Gamepad: dieciséis años hasta llegar al Centenario

La banda nacida en San Carlos será una de las encargadas de abrir el primer show de Foo Fighters en Uruguay. Detrás de esa oportunidad hay una historia de perseverancia, una identidad construida desde el pop punk y el universo gamer, y más de una década recorriendo escenarios dentro y fuera del país.

Por: Laura Garganta

Integrada por Matías Fena y Agustín Esquibel (voz y guitarra), Jeremías Núñez (bajo), Gabriel Novo (batería) y Mauricio Núñez (responsable de los chiptunes que caracterizan el sonido de la banda), Gamepad llegará al Estadio Centenario luego de dieciséis años de trayectoria. En una entrevista con Correo de Punta del Este, Fena y Esquibel repasaron ese recorrido, el significado de abrir para Foo Fighters y los desafíos de sostener un proyecto musical desde el interior del país.

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El próximo 23 de febrero de 2027, Foo Fighters llegará por primera vez a Uruguay para presentarse en el Estadio Centenario. Antes del esperado concierto, las bandas uruguayas Gamepad y Niña Lobo serán las encargadas de abrir una noche que promete quedar en la historia del rock nacional. Para Gamepad, sin embargo, la oportunidad no representa un punto de partida, sino la consecuencia de un recorrido que comenzó hace dieciséis años en San Carlos, cuando un grupo de amigos descubrió que compartía dos grandes pasiones: la música y los videojuegos.

“Nos juntábamos mucho a jugar Pro Evolution Soccer y Mario Party. A la vez, cada uno tenía sus bandas de punk rock y decidimos hacer un homenaje a esas dos cosas que nos unían”, recuerda Matías Fena, cantante y guitarrista de la banda. “Fuimos niños de los 90 que crecimos con Nintendo y los sonidos de ocho bits, y adolescentes durante el auge del pop punk. Gamepad nació como un homenaje a toda esa nostalgia compartida”.

Esa identidad, asegura, apareció prácticamente desde el primer ensayo. “Nunca hubo un momento en el que dijéramos ‘ahora encontramos lo que queremos hacer’. La idea estuvo desde el principio y con el tiempo simplemente fuimos aprendiendo a desarrollarla mejor”. Durante esos años llegaron discos, EP, singles, festivales, concursos y presentaciones en Uruguay y Argentina, experiencias que fortalecieron a una banda que nunca dejó de apostar por la misma esencia.

Aunque la formación fue cambiando con el tiempo, el espíritu permaneció intacto. “Lo importante es que seguimos haciendo música alegre, enérgica y conectada con las cosas que amamos. Siempre intentando conservar ese paralelismo entre la vida y los videojuegos, y ofrecer shows coloridos y con elementos visuales que forman parte de nuestra identidad”.

En un país donde el pop punk nunca ocupó un lugar central dentro de la escena musical, Gamepad decidió además incorporar un elemento poco habitual: los sonidos de los videojuegos ejecutados en vivo mediante un control de Xbox. “No inventamos el chiptune; existe hace muchos años. Lo que hicimos fue tomar esos sonidos e incorporarlos al pop punk que ya hacíamos. Uno de nosotros tiene un control en el escenario y con cada botón dispara secuencias o efectos de juegos. Eso terminó convirtiéndose en la esencia y hasta en el nombre de la banda”.

A pesar de haber recorrido escenarios importantes, los integrantes nunca sintieron que existiera un único momento de despegue. Más bien fue una suma de pequeñas señales: mensajes de seguidores de México, Colombia o España, viajes para tocar en Argentina y la confirmación de que sus canciones lograban conectar con personas que jamás habían conocido. Por eso, abrir el show de Foo Fighters, no aparece en su discurso como una llegada definitiva, sino como una oportunidad extraordinaria dentro de un camino que todavía continúa: “Sabemos que no es un boleto mágico que vaya a cambiar todo de un día para el otro”, reconoce Fena. “Pero vamos a tocar frente a miles de personas que probablemente nunca escucharon Gamepad. Si logramos que aunque sea una pequeña parte se quede con ganas de escuchar y saber más de nosotros, ya sería un golazo”.

El vínculo con San Carlos también ocupa un lugar central en esa historia. “Es donde nació Gamepad y donde vivimos gran parte de nuestra adolescencia”, explica el músico. “Maldonado tiene una escena con muchísimo talento. Crecimos viendo bandas muy interesantes y compartiendo escenarios con muchas de ellas. Venimos de San Carlos, crecimos musicalmente en Maldonado y somos una banda uruguaya. Para nosotros esas tres cosas conviven perfectamente”.

Agustín Esquibel, también cantante y guitarrista, cree que llegar hasta este presente fue el resultado de cientos de pequeñas decisiones acumuladas durante años: “Desde ese ensayo al que daba pereza ir, un toque en invierno donde había muy poca gente, o una canción que pensaba que solo nos gustaba a nosotros, aparecía otro recital o una persona escribía para decirnos que una canción lo había acompañado en un momento difícil. Todos esos pasos, desde los más chicos hasta los más grandes, nos trajeron hasta acá”.

Para las bandas del interior, el camino suele tener obstáculos adicionales. Esquibel señala que buena parte de la industria musical continúa concentrada en Montevideo, donde se encuentran productores, sellos, managers y buena parte de las oportunidades. Sin embargo, sostiene que el crecimiento sigue dependiendo de la calidad del proyecto y de la constancia para generar oportunidades. “Al final del día todo recae en tener un buen producto, confiar en lo que uno hace y salir a golpear puertas”.

El 23 de febrero, cuando las luces del Estadio Centenario se enciendan antes del ingreso de Foo Fighters, Gamepad subirá al escenario con la tranquilidad de quienes saben que ese momento no resume su historia: la confirma. Después de dieciséis años de ensayos, rutas, discos y amistad, el mayor escenario del país será simplemente un nuevo capítulo de un recorrido que empezó, como tantos otros, entre guitarras, videojuegos y un grupo de amigos en San Carlos.

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