
El emprendedor argentino Tommy Weiss, de 29 años y nacido en San Carlos de Bariloche, inauguró el local número 20 de su cadena Weiss Burger en Punta del Este. Se trata de la primera sucursal fuera de Argentina y un paso importante en la expansión de la marca especializada en hamburguesas de autor. Weiss destacó que Punta del Este lo conquistó apenas lo conoció en 2025, durante las obras de preparación del local. “Si me jubilo multimillonario, compro casa aquí”, comentó. La zona representa para él un mercado atractivo por su flujo turístico internacional, la mezcla cultural argentino-uruguaya y el desafío estacional que implica trabajar en una zona de alta temporada veraniega.
Comienzos
La historia de Weiss Burger se remonta a junio de 2018, cuando Tommy abrió el primer local en la calle Mitre de Bariloche. Era un espacio chico, de menos de 100 metros cuadrados, con solo cuatro mesas y cuatro empleados, y él mismo en la caja. En menos de ocho años la cadena llegó a 20 sucursales: 19 en Argentina (Bariloche, Salta, Jujuy, Tucumán, Mendoza, Córdoba, Rosario y varias localidades de la costa atlántica) y ahora la de Punta del Este.
El crecimiento se impulsó por el turismo estudiantil en Bariloche –donde miles de egresados de todo el país prueban la hamburguesa y luego la piden en sus ciudades– y por una fuerte presencia en redes sociales, donde la cuenta de TikTok supera los 490.000 seguidores.
Herencia gastronómica
Tommy proviene de una familia con profunda tradición gastronómica. Su abuelo Ernesto, nacido en Viena, escapó de la guerra en los años 30 y llegó a Argentina tras un lanzamiento de moneda que descartó Australia. Terminó en Bariloche, donde empezó como conserje en un hotel de lujo y luego montó un ahumadero de truchas que con el tiempo se convirtió en el restaurante Familia Weiss, un clásico de la ciudad en Palacio y O’Connor. Hoy lo dirige su padre Alejandro, que dejó la secundaria para sumarse al negocio familiar y trabaja de lunes a lunes.Tommy creció en ese ambiente: su madre atendía el restaurante incluso embarazada, y él pasó mucho tiempo con su abuela. Aprendió el valor del esfuerzo y la frase “el ojo del dueño engorda el ganado”. Sin embargo, de chico juró que nunca se dedicaría a la gastronomía porque veía a su padre estresado, fumando y tomando café hasta altas horas.
Pasión por las hamburguesas
La pasión por las hamburguesas llegó por otro lado: fanático de McDonald’s desde niño –algo raro en Bariloche, donde el más cercano estaba a cinco horas–, los viajes familiares incluían paradas obligadas. Luego, entre los 16 y 20 años vivió en Estados Unidos compitiendo en esquí de alto nivel, donde absorbió la cultura emprendedora y las hamburguesas gourmet.
Al volver en 2017 decidió no estudiar nutrición en Buenos Aires y apostó todo a su idea: un local self-service, con pedido en caja y biper, sin mozos, para evitar la carga laboral que tanto criticaba del restaurante familiar. Anunció la decisión a sus padres en el aeropuerto y abrió el primer Weiss Burger durante el Mundial de Rusia 2018.El menú se basa en cortes picados en carnicería propia, panes de papa (poco comunes en Argentina en esa época) y un control estricto de calidad: Tommy prueba todo y solo aprueba lo que él mismo pagaría. La cadena opera con locales propios, con inversores y franquicias. Para el primer trimestre de 2026 planea abrir al menos cinco sucursales más en Argentina y avanzar en proyectos para Estados Unidos y Chile con socios locales. A largo plazo apunta a superar los 80 locales hacia 2030 y posicionarse entre las grandes cadenas del país.
Con un equipo que incluye exejecutivos de McDonald’s, Weiss Burger busca profesionalizarse sin perder el foco en la experiencia del cliente: ambientación, música, packaging y presencia constante en redes. En Punta del Este, la nueva sucursal ya se incorporó a la oferta gastronómica de la temporada.











