tránsito y los estacionamientos. Hasta han llegado a proponer la supresión de la peatonal de calle Sarandí, una singularidad urbanística que la asemeja en pequeña parte a ciudades cuyo atractivo radica parcialmente en eso precisamente. Los tarifados en las capitales del mundo desarrollado son otra cosa, porque inclusive hasta las propias circunscripciones en que se dividen las ciudades favorecen la “venta” de un espacio dentro de su área, y pongo el caso de Madrid.
Otras ciudades carecen de tarifado como ese anticuado de Montevideo, cuya aplicación solo consigue irritar al ciudadano y favorecer cruelmente a una empresa privada que sanciona con multas y recargos inexplicablemente peores que el más voraz de los bancos, sin que ello haya solucionado el verdadero problema de la falta de lugar para estacionar en la vía pública.
APLICAR CONTROLES
Queda ahora entre otras cosas aplicar controles en las vías de tránsito. Eso es competencia de los Gobiernos Departamentales asignadas por la Constitución y la Ley Orgánica de Gobiernos Departamentales.
El Cuerpo Inspectivo Municipal por su conocimiento de las reglas y educación debe ser quien controle el tránsito. Debe ser asistido por la Policía para evitar las reacciones violentas que se vienen dando últimamente.
Aunque la Policía tiene ya bastante de qué ocuparse con la actividad delictiva y la conocida carencia de personal. Es ésta una actividad extra que demanda un esfuerzo de funcionarios para cumplir con la Constitución, artículo 306, y apoyar a los funcionarios municipales en los controles.
Tampoco la propuesta de existencia de “libreta nacional” “por puntos” que promueve la UNASEV podrá solucionar el problema. Las realidades muy disímiles en los departamentos del país, más la incertidumbre en la medición y constatación de las infracciones, donde hoy observamos criterios que en algunos casos son cuestionables, haciendo difícil confiar en lo que desde la centralista Montevideo la UNASEV u otro organismo cualquiera nos pretenda imponer a los departamentos del interior.
El Congreso de Intendentes y las Juntas Departamentales deberán estar muy atentos a estas “soluciones” que asoman desde la capital.











