
Al concluir el pasado domingo la operación de recambio de la boya petrolera de la Terminal del Este de ANCAP, la ingeniera Cecilia San Román, presidenta del directorio de la empresa estatal, realizó un balance detallado de los trabajos realizados.La maniobra, que incluyó además el mantenimiento del PLEM (dispositivo de conexión submarina), refuerza una infraestructura clave para el abastecimiento de combustibles en todo el país. “Se trata de un hito que cumplimos cada 10 o 12 años. Aprovechamos el cambio de boya para realizarle todo el mantenimiento y actualización correspondiente. Contamos con dos boyas: mientras una está en operación, la otra se prepara para reemplazarla y cumplir otros 10 años de servicio. Es de vital importancia, porque es el punto de entrada de todo el petróleo que recibe el país. Desde allí abastecemos de combustibles a todo el territorio nacional”, afirmó San Román.La Terminal del Este recibe, en promedio, un millón de barriles cada 20 días.
En tierra, se manejan tres millones de barriles que se transfieren progresivamente a la refinería de La Teja, en Montevideo, donde se procesa el crudo y se almacenan los productos terminados. “Es muy importante toda la logística que nos une desde José Ignacio hasta Montevideo, no solo la refinería, es nuestro mayor activo, sino todo aquello que lo conecta”, destacó la ingeniera.
Preparación e instalación
El proceso de recambio es complejo y requiere precisión. La boya gemela se preparó en un galpón junto al muelle de la refinería, se izó, se niveló en agua y se le instalaron contrapesos. “Mientras está sobre apoyos en el muelle, se trabaja, pero teóricamente en lo que son los pesos. Luego, cuando se pone en agua, se hace su nivelación nuevamente y se le ponen los contrapesos”, explicó.
Paralelamente, se completó el mantenimiento del PLEM, ubicado a 20 metros de profundidad. Se realizaron reparaciones externa e interna a fines de enero. “Quedamos tranquilos con la reparación, porque así como se le hizo una reparación externa al comienzo, luego se hizo la reparación interna a fines de enero, tratando de quedar mucho más resguardados”, señaló San Román. El dispositivo actual, expuesto a estrés mecánico por olas y medio salino, será reemplazado en unos dos años por uno nuevo. La presidenta del directorio también adelantó que la boya retirada viajó a Montevideo para ingresar a talleres de mantenimiento. “Estamos iniciando un proceso con todo el personal de ingeniería y de logística de ver la posibilidad de adquirir una nueva boya. Y la razón es porque estas ya tienen 50 años, estas que se van intercambiando”, reveló. Las actuales datan de fines de los 70 y se rotan cada 10 años. El objetivo es incorporar tecnología actualizada para soportar mejor las condiciones del cambio climático.
Instalaciones
Sobre las inversiones, San Román aclaró que el mantenimiento de la boya “no es significativo, porque uno además lo distribuye en 10 años, lo amortiza en 10 años”. El análisis de las inversiones incluye opciones como monoboyas o de torreta, con un horizonte de 10 años. El manguerote que une el PLEM a la costa fue inspeccionado en 2024 y se encuentra en condiciones óptimas. Sin embargo, el oleoducto que conecta José Ignacio con Montevideo requiere mayor seguimiento. “En el 2024 hubieron diferentes pérdidas y el pasaje de la herramienta inteligente nos dio varios puntos, con diferente grado de riesgo. Se comienzan solucionando los más graves, pero sabemos que tenemos varios puntos”, indicó.
La profundidad de la boya (19-20 metros de calado) permite recibir buques de gran envergadura, optimizando costos frente al puerto de Montevideo (12 metros). “Es mucho más óptimo por la escala recibir acá en José Ignacio”, subrayó. Cuando la refinería se detiene cada cinco o seis años para mantenimiento, se importa directamente combustibles derivados por La Teja. San Román no descartó ampliar usos futuros de la boya: “No lo descarto. Estamos trabajando ahora, ustedes recordarán que también estamos buscando petróleo propio. Eso nos puede reconfigurar lo que sería una boya”. Además, se analizan proyectos de combustibles sustentables y la posibilidad de operar más desde el puerto de Montevideo.
En el plano energético, la ingeniera reconoció que el petróleo es un recurso vigente gracias a nuevas tecnologías, pero ANCAP avanza en la transición. “Estamos trabajando en un offshore marítimo, de profundidades”, dijo, destacando similitudes geológicas con Angola. Respecto a Vaca Muerta, Argentina, ANCAP ya compra crudo “medanito”, que se adapta bien a la refinería. “Lo que hace el área nuestra de planificación en refinería es ver qué productos tenemos que vender y con qué estacionalidad”, explicó.
Sobre el gas natural como energético de transición, San Román fue clara: “Está dentro del plan estratégico, el ir potenciando el uso del gas natural y sobre todo para usarlo como un energético de transición, para ir retirando el fuel, ir retirando aquellos que producen más o generan más gases de efecto invernadero”. ANCAP coordina con las distribuidoras Conecta y Montevideo Gas, y evalúa su uso en industria y transporte. Los gasoductos con Argentina (norte y sur) están operativos, aunque con bajo caudal; el de Casablanca (UTE) permanece inertizado.
crédito imÁgenes: @AncapUruguay|











