The Grand Hotel celebró sus primeros diez años con la fiesta “Remolino”

Autoridades, empresarios, artistas y trabajadores del complejo participaron del evento; “Este proyecto que comenzó como un sueño finalmente se transformó en una realidad”, afirmó el gerente general Gabriel Guerra

Por: Laura Garganta

El centro de convenciones de The Grand Hotel Punta del Este fue escenario el sábado por la noche de una celebración especial. Más de 400 invitados participaron del evento “Remolino”, una fiesta organizada para conmemorar los diez años del hotel y cerrar la temporada estival. La velada reunió a representantes del sector turístico, empresarios, autoridades y figuras del espectáculo en un encuentro que combinó música en vivo, gastronomía y momentos de reconocimiento para quienes han acompañado el desarrollo desde sus inicios.
Fundado por el empresario Jimmy Shasha, el hotel celebró su primera década con una convocatoria amplia que reflejó el vínculo que mantiene con distintos ámbitos de la actividad local y con sus trabajadores. Entre los asistentes se encontraban el ministro de Turismo, Pablo Menoni; la subsecretaria de la cartera, Ana Claudia Caram; el diputado Diego Echeverría y el jefe de Policía de Maldonado, Víctor Trezza, además de empresarios vinculados al sector y referentes culturales.
Durante la actividad, el director ejecutivo de la compañía, Ian Arlyn, presentó al gerente general del hotel, Gabriel Guerra, quien repasó brevemente el recorrido del proyecto desde su apertura.“Diez años en una empresa parece poco tiempo. Sin embargo, es muchísimo tiempo. Mucho tiempo de decisiones, de estrategias, de aciertos, de errores y de jornadas interminables”, señaló Guerra ante los presentes. El gerente general destacó además que el aniversario invita a detenerse y observar el proceso transitado: “Diez años también es un buen momento para mirar atrás y darse cuenta de que muchos de ustedes nos han acompañado en este camino del día a día”.
Al recordar los comienzos del emprendimiento, Guerra subrayó que la iniciativa que alguna vez fue una idea terminó convirtiéndose en un proyecto consolidado. “Este proyecto que comenzó como un sueño finalmente se transformó en una realidad”, afirmó.
También hizo referencia a los cambios que ha experimentado el balneario en los últimos años. “No deja de sorprendernos cómo crece día a día”, expresó al referirse a Punta del Este, al que describió como un destino cada vez más dinámico y abierto a visitantes de distintos países.
Antes de cerrar su intervención, el gerente dedicó unas palabras al equipo de trabajo del hotel: “Nuestros colaboradores son el gran motor de este proyecto. Sin ellos nada de esto sería posible”.
Entre los invitados de la noche también se encontraban figuras conocidas del ámbito artístico y televisivo argentino, como el actor Benjamín Vicuña, que asistió junto a la empresaria Anita Espasandín; Nicolás Repetto y la actriz Florencia Raggi; la actriz Marcela Kloosterboer, además de Graciela Alfano y el bailarín Julio Bocca.
La música tuvo un lugar destacado en la celebración. Se presentaron Luciano Supervielle y Florencia Núñez, mientras que el cierre estuvo a cargo de la banda uruguaya No Te Va Gustar, que ofreció un show ante los invitados.

Vínculos

Uno de los momentos más emotivos de la noche ocurrió cuando fue invitado a subir al escenario un trabajador del hotel conocido por todos como “Bocha”, integrante del equipo desde la apertura del establecimiento. Presentado por Arlyn, interpretó algunas canciones y recibió un prolongado aplauso de compañeros e invitados.
Bocha Pereira recordó que su vínculo con el hotel comenzó incluso antes de su apertura. “Yo entré al Grand Hotel en 2013 y en el 2014 Recursos Humanos me hizo una propuesta para que me quede a trabajar. Aunque yo no sabía de hotelería porque trabajaba en construcción, acepté el desafío”, contó. Con el tiempo fue pasando por distintas tareas dentro del establecimiento: primero como playero, luego en la piscina externa y actualmente en la reposición de minibares. Pereira destacó además la unión que se ha construido entre la dirección y el personal del hotel. “El vínculo del dueño con nosotros, los empleados, es muy afectivo, como se pudo ver el día de la fiesta. Hemos tenido muchas charlas que nos han enriquecido mutuamente”, señaló.
Sobre su participación en el escenario, explicó que se trató de una oportunidad que decidió aprovechar. “Yo canto y toco la guitarra desde hace varias décadas, por eso para mí esto fue un éxito, y que me tuvieran en cuenta para ser telonero de semejante banda como No Te Va Gustar, más aún”, dijo.
Durante su breve actuación interpretó Vuele bajo, de Facundo Cabral, y Zamba de mi esperanza, popularizada por Los Chalchaleros. “Yo a través del canto me expreso, por eso interpreté esos temas. Vuele Bajo significa vivir naturalmente, ser pobre, pero de la mejor manera. Y Zamba de mi esperanza es un ícono: la esperanza es el sueño del hombre despierto. Son temas profundos y está bueno que alguien venga a reflotarlos para que sean éxitos otra vez”, explicó.

Un proyecto que creció junto con el destino
A diez años de su apertura, The Grand Hotel Punta del Este forma parte del paisaje hotelero del balneario con una propuesta que combina alojamiento, gastronomía y espacios para eventos. El complejo cuenta con 178 habitaciones distribuidas en dos edificios. El primero de ellos —orientado hacia la playa Brava y con una silueta que recuerda la proa de un barco— fue el punto de partida del proyecto impulsado por Jimmy Shasha. Con el paso del tiempo se incorporó una segunda torre, denominada Fortunée Tower, inaugurada el año pasado y con acceso independiente por la calle lateral.
A esta expansión se sumó también el centro de convenciones del hotel, un espacio que permite albergar encuentros empresariales, congresos y celebraciones sociales de gran escala. Según explicó el gerente general Gabriel Guerra, la idea desde el inicio fue construir una propuesta capaz de integrar diferentes experiencias dentro de un mismo lugar. “Decimos que el hotel es un destino en sí mismo porque reúne muchas cosas: la ubicación frente al mar, el parador de playa, el centro de convenciones, los espacios para niños y el rooftop Huma”, señaló. “Además incorporamos propuestas de bienestar y distintos restaurantes que nos permiten recibir a públicos muy variados”.
En ese sentido, Guerra destacó que el desafío fue pensar el hotel más allá del verano. “Así podemos recibir tanto a familias como a personas que vienen por trabajo o a parejas, en distintas épocas del año. La idea fue que funcione todo el año y que Punta del Este sea también un destino atractivo fuera de la temporada alta”, afirmó.



Espacios para familias, gastronomía y bienestar
Entre los servicios del complejo se encuentran dos piscinas de gran tamaño. La exterior se ubica en un área resguardada del viento por la disposición de las torres y recibe pleno sol durante buena parte del día. La piscina climatizada, por su parte, se encuentra junto al Wellness Center y cuenta además con un sector de hidroterapia y áreas adaptadas para personas con movilidad reducida.
El hotel también desarrolló espacios pensados para huéspedes más jóvenes. En el pasaje que conecta ambas torres funcionan el Baby Room, destinado a niños pequeños; el Kids Club para chicos de entre cinco y once años y un Game Room dirigido a adolescentes. Durante la temporada alta se suman además actividades recreativas y propuestas al aire libre. La experiencia gastronómica ocupa otro lugar central dentro del complejo. El restaurante Lighthouse y su terraza ofrecen una propuesta que combina productos locales con cocina internacional y vistas abiertas, mientras que el Lobby Bar funciona como un punto de encuentro más informal.
En la parte superior del edificio se encuentra Huma Rooftop Bar & Lounge, un espacio con vista panorámica al mar donde desde el atardecer se sirven platos, coctelería y música en vivo. Frente al hotel, sobre la playa Brava, funciona además Montauk Brava Beach Club, el parador de playa del establecimiento.

La celebración “Remolino”, encabezada por el director ejecutivo Ian Arlyn, buscó reflejar ese espíritu. Inspirada en el encuentro cultural entre Brasil, Argentina y Uruguay, la fiesta tomó como referencia el carácter diverso y cosmopolita que hoy identifica tanto al hotel como a Punta del Este.