“Tunantes”, por Ricardo Garzón

*“Las redes desayunaron la corrupción parlamentaria de todas las épocas, en un período de incompetencia generalizada que ha puesto de relieve la poca monta de legisladores atornillados a butacas, con el declarado objetivo de trascender en funciones hacia la tercera década del siglo”. (Enfoques, 11 de enero de 2019)

En tiempos de pandemia, le quito el polvo a la canana y desenfundo el 38. Me inspira la actuación de Gary Cooper, “A la hora señalada”, título de la película que hizo historia en la segunda mitad del siglo XX, en memorable actuación con Grace Kelly.
Envilecidos están los legisladores y políticos de la oposición que, sin claudicar un instante, tienen en vilo a la república. Han trancado con fiereza todas las políticas gubernamentales y de gestión de los entes autónomos y servicios descentralizados, con asiento preferencial en las cámaras de Diputados y Senadores.
Revuelve advertir la maldad y mala intención infiltrada en todos los órdenes de la actuación frenteamplista, cuyos dirigentes políticos y sindicales se han conchabado para entorpecer a extremos cualquier acción gubernamental, y más directamente la gestión del Presidente de la República.
Culpa frenteamplista el gigantesco poder político de los sindicatos, en un país con índices de pobreza e indigencia crecientes, y una población trabajadora en la cual centenares de miles de ciudadanos (alrededor de 700 mil) ganan menos de veinte mil pesos por mes.
No se puede atar a dos moscas por el rabo, situación que traduce que la jubilación mínima pasó a ser de $15.970 desde este mes de enero, cuando la línea de pobreza se ha establecido en $17.442.
140.000 ciudadanos cobran jubilaciones que están por debajo de esos 17.442 pesos.
En tiempos de pandemia, quienes se oponen discreparon con todo. Llenaron de palos en las ruedas el vehículo conductor del Poder Ejecutivo en todas y cada una de las iniciativas presentadas.
La máquina de impedir legislativa y sindical, brazo derecho de los malandrines, quiere tragarse al presidente de la República y lo ataca sin darle cuartel por todos los flancos. Estos tunantes avanzaron con la pandemia, y se identifican como oposición irresponsable y acomodaticia. Desprecia el sentido institucional de la patria, y utiliza para fines abyectos las redes sociales, moderno sistema de comunicación al instante del periodismo digital.
No conformes, el porcentaje de aceptación ciudadana de Lacalle Pou los enloqueció del todo. Cobijaron, alentaron y ampararon, en reacción, el desborde de los sindicatos. A título de mención, el conflicto que fogonearon en Ancap, y la carnada que le pusieron a la policía que alzó y cargó en brazos maternales, sin palmaditas en la cola, a los obreros que desafiaron disposiciones vigentes.