Saldain o Murro; that is the question. He aquí el dilema: cobrar todos los meses una jubilación digna o precipitarse. La seguridad o el desbarranque de todas las cajas y el adiós a la jubilación. Cambiar lo que tenemos seguro por lo que pasa en Argentina: jubilaciones míseras para todos menos para los burócratas mandantes.
Más o menos lo que se pondrá en juego en el referéndum contra la ley jubilatoria, si es que finalmente lo hay.
Un tema que la izquierda lo mastica y lo mastica. El Frente Amplio y el PIT-CNT son grandes promotores de referéndums y plebiscitos. También han sido conductores de derrotas grandes: la LUC, dos veces la Ley de Caducidad, el voto epistolar. Lo que importa es agitar, militar, movilizarse: el “Partido” es el conductor del proletariado; aunque se pierdan salaries, aunque se fundan las empresas. Este, además, es el objetivo que marca la doctrina. ¿O no?
Pero, con los pies en la tierra, al tema hay que estudiarlo bien. Ponerlo sobre la mesa ya fue un problema; para algunos una “jugada” ladina mirando las propias “internas”. ¿Todos a una? digitados por Abdala. El “Partido” conductor del Frente Amplio también.
Es un asunto en serio para la Izquierda, en particular para los que piensan en serio. Mucho barullo en un solo año, prácticamente: juntada de firmas, convocatoria, referéndum, elecciones internas, elecciones generales. Hummm, se pueden entreverar las fichas.
Además en tiempos en que las cosas, para la izquierda y según encuestas, no parecen estar mal encaminadas. ¿Por qué no concentrar esfuerzos?
Se corre el riesgo de que el tema jubilatorio se transforme en el asunto central y en definitiva su definición por la vía directa constituya la prueba del nueve con vistas a la elección del nuevo gobierno. Un anticipo.
Hay quienes puedan pensar que lo de la LUC fue positivo para la izquierda, que se quitó de encima la “mufa”, pero la realidad dice que fue una derrota: la ratificación de la misma que sufrieron en el balotage.
Visto el después, peor aún, porque también la realidad ha demostrado que todo lo que se dijo que iba a pasar – desalojos express, gatillo fácil, desaparición de la enseñanza pública, yo que se, dijeron tantas cosas- no pasó. Que mintieron. Y este lógicamente será un elemento que se tendrá presente en la discusión del tema jubilatorio. Otra vez mintiendo.
Lo de las jubilaciones es importante; no se puede jugar con fuego y en estas materias a los uruguayos nos ataca la sensatez.
Si se nos pregunta sobre la seguridad social, todos de acuerdo en que está en crisis y que hay que tomar medidas; si se nos dice ¿cuáles?, la mayoría reclama que se rebaje la edad para jubilarse y que se aumenten las jubilaciones. Las tres B: bueno ,bonito y barato. Pero una cosa es opinar y otra resolver.
Llamados a decidir, seguramente los uruguayos pasan a sopesar en serio. Todos tienen claro que así como iban las cajas no podían aguantar mucho y que corrían riesgos las jubilaciones de todos y que, al mismo tiempo, no se pueden mantener y seguir pagando jubilaciones de privilegio con cajas fundidas o muy mal administradas o subsidiadas con más impuestos castigando a empresas y a los trabajadores, y hasta a los propios jubilados. Los uruguayos no se meten en camisa de once varas. Entre Saldain y Murro, parece clara la opción.
La izquierda lo mastica. Y los blancos se pelan por salir y hasta se olvidan que es una ley de la coalición.










