Tribunal de alzada confirmó condena a cinco años y seis meses de penitenciaría para encargada financiera de Julio César Lestido SA

El fallo en segunda instancia expresa que el dinero obtenido lo destinó en gran medida a las apuestas en el casino Conrad; su hermano sufrió pérdidas netas por valor de U$S 646.827 y ella y su marido por valor de US$ 3.572.672

El tribunal de apelaciones en lo penal de 4º turno confirmó el pasado 21 de diciembre la condena de la ex encargada financiera de la empresa Julio César Lestido Sociedad Anónima por la comisión de un delito continuado de Estafa en concurrencia fuera de la reiteración con un delito continuado de Falsificación de Documento Privado y con un delito de Lavado de Activos a la pena de cinco años y seis meses de penitenciaría.
La empresa denunció una pérdida de US$ 7.622.233 y $ 1.435.044
El tribunal de alzada confirmó la sentencia en primera instancia del seis de febrero de 2023 de la juez letrado del Crimen Organizado de 1º Turno, Dra. Adriana Chamsarían con intervención del Fiscal Letrado Penal Especializado en Crimen Organizado de 1º Turno, Dr. Luís Pacheco y el Defensor Privado, Dr. Martín Frustaci.
El fallo en primera instancia fue resistido por el abogado defensor el que, en tiempo y forma, presentó el recurso de apelación.
El tribunal de apelaciones entendió que de la valoración individual y conjunta en régimen de sana crítica de los medios de prueba que correctamente relacionó la apelada, surgió plenamente probado que la acusada incurrió como autora en un delito continuado de Estafa en concurrencia fuera de la reiteración con un delito continuado de Falsificación de Documentos y un delito de violación a las disposiciones del art. 54 del D.L. 14.294 en redacción del art. 5 de la Ley 17.016 en las modalidades de conversión y transferencia de dinero obtenido ilícitamente y 8 de la Ley 17.835

Maniobra
A juicio de los ministros se probó plenamente que la acusada trabajó aproximadamente veinte años, como jefa de finanzas, en el departamento contable de la empresa “Julio César Lestido Sociedad Anónima”. En dicho período se ganó la confianza de sus empleadores.
En base a ello, aprovechándose de su cargo y la confianza que en ella depositaban sus jerarcas, ejecutó en un lapso que va de 2006 a 2016, en forma ininterrumpida y continua, fruto de una resolución criminal única (subjetiva y subjetivamente) actos ilícitos con los que mediante engaños artificiosos o estratagemas obtuvo cuantiosas sumas de dinero de la empresa. En ese período se apropió de U$S 7.600.000, aproximadamente, que, como se dijo por la Sala al confirmar el auto de procesamiento sus empleadores “…llamativamente en tan largo período, no se percataron de ello hasta la desaparición de la encausada”.
“Para concretar su deliberado designio, alteraba estados de cuenta y asientos contables. Sobrevaluaba activos y sub evaluaba pasivos de forma que desde el punto de vista contable la firma no registraba pasivos frente a determinados proveedores cuando en realidad estos existían por sumas cuantiosas. La encausada ingresaba los asientos contables falsos al sistema informático y cuando con base en los mismos la auditora KPMG practicaba las evaluaciones externas, aquella confeccionaba cartas falsas de las empresas proveedoras, alterando los saldos para ocultar su maniobra. La Empresa avaluó las pérdidas en US$ 7.622.233 y $ 1.435.044”; sostuvo el dictamen de los ministros.

Apuestas
El fallo en segunda instancia expresa que el dinero obtenido, la imputada lo destinó en gran medida a las apuestas en el casino Conrad de Punta del Este. De tal modo convirtió o transformó dineros ilícitos en lícitos, volcándolos a la actividad de giro monetario regular.
El dinero lo usó en beneficio propio y en el de su esposo y hermano, los que por estos hechos también fueron condenados en otra causa.
Como se expresó en el auto de procesamiento, ahora con el valor de lo plenamente probado: “Al efecto, falsificó documentos con la finalidad de ‘maquillar’ la contabilidad de la empresa, logrando inducir en error de tal magnitud a los damnificados que logró obtener un provecho injusto que la encausada estima en siete millones de dólares americanos.
“Surge también que, junto con su cónyuge, D.D. y su hermano, N.N., eran jugadores frecuentes apostando grandes sumas de dinero en el Casino Conrad de Punta del Este, al punto que los dos últimos poseían tarjetas de membresía en el lugar que le prestaban para que ella jugara, ya que -ella- convenientemente no quería figurar en la tarjeta. Al respecto informaron del Casino que el hermano de R.R. sufrió pérdidas netas por valor de U$S 646.827 y el matrimonio por valor de US$ 3.572.672 (en tales circunstancias, tratándose de clientes nacionales del Casino, también es llamativo que no se haya informado la categoría y montos de los apostadores familiares durante diez años.
Dentro de los gastos en los que incurrió la encausada, figuran varios viajes al exterior con su esposo; compra de alhajas que se encontraron en su casa, documentos acreditantes de depósitos y pagos efectuados por altas sumas de dinero. Por otro lado, surge que con el aporte del 90% de dinero aportado por la Sra. R.R., su hermano compró un apartamento por un precio de US$ 90.000, así como también le costeó viajes y tratamientos en el exterior y le daba $ 15.000 para costear sus gastos, entre ellos el casino. También surge que la Sra. R.R., era titular de la cuenta de caja de ahorro en pesos y dólares en Banco Itaú, en las que tenía saldos por U$S 10.015,20 y $ 341.467, 53.
Finalmente, la encausada admitió judicialmente que se había apoderado de dinero de la empresa “XX S.A.”, que gastaba en juegos de azar. Respecto a su patrimonio expresó que en el año 2015 compró un vehículo por un precio de U$S 24.000, haciendo entrega del auto que tenía y pagando una diferencia de U$S 20.000 y que, en el año 2016, adquirió un apartamento en calle Rondeau y Nueva York a través del Banco Hipotecario del Uruguay, cuya deuda fue cancelada”, sostiene el fallo en segunda instancia.