Poco después de que el Grupo Cipriani difundiera un comunicado en el que planteaba la posibilidad de rescindir el contrato con la constructora CRIBA, la empresa emitió su propio pronunciamiento público en el que rechaza de manera categórica cualquier responsabilidad en los atrasos de la obra y defiende su desempeño en el proyecto del exHotel San Rafael.
En el texto, CRIBA se presenta como una compañía con 75 años de trayectoria y más de 300 obras ejecutadas, que a lo largo de su historia “ha cumplido con sus compromisos y finalizado la totalidad de los proyectos a su cargo”, de acuerdo con los estándares de calidad exigidos en cada caso. La empresa afirma además mantener “una sólida posición económica y financiera” en los países donde opera.
La constructora recordó su presencia en Uruguay desde hace más de 15 años, período en el que —según su comunicado— generó empleo para más de 3.500 personas en forma directa e indirecta. También destacó que, además de prestar servicios de construcción para terceros, invierte activamente en desarrollos inmobiliarios propios, lo que —sostiene— reafirma su “vocación de permanencia, inversión y compromiso” con el país.
Plan de trabajo
El punto central del comunicado es la negación expresa de incumplimientos. CRIBA declara que “no ha existido incumplimiento alguno atribuible a la compañía” y que no tiene responsabilidad en el diferimiento de los plazos de obra, que atribuye a “circunstancias ajenas a la constructora”. En esa línea, la empresa señaló que el desarrollo del plan de trabajos se vio afectado en los últimos meses por los hechos vinculados a las negociaciones del Consejo de Salarios, en referencia al conflicto laboral que enfrenta al sector de la construcción con SUNCA. Pese a ese contexto, CRIBA asegura haber desplegado “una capacidad operativa extraordinaria” para sostener el ritmo de ejecución previsto para una obra de esta escala.
Según el comunicado, la compañía reforzó los equipos de trabajo, implementó esquemas de tres turnos y dispuso recursos técnicos, humanos y logísticos adicionales para maximizar el avance. En los momentos de mayor actividad, la obra llegó a contar con más de 650 trabajadores simultáneos, con operaciones durante las 24 horas los siete días de la semana, lo que la empresa describe como “uno de los mayores despliegues operativos” realizados por CRIBA en Uruguay.
La constructora afirmó también estar al día con la totalidad de los compromisos asumidos en el marco del proyecto, tanto con sus subcontratistas como con los trabajadores de la construcción. Hacia el final del comunicado, la empresa remarcó que continuará destinando los recursos necesarios “con total vocación de encontrar soluciones que permitan dar continuidad al proyecto”, manteniendo —dice— el nivel de compromiso que la ha caracterizado a lo largo de sus 75 años de trayectoria.
CRIBA cerró su pronunciamiento reafirmando su disposición a resolver “cualquier diferencia por la vía del diálogo y de los canales institucionales que correspondan”.
El comunicado de CRIBA llega en un contexto de fuerte tensión en torno al proyecto Cipriani en Punta del Este, luego de que el grupo empresarial planteara horas antes la posibilidad de rescindir el contrato con la constructora si eso fuera necesario para garantizar la finalización de la obra.











