El lunes 10, la presencia de Mempo Giardinelli y Mario Delgado Aparaín en la Feria del libro de San José colmó las expectativas. Un genio el chaqueño; un oriental tan amable como creativo. El compromiso con la historia y la memoria, es decir con nuestra identidad colectiva. La construcción de nuestra identidad personal, que requiere pertenencia, arraigo, todo es parte de la esencia y la razón de la escritura. ¡Qué temas! El que escribe como periodista cuenta una historia real y el novelista varias historias, más reales todavía; aunque fuera del mundo sensible. La novela transcurre en un universo diferente, donde realmente somos dueños de nuestro destino y del de nuestros personajes.

A Mempo lo leo más en sus comprometidas columnas de Página 12 que en sus magistrales cuentos y novelas. ¿Será también literatura el análisis o el mero comentario de la realidad social, económica, política? Dijo Mario, que escribe con un alto sentido de la responsabilidad y Mempo, que lo hace con alegre inconciencia. Después de escucharlos es difícil encarar una columna más. Cómo pesa el compromiso consciente. Es mucha la distancia humana. Han leído, viajado, vivido mucho y con gran intensidad. Son intelectos finos, sensibles, educados y brillantes. Cómo no sentir que sólo puedo poner, en párrafos que se escriben solos, `cosas de poca importancia´. Es casi como conversar con uno mismo ¿para qué dejar el registro de esa charla íntima?

Sin embargo… Estoy preocupado por la situación del ‘mercado uruguayo’, todos los mercados parecen estar enfermos, de mal humor. Se nota la falta de confianza de Mr. Mercado en los gobiernos progresistas. Hay que saber que el mercado se encarga de hacer marchar la economía, salvo que esté de mal humor, en ese caso la tranca. Al mercado no le preocupan las necesidades ni los necesitados, atiende la demanda efectiva, o sea la necesidad y el deseo pero siempre y cuando estén acompañados de los recursos monetarios necesarios para su satisfacción.

¿Los morrones están caros? ¿Las lechugas regaladas? El mercado es como el tiempo que todo lo soluciona…  Para la próxima cosecha los productores van a producir morrones, muchos morrones y los que no valdrán nada, son los verdes, rojo o amarillos que hoy cuestan su peso en oro. Las lechugas no serán plantadas, porque no vale la pena, y por lo tanto en la próxima cosecha se venderán por hoja ya no por planta; menos ‘2 por 1’. El mercado y el tiempo arreglan todo, de la peor forma posible.  Pasamos de la abundancia a la escasez y las dos cosas ‘distorsionan los mercados’ pero de planificar ni hablamos, porque eso atenta contra la libertad (de los mercados). Si falta porque falta, si sobra porque hay mucho, siempre hay un sector de ‘empresarios’ duchos en leer los mercados que salen beneficiados de la ruleta especulativa.

La libertad de la que hablo es fundamental. Se trata de la posibilidad de elegir qué producir o qué no; qué vender o qué no, qué hacer o qué no; dónde trabajar y dónde no. Qué pensar y qué no. Libertad de mercados para todos y para todas: Qué sí y qué no.

El mercado es algo tan poderoso y omnipresente que hasta suele tener candidatos en las elecciones de los países. Por ejemplo, dicen que Geraldo Alckmin es el candidato de los mercados en Brasil. “Aécio (Neves), el candidato de los mercados” titulaba 180.com en octubre de 2014. Parece que en Brasil los mercados tienen siempre candidato o representante que gobierne en su nombre. Como Michel Temer.

A los candidatos y representantes de los mercados se les reconoce fácil. Son neoliberales. El economista argentino Axel Kiciloff -que jamás de los jamases será aplaudido por mercado alguno porque reestatizó las “AFANAP” en su país -, define como programa de neto corte neoliberal, inspirado en el llamado “Consenso de Washington”, al que se basa en: 1) reducción salarial; 2) apertura importadora; 3) desregulación financiera; 4) dolarización de las tarifas; 5) tasa de interés elevada; 6) ajuste fiscal; 7) rebajas impositivas para los sectores concentrados; y 8) endeudamiento externo.

Hay dirigentes que creen que el gobierno puede otorgar derechos… Otros y otras, que deben ser militantes -ojalá que de causas encontradas, porque de las causas perdidas estamos cansados- sostienen que los derechos en todo caso se reconocen y se respetan por parte de los gobiernos, pero se conquistan en la calle ‘codo a codo’. Pero los mercados no respetan derechos humanos, ni inhumanos. “Sorry business” ¡Nada personal! ¿Viste? Ni los derechos de la naturaleza respetan los mercados y de ahí viene el cambio climático y otras calamidades similares.

Según Wikipedia,“El mercado mundial o global es un sistema de relaciones económicas, mercantiles y financieras, entre estados enlazados por la división internacional del trabajo.” Dicen los que saben que en eso de la ‘división’ internacional del trabajo algunos estados resultan ‘ensartados’ en lugar de enlazados por los mercados. Porque parece que las fuerzas de los mercados no provienen de fenómenos naturales, ni todos concurren en igualdad de condiciones y total libertad a competir en ellos. Unos tienen un puestito sobre un cajón dado vuelta para vender algunos ataditos de ajo y sobrecitos con especies. Otros son feriantes como Edgardo Novick, con industrias, mucho dinero y hasta un “Shopping”.

Pero los mercados de valores, esos sí que son inefables. “El mercado de valores es un tipo de mercado de capitales de los que operan alrededor del mundo en el que se negocia la renta variable y la renta fija de una forma estructurada, a través de la compraventa de valores negociables. Permite la canalización de capital a medio y largo plazo de los inversores a los usuarios.” El mercado inmobiliario o el agropecuario más o menos se pueden entender. El mercado de ‘valores’, que no se refiere a la compra venta de jugadores de fútbol, es todavía más difícil. Parece que estos valores son parientes lejanos de los famosos ‘intangibles’. En última instancia sabemos que si vienen los inversores es en busca de la ‘renta’ y es ‘fija’ que se la van a llevar, para eso están los gobiernos, para dar ‘certeza jurídica’, tener la ‘confianza’ de los mercados y mantenerse ‘serios’.

Con gente como Don Mempo y Don Carlos, calificamos AAA+ en cualquier mercado. La promoción de la lectura viene a tener dos versiones. Se puede promover a lo largo de todo el año y en todo el territorio, donde viven los marginados del mercado, muy especialmente. O se puede armar un gran show en pleno centro, una vez por año. ¿Adiviná que le gusta a los mercados? Claro que, a pesar de todo, de todos y de todas, los libros y las manifestaciones culturales siempre dejan un impacto positivo, como lo demostraron estos dos campeones del pensamiento, la palabra, el compromiso y la humildad.

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