La decisión comunal de transformar la calle “Los Cisnes” de José Ignacio en una avenida de doble mano genera la primera polémica de la zona a pocas semanas del inicio de una nueva temporada de verano.
La calle es una de las principales vías de tránsito de ese balneario y conecta a las dos playas del lugar, la Mansa y la Brava. Tiene un largo de poco más de 700 metros y casi en su punto medio se encuentra con el camino “Saiz Martínez”, entrada principal a José Ignacio.
En el extremo este, la por ahora calle “Los Cisnes”, desemboca en la zona de Playa Brava donde se levanta el célebre parador “La Huella”, el principal punto de atractivo gastronómico en la zona. En el oeste llega justo a la playa Mansa donde se encuentra por un lado el complejo de lujo “Playa Vik” y en la otra mano la mansión del empresario argentino Marcos Galperín, propietario de Mercado Libre.
Las obras también incluyen la construcción de un estacionamiento para una gran cantidad de vehículos al final de Saiz Martínez a pocos metros de la calle “Cisnes”.
Semanas atrás, equipo pesado y personal técnico de la IDM desembarcó en el lugar para construir desde el entronque de Saiz Martínez con los “Cisnes” una doble vía que finaliza junto al parador “La Huella”.
El alcalde de Garzón, Fernando Suárez, anunció que las obras actualmente en ejecución también incluyen el asfaltado de 35 calles del lugar, la habilitación del alumbrado público con el objetivo de poder dar una mayor fluidez al tránsito de cada verano.
Esto permitirá, aseguró Suárez, no solo mejorar el tránsito sino que, en los hechos, permitirá que José Ignacio tenga una mejor presentación en la temporada de verano de inminente comienzo. Sin embargo, las obras fueron descalificadas por el empresario Martín Pittaluga, uno de los tres propietarios del parador La Huella y referente del lugar quien no oculta su indignación con la actitud del intendente Enrique Antía. Históricamente, los vecinos de José Ignacio se han negado a que el balneario sea “urbanizado” y asfaltado.

Sin participación
“Antía no escucha a los vecinos porque es su forma habitual de actuar”, dijo ayer Pittaluga a Correo de Punta del Este. Además, estimó que el intendente no entiende cuál es el perfil que, según los residentes del lugar, tiene que tener José Ignacio y por el cual cientos de personas deciden visitarlo cada temporada.
“Esta no es una obra definida por un presupuesto participativo donde los vecinos y las autoridades definen lo que es mejor para el lugar”, agregó. “Es una obra que los vecinos no pidieron y que gracias a que Antía no escucha a nadie, se lleva adelante, de tal forma que quedará lista para la próxima temporada”, agregó.
“Antía nunca escucha a los vecinos. Hace lo que quiere y no entiende que los residentes tienen derecho a definir qué tipo de obra quieren para su lugar, donde viven y trabajan”, argumentó. “Y no protestamos por el simple hecho de hacerlo. Apoyamos la construcción de la actual intendencia de las nuevas casetas de guardavidas. Cuando las cosas están bien hechas las apoyamos”, explicó Pittaluga.
El dueño de La Huella se desempeñó años atrás como consejero del Municipio de Garzón en representación de un sector liderado por el entonces intendente y actual diputado Óscar de los Santos.

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