Piriápolis, escala clave para megayates rumbo al Atlántico Sur y la Antártida

En las últimas horas, el imponente megavelero Kokomo zarpó desde Piriápolis rumbo a Puerto Williams, en Chile, puerta de entrada al Cabo de Hornos y la Antártida; mientras tanto, otro velero legendario aguardaba su turno: el Bark Europa, de pabellón neerlandés, se encontraba fondeado a corta distancia del puerto, esperando ingresar para una escala técnica

Foto: Mario Invernizzi

En plena temporada de verano austral, el Puerto de Piriápolis se consolida como una escala técnica imprescindible para los megayates de lujo que cruzan hacia el Atlántico Sur, con destino final en la Patagonia o la Antártida.
Piriápolis, ofrece refugio seguro, servicios de abastecimiento y reparaciones antes de enfrentar las exigentes aguas del sur. En las últimas horas, el imponente megavelero Kokomo zarpó desde Piriápolis rumbo a Puerto Williams, en Chile, puerta de entrada al Cabo de Hornos y la Antártida. Al caer la tarde del pasado domingo 7 de diciembre, el Kokomo se internaba en las aguas del Atlántico Sur, dejando atrás la costa uruguaya.
Este megavelero pertenecía originalmente al multimillonario australiano Lang Walker, un promotor inmobiliario y apasionado de la navegación que nombró así a tres de sus yates sucesivos (y también a una isla privada en Fiyi).
Lang Walker falleció en enero de 2024, tras lo cual el yate se puso a la venta y fue adquirido por un nuevo propietario anónimo a finales de 2023,principios de 2024. Desde entonces, Kokomo está disponible para charter (alquiler de lujo) y es uno de los veleros más grandes y rápidos en el mercado de chárter, pero la identidad del actual dueño se mantiene en privado, como es habitual en muchos superyates. Construido en 2010 por Alloy Yachts en Nueva Zelanda (refit en 2018), este sloop de 58,4 metros de eslora representa el epítome del lujo náutico. Su mástil de fibra de carbono de 75 metros y el gennaker asimétrico más grande del mundo le otorgan una velocidad y agilidad excepcionales. A bordo, 10 huéspedes disfrutan de 5 camarotes amplios, atendidos por una tripulación de 10 personas. Equipado con jacuzzi en cubierta, juguetes acuáticos como veleros, esquís y equipo de buceo, el Kokomo se alquila desde 240.000 euros semanales en temporada baja, alcanzando los 260.000 en alta.

Velero de tres mástiles

Foto: Bark Europa

Mientras tanto, al atardecer del mismo domingo, otro velero legendario aguardaba su turno: el Bark Europa, de pabellón neerlandés, se encontraba fondeado a corta distancia del puerto, esperando ingresar para una escala técnica. Procedente del puerto de Tenerife (Islas Canarias, España), este bergantín de tres mástiles cruzó el Atlántico con rumbo sur. Este velero es operado por @ViatgesTuareg.
Construido en 1911 en Alemania como barco faro para el río Elba y restaurado en los Países Bajos en los años 80, el Europa mide 56 metros de eslora y combina apariencia clásica con modernas sistemas de seguridad. A diferencia de los yates privados, ofrece expediciones participativas: hasta 48 pasajeros-trinidad colaboran en las maniobras, viviendo una experiencia inmersiva de navegación tradicional. Con cabinas compartidas (de 2, 4 o 6 camas, todas con baño privado), biblioteca, salón bar y cubierta de observación, es ideal para travesías oceánicas. Su destino habitual: la Península Antártica, donde actúa como base camp para montañismo, kayak y acampada.
La llegada consecutiva de estos gigantes resalta el rol creciente de Piriápolis en la ruta de los superyates hacia el extremo sur. En diciembre, cuando el hemisferio norte entra en invierno, muchos propietarios y charteristas migran al sur en busca de aguas patagónicas o la aventura antártica. El puerto de la ciudad de los cerros s se convierte así en el último punto de aprovisionamiento antes del vasto océano.
Este flujo no solo inyecta divisas al balneario fundado por Francisco Piria sino que posiciona a Uruguay como actor en el exclusivo circuito náutico global.