Ciento cuarenta y dos años de la Ley que forjó el Puerto de Punta del Este

El 26 de mayo de 1884, el Congreso aprobó y el presidente Teniente General Máximo Santos promulgó la ley que autorizaba la edificación del edificio de la Aduana, los depósitos fiscales y un muelle para el embarque y desembarque de mercaderías

Este martes 26 de mayo de 2026 se cumplen 142 años de la sanción y promulgación de la Ley Nº 1.697, la norma que ordenó la construcción de las primeras instalaciones portuarias modernas en el Puerto de Maldonado, precisamente en Punta del Este. Aunque el puerto natural ya existía desde tiempos coloniales, carecía de infraestructura capaz de sostener un comercio marítimo eficiente. La ley vino a cambiar eso. Todo comenzó por la presión de la Comisión Popular de Maldonado, integrada por vecinos y comerciantes que reclamaban al gobierno central obras concretas para impulsar el desarrollo económico de la región.
El 26 de mayo de 1884 (algunas fuentes citan el 29 como fecha de promulgación definitiva), el Congreso aprobó y el presidente Teniente General Máximo Santos promulgó la ley que autorizaba la edificación del edificio de la Aduana, los depósitos fiscales (almacenes) y un muelle para el embarque y desembarque de mercaderías. Todo debía ejecutarse “con arreglo a los planos y presupuestos presentados por la Dirección de Obras Públicas”.
La ley no se limitó a las obras portuarias. Su artículo 19 también dispuso la construcción de un camino que uniera el puerto de Punta del Este con la ciudad de Maldonado, conexión que recién se concretaría en 1910. El 22 de noviembre de 1885, el propio presidente Santos colocó la piedra fundamental del edificio de la Aduana. La obra fue licitada públicamente y adjudicada al constructor Jaime Mayol.
Entre 1885 y 1887 se levantaron las instalaciones: la Aduana, los depósitos y un muelle de 121 metros de largo provisto de rieles para el transporte de cargas. Fue la primera infraestructura portuaria moderna de la zona.
Aquella ley de 1884 no “creó” el puerto —que ya operaba de forma precaria—, pero sí le dio la estructura necesaria para convertirse en un nodo comercial clave de la segunda mitad del siglo XIX. Gracias a ella, Punta del Este dejó de ser solo un fondeadero natural y pasó a contar con aduana, almacenes y muelle, facilitando el tráfico de mercaderías y el crecimiento económico de Maldonado.