“El Obelisco de Sauce de Portezuelo”, por el Dr. Mario Scasso Burghi

El fraccionamiento costero de “Sauce de Portezuelo”, fue urbanizado, fraccionado y forestado, en la segunda mitad de la década del 40 del S. XX, en la inmediata postguerra, por el emigrante italiano Dino Lapi. Este adquirió parte de la Estancia de Augusto Costa Pértile, ya fraccionada por la expropiación del Ministerio de Defensa Nacional, en 1942, para construir la Base Aeronaval y el Cuartel (planificado para un Batallón de Artillería). En esa urbanización Lapi hizo construir tres edificios significativos:

A)- Un arco-portada de ingreso, actualmente demolida para ampliar la Ruta Interbalnearia.

B)- Una iglesia, según me manifestara el propio Dino Lapi, es copia de una capilla funeraria familiar situada en Génova, que nunca fue concluida.

 C)- Un obelisco de hormigón con una plataforma de observación, con escalera de acceso.
Este obelisco se encuentra en la zona costera, en los médanos junto al mar, dentro de la franja fiscal (los 150 metros del límite de la línea de las mareas más altas). Está muy deteriorado, con parte de la estructura de sostén con las varillas de hierro expuestas a los elementos. Falta la baranda de hierro externa de la escalera y la estructura de madera, que circundaba la plataforma de observación. La vista desde la estructura sobre la Ensenada del Portezuelo, desde los cerros costeros por el Oeste, a la Punta Ballena por el Este, es magnífica.
La edificación es de hace aproximadamente más de 70 años, se realizó con aporte técnico significativo y con gran calidad de construcción, que le ha permitido subsistir sin mantenimiento todo este lapso de tiempo. El balneario fue planificado “en grande” para la venta en el mercado argentino. Su comercialización fracasó por la crisis de las relaciones Argentino-Uruguayas en la época de los Gobiernos del Gral. Juan Perón en la Rep. Argentina (1946-1955) y de Luis Batlle Berres (1947-51) y del Quim. Far. Andrés Martínez Trueba (1951-1955) en nuestro país. Sólo su edificación y población se ha intensificado desde las últimas décadas del S. XX y en el presente S. XXI.
La Intendencia Departamental podría considerar la propiedad del bien costero y encargarse de la restaura-ción y recuperación del obelisco, como hito costero y plataforma de observación panorámica y de cetáceos, para otorgar un atractivo a la zona y preservarlo de su ruina total.
Hay que considerar el desarrollo inmobiliario y poblacional urbano estable de esa región: “Sauce de Portezuelo”, “La Capuera”, “El Pejerrey”, “Ocean Park”, no menor a 5000 habitantes, con una afluencia vacacional mayor.

Dr. Mario Scasso