La torre Trump es “la más reciente debacle” de la empresa del millonario presidente

Lo aseguró The New York Times en una nota publicada el pasado fin de semana; ha habido problemas para comercializar las unidades de una obra que debió haber concluido hace tres años y lleva adelante una empresa licenciataria

Aunque era uno de los proyectos más promocionados de la empresa familiar del presidente estadounidense Donald Trump, la lujosa torre que lleva su apellido -y aún no termina de construirse en la rambla de Playa Brava- acaba de ser considerada “la más reciente debacle” de la renombrada constructora que opera en todo el mundo, contó este fin de semana una nota del The New York Times. Hace unos meses, Eric Trump había hablado auspiciosamente del emprendimiento que “iba de camino a uno de los más ambiciosos proyectos de desarrollo que la empresa de la familia tiene en curso: una torre frente al mar de 156 condominios y 25 pisos, con todo y una cancha techada de tenis, varias albercas y un helipuerto en la azotea”. Sin embargo, las cosas no sucedieron según lo planeado.

Ahora “el rascacielos cilíndrico se está convirtiendo en la más reciente debacle de la extensa cartera de propiedades de la Organización Trump”. Y la cuestión “involucra a una firma inmobiliaria argentina poco conocida”, que obtuvo la licencia para construir y se tropezó con las crisis de la Argentina y el Brasil.

El diario informó, además, que “si todo sale a la perfección”, la Trump Tower Punta del Este se terminaría “a finales de 2020, aproximadamente unos cuatro años después de lo programado”. Pero esto no es lo que afirma “la gente involucrada en el proyecto”, que dijo no estar siquiera segura “de que se termine”.

Una historia optimista

En 2007, la empresa de Trump “estaba apenas adentrándose en América Latina, donde tenía la intención de construir un campo de golf y un desarrollo de villas en República Dominicana”. En esos tiempos, un inmobiliario “presentó a los Trump a dos desarrolladores inmobiliarios argentinos, Moisés Yellati y Felipe Yaryura, para negociar un desarrollo en Punta del Este. Para finales de 2011, Yellati y Yaryura habían reunido a un grupo de inversionistas y compraron el terreno en Punta del Este, según personas familiarizadas con el acuerdo. Pagaron aproximadamente 18 millones de dólares”, señaló.

“Otra figura central en las primeras etapas del proyecto fue el cuñado de Yellati, Dujovne, quien se convertiría en ministro de Hacienda de Argentina. Dujovne era un economista destacado y una personalidad de programas televisivos, y la firma de arquitectura de su padre estaba a cargo de diseñar la torre. Dujovne estuvo involucrado en la compra del terreno y después trató de vender condominios a sus contactos en Buenos Aires, según gente que tiene conocimiento sobre su participación”, indicó.

El diario repasó detalladamente los principales problemas que ha tenido la construcción de la torre, que debía terminarse en 2016. “La construcción del inmueble se iba a pagar con dinero recaudado de la venta de los condominios, lo cual significaba que era fundamental para los desarrolladores encontrar compradores rápido”, pero eso tuvo algunos contratiempos. Los impulsores del edifico usaron el terreno del proyecto como garantía para gestionar al menos dos préstamos uno de los cuales ascendía a 5 millones de dólares. “Sin embargo, no informaron sobre el segundo préstamo a algunos de los primeros compradores de condominios, según documentos judiciales. Cuando los futuros propietarios se enteraron de que las finanzas de los desarrolladores eran mucho más precarias de lo que creían, algunos cancelaron sus contratos, según dos personas familiarizadas con el asunto”.

Ahora, según el diario, “la construcción avanza a duras penas, en parte debido a que actualmente menos de un cuarto de los trabajadores necesarios están trabajando. La agencia inmobiliaria con sede en Miami que está a cargo de la venta de los condominios demandó al desarrollador local de Trump. Algunos compradores ahora están buscando vender sus unidades, lo cual posiblemente haría que los precios bajen justo cuando el proyecto necesita captar efectivo mediante la venta de nuevas unidades. La torre está deshabitada actualmente”, indicó.

Además, informó que Richard Sampallo, director del sindicato que representa al equipo de construcción, calculó que, al ritmo que va la obra, se necesitarían “otros cuatro años” para terminarla. “Es un chiste”, dijo al diario Felipe Rozenmuter, un argentino que tiene un contrato para un apartamento en el edificio. “No hay nadie trabajando ahí. Todo está parado”. De todos modos, la publicación aclaró que la Organización Trump no es la que construye el edificio. Como ha hecho en otros países otorgó la licencia de uso del nombre “Trump” a cambio de quedarse con una comisión de la venta de unidades.

Ciudad fiestera

El diario también contó aspectos de la vida de Punta del Este y aseguró que “en los últimos años ha brotado un pequeño bosque de rascacielos”, por lo que “ahora parece una versión miniatura del Miami de los setenta. Se están erigiendo más torres, incluyendo proyectos de marcas de lujo como Fendi Chateau y Cipriani. Algunos departamentos se venden en más de 5 millones de dólares”, aseguró.

“Punta del Este también es famosa por otra cuestión: durante décadas, los argentinos adinerados y otros ricos han sacado dinero de su país para invertirlo en inmuebles en Punta del Este a fin de evadir impuestos. El año pasado, Uruguay reformó sus leyes antilavado de dinero, debido a incidentes de alto perfil que incluían a un cártel del narcotráfico mexicano que lavaba dinero por medio de residencias en Punta del Este”, refirió. Pero según agregó, “la Organización Trump no ha sido acusada de actuar de manera ilegal en el proyecto de Punta del Este”.

Así las cosas y dejando de lado otros inconvenientes de entidad, el trabajo para terminar la torre “avanza con la lentitud extrema. Un solo electricista está a cargo de todo el trabajo eléctrico. A la fachada del edificio todavía le faltan ventanas en los últimos siete pisos. Una de las piscinas planeadas sigue siendo un boquete sin terminar en el suelo”. Símbolo del éxito comercial: “un enorme logo de Trump en la fachada del edificio que da a la playa está comenzando a oxidarse”. Lo que mata es la humedad.

Foto: R. Figueredo