
En las primeras horas de la tarde del pasado viernes se registró un siniestro marítimo en el puerto de Piriápolis, que involucró al pesquero español “Patricia Nores” y al yate “Trindade” de bandera panameña. Según la protesta de mar presentada por el capitán del “Trindade”, Edinson Larrosa, el buque español ingresó al puerto y embistió su embarcación, causando daños significativos en la proa.
El “Patricia Nores”, con una eslora de 68 metros y manga de 7 metros, entró al puerto a aproximadamente cuatro nudos de velocidad. Larrosa relató: “Hizo una maniobra no correcta para entrar, no calculó la estropada del barco y se impactó con nuestra proa”.
El “Trindade”, un yate deportivo de 29,1 metros de eslora, construido en acero naval en Brasil en 1999, evitó hundirse gracias a la robustez de su casco y a dos anclas de más de 250 kilos cada una, que absorbieron parte del impacto. El choque fue tan violento que reventó más de seis cabos de amarre del yate y arrancó una de las bitas del muelle. Larrosa cuestionó la presencia de un buque tan grande en un puerto deportivo: “Es un puerto para barcos deportivos, no para un pesquero de tanta magnitud”.
Fuera de servicio
Según el capitán, el incidente se debió a una falla mecánica en el “Patricia Nores”: los morse (controles de marcha) se trabaron en avance, impidiendo detenerlo a tiempo. Un práctico uruguayo había subido a bordo en la zona Delta esa mañana. Los daños en el “Trindade” incluyen la rotura de la difinera (donde se calzan las anclas) y el corte de bulones de acero inoxidable “como guillotina”. Esto deja la embarcación inoperable, impidiéndole navegar o fondear. “Hoy estamos impedidos de salir”, lamentó Larrosa. El yate acababa de finalizar su mantenimiento anual, con pintura y revisiones generales, preparándose para la llegada de sus propietarios en verano. Ahora queda fuera de servicio para la temporada, generando pérdidas por tiempo y repuestos náuticos, escasos en Uruguay y que deben importarse. La protesta de mar fue radicada en la subprefectura de Piriápolis. Larrosa y el administrador del yate la presentaron, y se espera que la prefectura realice un sumario e inspeccione las máquinas del pesquero español. Los seguros manejarán las reclamaciones con peritos que evaluarán los daños. “A ellos no les pasó nada”, señaló el capitán. Afortunadamente, no hubo desgracias personales. Larrosa enfatizó: “La fuerza fue tremenda, pero los fierros se arreglan”.











