
Más allá del esperado espectáculo invernal, un proyecto científico nacional busca responder interrogantes sobre de dónde vienen y qué comen las ballenas francas australes que se acercan a las costas de Maldonado. Emilia D’Amado, licenciada en Ciencias Biológicas de la Facultad de Ciencias de la Universidad de la República, lidera una investigación de tesis de Maestría centrada en la ecología trófica de la especie Eubalaena australis.
El estudio se desarrolla en el departamento de Maldonado y aplica por primera vez en Uruguay el análisis de isótopos estables de carbono y nitrógeno a partir de pequeñas muestras de piel obtenidas de ejemplares vivos.
Esta técnica permite reconstruir parte de la historia alimentaria de cada animal y determinar qué consumieron en los meses previos a su llegada al país. Hasta ahora, la mayoría del conocimiento científico sobre la población del Atlántico Sudoccidental provenía de estudios en Península Valdés (Argentina) y Santa Catarina (Brasil).
En Uruguay, pese a que las costas locales forman parte de la ruta migratoria, las investigaciones habían sido escasas.
Metodología inédita y cuidados estrictos
Uno de los aspectos más novedosos es la obtención de información biológica y fisiológica directamente de tejidos de animales vivos, algo no realizado previamente en el país con esta especie. Las muestras se recolectan mediante biopsias mínimamente invasivas desde embarcación: el equipo se aproxima de forma controlada a entre cuatro y diez metros y utiliza una ballesta especial para extraer una pequeña porción de piel y grasa. El procedimiento dura menos de un minuto por individuo, se rige por protocolos internacionales y se suspende ante cualquier señal de estrés.
El proyecto prevé muestrear 20 ejemplares por temporada, con una meta total de 40 individuos en 2026 y 2027. Además, se creará un banco biológico de muestras disponible para futuras investigaciones genéticas, hormonales o de detección de contaminantes.
Cuenta con los avales de la Comisión Ética en el Uso de Animales (CEUA), DINARA, DINABISE, CHEA y la Prefectura de Maldonado.
Origen, alimentación ocasional y cambio climático
Aunque las costas del país se consideran principalmente áreas de agregación social y reproducción (especialmente en Maldonado y Rocha entre julio y octubre), en los últimos años se han registrado casos ocasionales de alimentación. Los análisis isotópicos buscan inferir las fuentes de alimento y detectar posibles diferencias que indiquen procedencia de distintas áreas de forrajeo, o incluso el uso de las aguas uruguayas por una subpoblación con características propias.
La investigación cobra especial relevancia ante el cambio climático: el aumento de la temperatura oceánica afecta la disponibilidad de krill en zonas antárticas y subantárticas, áreas históricas de alimentación. D’Amado evaluará si esto está modificando las rutas migratorias tradicionales y favoreciendo una diversificación alimentaria en zonas intermedias como las uruguayas.
Aporte a la conservación
Los resultados servirán para fortalecer estrategias de conservación, aportar datos a los organismos de gestión de recursos marinos y cumplir compromisos internacionales de protección de cetáceos. “Su presencia en nuestras costas responde a procesos biológicos complejos y su estado de conservación está estrechamente relacionado con la salud de los ecosistemas marinos”, señala D’Amado.
Fuente: Nota de Claudia Ciaffaglione publicada en el sitio web de la Facultad de Ciencias (Udelar), agosto 2026.











