“Mi hijo está durmiendo. Esperen que lo despierto”, respondió la dueña de casa a dos hombres que instantes antes le habían golpeado la puerta para hablar con ella. Era la mañana del jueves 13 de julio pasado. Esos dos hombres eran policías y llegaron hasta la vivienda no para hablar con el joven. Llegaron para avisarle a la mujer que su hijo, de 19 años, esa misma mañana, había sido asesinado de varios disparos en una vivienda deshabitada no muy lejos de su casa ubicada sobre la calle Isidoro García del barrio Maldonado Nuevo. Esa tarea, casi un rito, que deben cumplir los policías cada tanto cuando van a informar a una familia la de muerte de uno de sus integrantes.
La víctima era un muchacho de apenas 19 años sin antecedentes penales. Ni siquiera una intervención policial. Casi una vida paralela. Por un lado, un joven serio y ordenado para su familia. Por otro, involucrado en el mundo del narcotráfico, que tantas vidas jóvenes ha costado en el departamento de Maldonado. Como esa familia carolina prácticamente extinguida a los balazos.
La muerte
En la mañana de ese jueves 13 de julio, efectivos policiales se constituyeron en un conventillo abandonado donde, en una de las piezas, se encontraba el cadáver del joven de 19 años. Su cuerpo presentaba el impacto de varios proyectiles cuyas vainas se encontraban desparramadas por toda la habitación. En el lugar, un equipo de emergencia médica móvil certificó la muerte del joven. En tanto, efectivos de Policía Científica relevaron el lugar no solo tomando las vainas para ser enviadas a los peritos balísticos. También recolectando otro tipo de rastros.
La investigación fue realizada por efectivos del Departamento de Homicidios de la Zona Operacional V bajo la órbita de la Fiscalía de 4to. Turno, quien en su momento dispuso una serie de pericias.
“En el lugar trabajó Policía Científica documentando la escena, recolectando objetos e indicios biológicos para su análisis. Los investigadores realizaron un trabajo de recolección y análisis de registros fílmicos tanto del sistema de video vigilancia del Centro de Comando Unificado como así también de cámaras particulares”, informó la Jefatura de Policía en la pasada jornada.
Los elementos recuperados por la Policía permitieron identificar a otro joven de 19 años, sin antecedentes penales y residente en la Barrio La Sonrisa de la capital departamental. No fue necesaria una orden de allanamiento. El mismo joven autorizó el ingreso de los policías.
Amenazas y golpes
Una vez dentro de la casa, la Policía se incautó un arma de fuego calibre .22, otros cartuchos calibre .32, vainas de calibre .22 como también 3.583 pesos y una moto.
Este joven se encontraba en la mira de los investigadores no solo por el asesinato. También por otro hecho registrado el 27 de setiembre pasado cuando una pareja denunció haber sido retenida mediante amenazas en el interior de una casa de la calle Meboipe del barrio Maldonado Nuevo.
El hombre dijo que los atacantes lo golpearon en reiteradas ocasiones. El joven de 19 años, sin antecedentes penales, fue conducido al juzgado letrado penal de 4º turno de Maldonado. La condena fue resuelta en la misma audiencia: autor penalmente responsable de un delito de homicidio, un delito de violencia privada, un delito de privación de libertad, un delito de tráfico interno de armas y municiones y un delito de tenencia no autorizada de arma de fuego, todos en régimen de reiteración real entre sí, a la pena de nueve años de penitenciaría.











