Maldonado es finalista una vez más

El pasado fin de semana se jugaron los partidos de vuelta de las Semifinales de la 22° Copa de Selecciones del Interior. Tras empatar 0-0 ante Durazno Capital en el partido de vuelta, Maldonado logró meterse en la Final nuevamente después de 20 años. ¡Una verdadera fiesta!

Rodrigo “Chino” Fernández

REALMENTE VISITANTES
El Estadio Silvestre Octavio Landoni de Durazno estuvo lleno. Unas 4.500 personas colmaron las tribunas del muy bonito estadio de la capital duraznense. Familias enteras, niños y mucha algarabía se hicieron presentes para observar una verdadera batalla deportiva. El ambiente estaba caldeado porque la instancia lo ameritaba: una semifinal del Interior no era poca cosa. Y hasta ahí fue Maldonado a pelearla hasta el final.

DURAZNO SALE CON TODO
En el arranque del encuentro, Durazno salió a tratar de dominar desde el primer momento. Por el resultado del partido de ida, la intención del equipo de Pabloaníbal De León fue tratar de defenderse con firmeza.Durazno propuso una estrategia de juego con velocidad y por abajo, haciendo correr la pelota y buscando llegar en bloque. Una característica de este equipo a lo largo de toda la copa, bajo la conducción de Diego Seoane y Alexander García, ha sido crear juego elaborado con dinámica y amplitud de campo. Esta vez no fue la excepción.

LE TOCÓ DEFENDER Y MALDONADO RESPONDIÓ
Enfrente a esa propuesta de fútbol colectivo, Maldonado cerró sus filas y no dejó espacios para jugar. El orden táctico defensivo de la “Blanca” fue formidable: siempre solidarios y ayudando a cubrir al compañero. Maldonado no dejaba nada al azar y en cada pelota daba el 110%. Los minutos pasaban y, a pesar de que los dirigidos por Alfonso Domínguez tenían más el balón, no lograban llegar con claridad. Mérito de Maldonado, que puso un fuerte cerrojo en la zona final.

UN ENTRETIEMPO MUY AGITADO
Se iban ya al vestuario después de los primeros 45 minutos. En un estadio que está totalmente remodelado y tiene una infraestructura formidable (digno de destacar), queda en el debe la salida a la cancha desde los vestuarios. Solo hay un pasillo estrecho que deben utilizar ambos equipos, debajo de la tribuna. Allí hubo mala intención de algunos simpatizantes que les lanzaron cosas a los jugadores de Maldonado. También se produjo una fuerte trifulca entre los jugadores en ese estrecho pasillo, todo iniciado por un golpe a Rodrigo Pérez que hizo reaccionar a sus compañeros. Algo que la organización debería prever para evitar estas situaciones que no son favorables a los propósitos deportivos.

SEGUIR METIENDO
El complemento fue una gran batalla deportiva. Durazno adelantó aún más sus filas y Maldonado apretó los dientes para defender. También hay que mencionar cómo el visitante hacía correr los segundos en cada oportunidad que pudo, haciendo el juego entrecortado y sin fluidez. Eso es ahora parte del juego y pasa en todas las canchas del planeta, tanto con profesionales como con amateurs.Apretar los dientes, marcar en zona e individual, por arriba y por abajo. Había que llegar a cada pelota: saliendo con fuertes pelotazos o tratando de salir jugando. Con un Lladó atento y descolgando centros con decisión, o con los zagueros ganando en lo alto. Polenta, Múniz y Manassi fueron un muro imposible de superar. Durazno ya no era claro y buscaba poner pelotas aéreas a la última zona de los nuestros, que en cada pelota que llegaba tenían la respuesta. No iban a dejar pasar una.

NO HUBO ATAQUES
Maldonado lo tenía claro desde el arranque: no iba a tener muchos ataques y no los tuvo. Era un partido donde la defensa debía hacerse con sus 11 piezas en campo. Para clasificar, todos debían sacrificar su faceta ofensiva y ponerse a marcar, a hacer coberturas, a ir arriba y rechazar, a trancar y meter. No hubo resto para tratar de ir adelante. Muy poco margen de error para un equipo que a lo largo de toda la copa ha tenido un ataque fluido y con mucho gol. Pero para meterse en la Final había que apelar a la otra cara de la moneda: había que defender y ser inteligente. Sí, porque había que tener maña y hacer correr el tiempo. Eso hizo Maldonado y desesperó a Durazno, que ya protestaba todo. En las tribunas, la temperatura subió.

HASTA EL FINAL
El árbitro maragato Juan Manuel Rodríguez agregó 10 minutos de descuento. Más allá de todo el tiempo perdido en el terreno de juego, hubo también 4 pedidos de Video Asistencia que hicieron correr minutos entre revisión y revisión, mientras las tribunas entraban en ebullición. Un ambiente muy caldeado.Durazno empujaba con pocas ideas, quería meter el gol como sea, pero enfrente tenía verdaderos leones que no se iban a doblegar. Por más minutos que se iban agregando, más fuerte era el esfuerzo. Se terminaron jugando 59 minutos en ese segundo tiempo, 14 minutos más de lo reglamentario. Se pidieron penal unas 3 veces y hasta se tuvo que ir a ver una vez más el monitor. Rodríguez fue a revisar esa pantallita y por un par de minutos no sabíamos si había penal o no. La gente metía presión y ya lo festejaba como hecho. Los jugadores de Maldonado, firmes en su temple y sabiendo que todo era legal. Finalmente, y a pesar de que el estadio se les vino abajo, Rodríguez fue firme y no cobró penal. El alma volvió al cuerpo para todos los seguidores de la Blanca. Quedaba nada y la Final estaba cerca.

FINAL Y ALEGRÍA
Las emociones a flor de piel. El final del partido, los abrazos, las sonrisas y el grito. El festejo de unos aproximadamente 50 hinchas de Maldonado que dijeron presente en el Landoni. El llanto que se mezclaba con abrazos y puños apretados. En la cancha, en la cabina de prensa de los colegas que emocionados narraban a todos los que no pudimos ir. Abrazos en el verde césped y otros de pie. El “¡Maldonado nomaaaaa!” que rompía la estrellada noche en el corazón de la patria. El momento de sacar afuera toda la ansiedad y los nervios en un grito de clasificación. Y lo hubo.Maldonado, después de tanto buscarlo en los últimos años, se mete tras 20 años de espera en una nueva Final del Interior. Como en el 2006, cuando fue campeona, así como en el ’81 y el ’82, o como aquella selección del ’94 que vi jugar desde niño y me enamoró. Ahora estos jugadores también se meten en una nueva Final, de forma merecida, con mucho carácter y también humildad. Son finalistas con propiedad, maña y sabiendo que en el fútbol no solo es atacar: también hay que saber defender cuando el partido se pone cuesta arriba. Y vaya que lo hicieron ante un rival durísimo como fue Durazno.
Felicitaciones para todo Maldonado y su selección, cuerpo técnico, dirigentes, hinchas y, sobre todo, los jugadores. Queda un paso más y lo van a lograr. Todo un pueblo futbolero los saluda.

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