Desestiman reclamo contra ASSE por caso de mala praxis en el hospital de San Carlos

El monto reclamado y de condena excede ampliamente los parámetros jurisprudenciales, resultando excesivo, sostuvo la sentencia

La demanda fue radicada en el año 2018 por una usuaria que concurrió a la consulta por un accidente doméstico en el que se lesionó la rodilla

El tribunal de Apelaciones en lo Civil de 1º turno desestimó el pasado 23 de agosto un millonario reclamo contra la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE) por un caso de mala praxis que tenía un fallo en primera instancia que había condenado al estado al pago de 1:577.950 pesos más reajustes e intereses a la autora de la demanda.
La demanda fue radicada por una usuaria de ASSE, que concurrió a la consulta en el hospital de San Carlos por un accidente doméstico en el que se lesionó la rodilla.
La médica que la atendió en primera instancia, luego de ordenar la realización de rayos X, concluyó que se trataba de un esguince. Como persistía con el dolor, concurrió varias veces más al hospital, siempre atendida por médicos de medicina general que llegaban al mismo diagnóstico, hasta que le dieron el pase a un traumatólogo, quien ordenó la realización de una tomografía, que concluyó que se trataba de una fractura de rodilla.
Lo acreditado y admitido en autos, es que la placa realizada no era concluyente, y que varios médicos tratantes adoptaron el mismo criterio de tratamiento frente a situación de la mujer.
Además, al tratarse de un supuesto en que la culpa se basa en un error de diagnóstico, el daño no es cierto sino hipotético.
Dicho de otra forma, lo cierto es la chance, pero no su resultado, esto es, que un diagnóstico correcto hubiera podido revertir, al menos en parte, la lesión provocada por el accidente doméstico, y para ello hubiera sido menester la prueba pericial, que no se realizó.
No puede dudarse que era carga de la parte actora, acreditar no solo el hecho ilícito (en el caso el error de diagnóstico primario o su diagnóstico tardío) sino también el nexo causal, entre ese hecho ilícito y el daño.

“Algo raro”
“No habiendo cumplido cabalmente con su onus probandi, solo cabe acoger el agravio analizado, y desestimar la demanda”, dice la sentencia en segunda instancia.
Contra el fallo en primera instancia se alzó en tiempo y forma la parte demandada, quien manifestó que la parte actora pretendió sembrar dudas respecto a la historia clínica acordonada en cuanto a la atención brindada el 13 de octubre de 2018 pero que, sin embargo, debe tenerse presente la historia clínica no foliada y acordonada en autos.
“De ninguna prueba se desprende que haya existido mala praxis en la atención a la actora en el Hospital de San Carlos, ni se desprende que en la consulta del 13 de octubre de 2018 se debería haber indicado una tomografía, pero sí se le ordenó una radiografía”, indicó ASSE.
La sentencia agregó que en la especie hubo un diagnóstico primario y un diagnóstico al finalizar la atención, que fue el de esguince, por lo que el caso no se condice con las citas jurisprudenciales de la actora en su demanda respecto a la omisión de diagnóstico. Al respecto debe tenerse presente la muy esclarecedora declaración del testigo de la actora, Dr. Matías Montero. El propio especialista declaró que, pese a estar entrenado en ver fracturas en placas no se puede determinar con la imagen que existiera una fractura, sino que sólo se veía “algo raro”. Es claro que para el profesional no existió fractura por lo que entendió que no era necesario pedir un estudio de mayor complejidad.

Especialidad muy requerida
Sostuvo que no existe ningún protocolo o pauta establecida que diga que ante un traumatismo debe haber una derivación a traumatología, ni tampoco así lo probó la actora. El propio aludido testigo manifestó que los traumatismos que se reciben en emergencia no pasan a traumatólogo si pueden ser resueltos allí. Por otra parte, hay que tener presente que las dos consultas de la actora tuvieron objetos diferentes: la primera fue por traumatismo de rodilla, la segunda por dolor en el pie. Posteriormente, se dio pase a traumatología por persistencia del dolor. Tampoco hubo falta de servicio: traumatología es una especialidad muy requerida y es difícil conseguir consultas, tanto en mutualistas privadas como en salud pública. El pase a especialista fue de 25 días y no desde el accidente (es decir, del 13 de octubre al 20 de noviembre), como sostiene la actora. Expone que de la prueba emerge que cada vez que la actora acudió, fue debidamente atendida y examinada, se le ordenaron estudios y pase a especialistas.
En cuanto al lucro cesante, sostuvo que no emerge de autos ninguna prueba más o menos técnica u objetiva que acredite la discapacidad física alegada y mucho menos que esté impedida para incursionar en otras áreas laborales; los testigos no médicos ofrecidos por la actora carecen de idoneidad para pronunciarse al respecto.
Respecto al daño moral, afirmó que la sentencia carece de la debida fundamentación, y que de la simple lectura de la historia clínica electrónica acordonada, la actora cursa varias patologías además del problema de rodilla. Los testigos se contradicen al respecto del asunto afirmando que no tenía otros problemas de salud pero que tenía rinitis crónica, estando probado que también padece lumbalgia crónica, alopecia. El monto reclamado y de condena excede ampliamente los parámetros jurisprudenciales, resultando excesivo.
Finalmente, sostuvo que no surge de autos acreditada la pérdida de chance, y que, sin perjuicio, este punto está fuera del objeto del proceso ya que la parte actora no lo reclamó siquiera en forma subsidiaria.