Condenan al empresario Daniel Hadad a pagar haberes salariales impagos a su ex empleada doméstica

La mujer sostuvo que desde el 16 de noviembre de 2021 estuvo con licencia médica y que el despido le fue comunicado mientras estaba amparada al subsidio por enfermedad; los demandados indicaron que le abonaron licencia, salario vacacional, aguinaldos, primas, todo lo que surge de los recibos de salarios, el monto fue reducido a menos de la mitad por el fallo de un tribunal de alzada

La denunciante trabajó durante varios años en la "Masada", la casa que el empresario tiene sobre el arroyo Maldonado.

El Tribunal de Apelaciones de Trabajo de 1º turno confirmó la sentencia del juez letrado de 9º turno de Maldonado del pasado 18 de setiembre que había condenado al empresario periodístico Daniel Hadad a pagar a su ex empleada doméstica los haberes salariales impagos por los servicios prestados en la casa “Masada” de La Barra.
El magistrado en primera instancia, doctor Mario Gabin Sasson, había condenado al conocido empresario de medios argentinos a pagar a la reclamante la suma de 758.187 pesos más reajustes e intereses desde la fecha de exigibilidad de cada rubro salarial.
El 29 de setiembre de 2023 el abogado de Hadad interpuso un recurso de apelación contra el fallo del juez Gabin Sasson.
El caso pasó a estudio de los ministros del citado tribunal de alzada quienes, el pasado 13 de diciembre, se expidieron confirmando en parte la sentencia del juez de primera instancia.El expediente fue caratulado: “TABEIRA GONZALEZ, SUSANA C/ HADAD, DANIEL GERARDO Y OTROS, PROCESO LABORAL ORDINARIO (LEY 18.572)”, ficha 522-142/2022.
El monto, fue reducido a menos de la mitad por el fallo del tribunal de alzada.

Caso
La actora, Susana Tabeira, demandó en el fuero laboral contra Hadad, su esposa y la sociedad
Benamar S.A reclamando una serie de rubros salariales e indemnizatorios.
Tabeira dijo que trabajó en la casa “Masada” de La Barra como empleada doméstica. “Desde enero de 2010 lo hizo por temporada, hasta que en marzo de 2014 comenzó a trabajar de manera permanente todo el año, hasta el 31 de enero de 2022 en que fue despedida. Señaló, que desde el 26 de diciembre al 10 de febrero de cada temporada de verano los demandados se encontraban de vacaciones en nuestro país, por lo que permanecía en el chalet, es decir, trabajaba con cama y lo hacía desde las 06.00 a las 02.00 horas, en tanto que de marzo a noviembre la jornada convenida era de 9 a 17 horas. Al egreso percibía $ 46.305 que le pagaba el estudio AFA SRL, adoleciendo los recibos de salarios de falsedad ideológica porque consignan sumas inferiores a las abonadas. Lo que figuraba en el recibo se lo abonaban a través de la tarjeta Mi dinero y el resto por cheque de Banco Santander. Invocó, asimismo, que durante toda la relación no le pagaron licencias, salario vacacional, salario vacacional complementario y aguinaldo, así como tampoco se le abonó descanso intermedio ni semanal trabajados, feriados, horas extras, prima por antigüedad ni presentismo”.
Tabeira agregó que desde el 16 de noviembre de 2021 estuvo con licencia médica, comunicándosele el despido mientras estaba amparada al subsidio por enfermedad. A su egreso le entregaron un cheque por la suma de U$S 7.806.

Demandados
Los demandados, si bien reconocieron la relación laboral con Tabeira, controvirtieron el régimen de trabajo invocado por la trabajadora el resto del año, negaron la existencia de malos tratos; así como haberla despedido, pese a lo cual de todas maneras le abonaron el despido doble y todo lo que le correspondía.
También negaron la existencia de transacción, invocando el pago de la liquidación.
Negaron la realización de horas extras en la temporada, así como el horario de trabajo alegado por la trabajadora, invocando haber respetado las horas de descanso y días libres, controvirtiendo que le abonaran a la trabajadora algo diferente a lo que correspondía, sino el laudo con los aportes correspondientes. Finalmente, indicaron que le abonaron licencia, salario vacacional, aguinaldos, primas, todo lo que surge de los recibos de salarios.
Contra la sentencia en primera instancia, los demandados controvirtieron todos puntos reclamados por la actora.
Expresando agravios manifestaron los recurrentes, que en torno al monto del salario que se tuvo por probado existió una incorrecta valoración probatoria por parte del sentenciante a-quo, lo que se evidencia por el hecho de que se valió del importe que surge de los recibos de sueldos ($20.298,12) más el equivalente en pesos del cheque que agregó la parte actora por un importe de U$S 265, todo lo que sumado da una cifra total de $ 30.726 que fue el monto del salario que tuvo por acreditado. Y tal conclusión de la sentencia, no se corresponde siquiera con los dichos de la parte actora, desde que ésta indicó que percibía un salario de $ 46.305, suma que se le abonaba a través de la tarjeta Mi dinero y el resto a través de un cheque del Banco Santander, emergiendo claramente de la demanda, que se le abonaba la totalidad de su sueldo en pesos, no afirmando la accionante en ningún momento que su salario se le abonara en dólares americanos. Tampoco se hizo referencia en la demanda al concepto por el cual recibió un cheque del estudio AFA SRL por la suma de U$S 265, sin perjuicio de lo cual el juez lo normaliza y lo toma sin fundamento alguno como parte del salario, no considerando tampoco que su parte negó en todo momento que se abonaran partidas en negro o sin declarar.
En definitiva, el a-quo se sirvió de ese documento para fundamentar la existencia de un salario mayor equivalente al importe de ese cheque; todo lo que invalida su posterior razonamiento y la liquidación de los rubros salariales presuntamente adeudados.

Razón
Los ministros del tribunal de alzada coincidieron con el abogado de Daniel Hadad a la hora de rectificar el fallo en primera instancia.
“De los recibos agregados surge un salario nominal de $ 20.298,12, mientras que en la demanda se alegó percibir la suma de $ 46.305 al egreso, y que los recibos adolecen de falsedad ideológica. Luego afirmó el decisor -en lo que constituye un claro error de apreciación- que en la demanda se afirmó que las sumas que surgen consignadas en los recibos de salarios son ‘muy superiores’ a las realmente abonadas, cuando claramente de la demanda y en particular resulta, que la actora afirmó que “son muy inferiores a las realmente abonadas”’. A partir de allí, el sentenciante hizo caudal de una copia simple de un cheque agregado por la actora a su demanda, en el que luce consignada la cifra de U$S 265 figurando como librador el Estudio AFA SRL”, dice el fallo del tribunal.

La opinión del Tribunal

CONFIRMASE LA SENTENCIA APELADA, SALVO EN CUANTO AL MONTO DEL SALARIO RECONOCIDO Y EN CUANTO AL MONTO Y FORMA DE CÁLCULO DE LOS DESCANSOS SEMANALES, EN LO QUE SE REVOCA Y EN SU LUGAR, ESTESE AL MONTO DEL SALARIO QUE SURGE DE LOS RECIBOS DE SUELDOS INCORPORADOS A LA CAUSA ($ 20.298,12), LO QUE DEBERÁ TOMARSE EN CUENTA A LOS EFECTOS DE READECUAR EL CALCULO DE CADA UNO DE LOS RUBROS OBJETO DE CONDENA, Y FIJASE EL MONTO DE LA CONDENA POR EL RUBRO DESCANSOS SEMANALES DE ACUERDO A LOS PARAMETROS LIQUIDATORIOS QUE SURGEN DEL CONSIDERANDO IX DE LA PRESENTE SENTENCIA.

En opinión del Tribunal y tal como fuera anunciado, le asiste razón a los apelantes en punto a que el decisor de primer grado asumió o tuvo por probados hechos no invocados por la reclamante. Y ello, por cuanto la Sra. Tabeira en ningún momento afirmó haber percibido parte de su salario en dólares americanos, sin perjuicio de que no dijo tampoco que esa prueba documental (fotocopia de un cheque) acreditara el pago de una parte del salario que manifestó que percibía en “negro”. En su interrogatorio informal la accionante -desdiciéndose de su alegación inicial- afirmó que ganaba U$S 1.000 al mes (fs. 229), de los cuales $ 20.000 menos descuentos legales le pagaban por tarjeta, y la otra parte con un cheque del Santander o Itaú.

Y todavía el sentenciante hizo la conversión a pesos a la fecha de la sentencia, cuando debió hacerlo a la fecha del pago, y ello seguramente porque no consta el año de expedición del cheque. Y siendo que las sumas de ambas cantidades no dan el importe que la trabajadora dijo que ganaba, no es posible como lo hizo el juez a-quo fijar el monto del salario percibido por la accionante en una cifra diversa de la afirmada en la demanda y a su vez distinta también a la invocada por la parte empleadora, la que se atuvo a lo que emerge de los recibos de salarios.
A juicio de la Sala, tal proceder y actuación del decisor de primer grado, importa violación al principio de congruencia consagrado en el artículo 198 del CGP