Ocean Park: vecinos denuncian que un residente del lugar fue torturado por “neonazis” argentinos

“Gabriel es un hombre humilde y trabajador que se dedica a vender plantas en una bicicleta vieja. Es ampliamente conocido y respetado en nuestra vecindad debido a su carácter amable y su contribución positiva a nuestra comunidad”; sostiene una denuncia pública

Los vecinos de Ocean Park denunciaron en las últimas horas el accionar de varias personas de nacionalidad argentina que en la tarde del jueves interceptaron a un residente de muchos años del lugar a quien luego de reducirlo lo golpearon en reiteradas oportunidades para luego llevarlo al destacamento policial de La Capuera.
“Nos dirigimos a ustedes con profunda preocupación y consternación para expresar nuestro apoyo y respaldo incondicional a nuestro vecino Gabriel Pérez, quien recientemente fue víctima de un terrible ataque perpetrado por una banda de delincuentes neonazis en nuestra comunidad de Ocean Park, en Maldonado”; sostiene la denuncia pública efectuada por los vecinos a la que tuvo acceso Correo de Punta del Este.
“Gabriel es un hombre humilde y trabajador que se dedica a vender plantas en una bicicleta vieja. Es ampliamente conocido y respetado en nuestra vecindad debido a su carácter amable y su contribución positiva a nuestra comunidad. Sin embargo, ha sido objeto de una brutal agresión por parte de individuos que recientemente se han mudado a nuestra área”, continúa el comunicado.
“El incidente en cuestión tuvo lugar cuando Gabriel fue abordado por esta banda de delincuentes neonazis, quienes lo sometieron a una tortura física y psicológica extremadamente cruel. Le hundieron la cabeza en una cuneta con agua, lo golpearon y torturaron. Además de sufrir estas terribles vejaciones, fue obligado a auto inculparse de robos que no cometió”; agrega la denuncia.

Integridad moral
“Es importante destacar que Gabriel fue llevado posteriormente a la policía, donde injustamente fue arrestado y mantenido en un calabozo. Sin embargo, gracias a la intervención de los policías comunitarios que lo conocen y saben de su buen carácter, finalmente fue liberado. Es inadmisible que alguien que ha sido víctima de semejante violencia termine siendo tratado como un criminal”; aseguran los vecinos.
“Como vecinos de Ocean Park, conocemos a Gabriel Pérez y podemos dar fe de su integridad moral y su buen comportamiento. Estamos profundamente indignados por lo ocurrido y exigimos que se haga justicia en este caso. Instamos a las autoridades competentes a llevar a cabo una investigación exhaustiva y diligente para identificar y castigar a los responsables de esta salvaje agresión”; añadió.
“Además, solicitamos que se tomen las medidas necesarias para garantizar la seguridad de Gabriel y de todos los residentes de nuestra comunidad. Es fundamental que se implementen acciones preventivas y se fortalezca la seguridad en Ocean Park para evitar la repetición de actos tan violentos y discriminatorios.
Apelamos a su conciencia y a su compromiso con la justicia para que se haga todo lo posible en este caso. No podemos permitir que la impunidad prevalezca y que la violencia neonazi se arraigue en nuestra sociedad. Esperamos que nuestras voces sean escuchadas y que se tomen las medidas necesarias para proteger a Gabriel y garantizar la paz y la seguridad en nuestra comunidad”, finaliza el comunicado.

 

Golpes
El propio Gabriel Pérez narró a Correo de Punta del Este los hechos denunciados por los vecinos de Ocean Park: “Estaba caminado cargando una mochila con los productos que vendo en la zona. En una de las manos llevaba una garrafa de tres kilos de supergás. Al llegar a la esquina de Avenida Sarmiento casi la ruta Interbalnearia fui interceptado por los ocupantes de una camioneta con matricula argentina. De ese vehículo bajó una mujer que me gritó ‘chorro’ y que me exigía que le devolviera las cosas robadas. Enseguida apareció otra camioneta argentina con otros tres hombres que me redujeron y empezaron a golpear. Me pegaron en todos lados. Al rato me cargaron a una de las camionetas y me llevaron hasta el destacamento policial donde quedé detenido. No sé por qué razón. Luego me llevaron a la comisaría de Piriápolis donde al final me largaron. Al día siguiente me revisó un médico forense que constató las lesiones que me provocaron esas personas”. Hasta la noche del domingo, Gabriel no tenía noticias de su denuncia.