
Una orca juvenil, un macho de aproximadamente dos años de edad, fue sometida a eutanasia este lunes en Playa Mansa luego de que su estado de salud se deteriorara pese a los intensos esfuerzos de rescate. El animal, que medía cerca de cuatro metros de largo y pesaba unos 1200 kilos, varó el domingo en la Parada 1 de Playa Mansa. Fue detectado en un marcado estado de debilidad por personal de Prefectura Naval.
Desde el momento que trascendió el varamiento y a pesar de las fuertes ráfagas de viento superiores a los 80 km/h y la lluvia, decenas de vecinos y turistas se acercaron al lugar para colaborar. Muchos voluntarios se mojaron por completo, aportando toallones, sábanas y lonas para ayudar a cinchar y movilizar al cetáceo.
En varias oportunidades se intentó devolver al animal al mar, logrando en dos o tres ocasiones que nadara algunos metros hacia adentro, aunque siempre regresaba a la orilla.

Dos caminos
Ante el evidente agotamiento del ejemplar y las condiciones climáticas adversas, se decidió sacarlo completamente hacia la orilla.
La veterinaria Natasha Eliopulos, integrante del Grupo de Trabajo de Varamientos de Uruguay y de la Red Nacional de Asistencia a Cetáceos, que llegó a la zona desde Montevideo cerca de la medianoche, explicó este lunes en rueda de prensa que cuando arribó al lugar, el animal ya se encontraba “muy debilitado”.“Había dos caminos: esperar que la muerte se produjera de manera natural o ayudar al animal para que no pasara un proceso agónico, tragando agua”, señaló la profesional visiblemente afectada por la situación.
Eliopulos detalló que se intentaron múltiples estrategias: reintroducirlo al mar en varias oportunidades, aplicarle frioterapia, administrarle fármacos para darle energía y darle tiempo para que pudiera volver por sus propios medios. “En ninguno de los casos pudo salir adelante”, lamentó.
La profesional también atribuyó parte de las dificultades a las malas condiciones climáticas y a la marea. “La corriente se lo llevó de donde lo teníamos. Nos tiró a todos nosotros, se lo llevó a él y estuvo dando vueltas, revolcándose, dándose contra los palos y contra todo. Ahora estaba todo lleno de golpes”, describió.
Finalmente, con autorización del Ministerio de Ambiente y la Dirección Nacional de Recursos Acuáticos, y basándose en protocolos validados por consultores internacionales, los especialistas resolvieron practicar la eutanasia.
Una vez realizado el procedimiento, el cuerpo del animal fue retirado con una grúa de la Intendencia de Maldonado y transportado a la Facultad de Veterinaria, donde se le realizará una necropsia para determinar las posibles causas que provocaron su varamiento.
Del operativo participaron Prefectura, guardavidas, Richard Tesore de Fauna Marina, el Grupo de Trabajo en Varamientos (GTV), la Facultad de Veterinaria, RENACE, Dirección Nacional de Recursos Acuáticos (MGAP), Ministerio de Ambiente, Bomberos, Intendencia de Maldonado, Cecoed y otras instituciones.
Protocolo en otros países ante casos similares
En países con mayor experiencia en varamientos de cetáceos (como Estados Unidos, Australia, Nueva Zelanda, Canadá y varios países europeos), existen protocolos estandarizados gestionados por redes nacionales de respuesta a varamientos.
Los pasos habituales incluyen:
• Evaluación inmediata por veterinarios especializados.
• Intentos de reflotamiento si el animal está estable.
• Cuando el ejemplar presenta sufrimiento irreversible o entra en fase agónica (como en este caso), se autoriza la eutanasia humanitaria.
Métodos más utilizados:
• Químicos (preferidos en la mayoría de los protocolos): sedación profunda seguida de inyección de barbitúricos (como pentobarbital sódico) o cloruro de potasio intracardíaco. En EE.UU., la NOAA recomienda este método por ser rápido, efectivo y minimizar el sufrimiento. Este fue el procedimiento realizado en este caso.
• Físicos: en cetáceos más pequeños se puede usar disparo dirigido al cerebro; en ejemplares grandes se han aplicado técnicas controladas como explosivos (granadas penthrite) en algunos países.











