Murió Miguel Shapire, dueño del boliche “donde había que estar” en los veranos de los años ochenta

Irrumpió en la noche con "Le Club", que marcó toda una época en la capital porteña; el salto a Punta del Este se dio a mediados de los años ochenta cuando en el entonces parador de la playa Brava abrió el capítulo local del boliche nocturno

El empresario argentino Miguel Shapire falleció este sábado en Punta del Este a los 77 años. Shapire comenzó su actividad laboral junto a su padre, también llamado Miguel, entonces propietario de un sello editorial de los más importantes de la ciudad de Buenos Aires. Además, incursionó en el mundo de las artes plásticas. Irrumpió en la noche porteña con “Le Club” el boliche nocturno que marcó toda una época en la capital porteña. “Las mujeres vestían de Bogani, se perfumaban con Opium de Saint Laurent, y los hombres iban de smoking”, recordaba este año el rotativo La Nación en una entrevista al propio Shapire al describir a su mítica boite del porteñísimo barrio La “Recoleta” de Buenos Aires.
Shapire abrió “Le Club” como un capítulo porteño de la discoteca parisina “Régine’s” de la mítica Régine Zylberberg con quien llegó a un acuerdo que incluyó el pago de regalías. Ese fue su nombre inicial hasta que uno de los tantos cepos cambiarios instrumentados por el gobierno de la época impidió el pago de la suma acordada con la empresaria parisina. Ahí nació el nombre de “Le Club”.

A la otra orilla
El salto a Punta del Este se dio a mediados de los años ochenta cuando en el entonces parador de la playa Brava abrió el capítulo local de “Le Club”.
Se trato del night club más glamoroso que tuvo Punta del Este en su historia. La movida comenzaba cuando los personajes de la época cruzaban del casino San Rafael al refinado club, hermano menor del mejor boliche porteño de entonces. El restaurante que formaba parte de “Le Club” fue dirigido por “Gato” Dumas o Jean Paul Bondoux. En cada noche el lugar se colmaba con más de un millar y medio de personas entre las que desfilaban personalidades de la talla del campeón de la fórmula 1 Niki Lauda, el cantante Rod Stewart o el catalán Joan Manuel Serrat. “No fue una discoteca. Fue un club”, enfatizó Miguel cada vez que alguien le recordaba sus actividades en la noche de Buenos Aires o de Punta del Este.

Miss Le Club
En Playa Brava creó el célebre concurso de Miss Le Club. Una de las elegidas fue una desconocida joven argentina que luego saltó al mundo del modelaje: Valeria Mazza.
“Un día Rodrigo d’Arenberg quería pagar su cuenta. Nosotros con el príncipe teníamos un convenio por el que él tenía 25 sitios reservados todas las noches de todo el verano. Los ocupase o no, él los pagaba. Sino, venía gente invitada por él. Cuando él dice que va a pagar su cuenta de la temporada, era mucha, mucha plata. Viene Rodrigo con su chequera y yo pensé que iba a hacer un cheque con una fecha y otro con otra fecha. Entonces veo que hace un cheque con todo el importe de la cuenta a la fecha de ese día. Y hace otro, por el mismo importe, para ese día. Entonces, le digo: “Rodrigo, te equivocaste”. Y me dice: “No, ésta es la propina”. Miles de dólares. Me impactó. Ahí fue cuando le propuse hacer algo juntos por Punta del Este. Y ahí nace Miss Le Club”, narró el propio Schapire al diario La Nación de Buenos Aires.
“Para un concurso Miss Le Club, previamente en Buenos Aires se hacía una selección sobre la base de 2500 mujeres. Se preparaba en Buenos Aires y se hacía el desarrollo en Punta del Este, en la playa, con un jurado muy bien elegido, de líderes de opinión intachables. Había muy buenos diseñadores, gente de la moda, de las buenas bodegas mendocinas”, detalla Schapire. ¿El premio? “En ese momento entregábamos contratos muy destacados, de alto monto, de alta presencia y seguimiento durante, mínimo, un año. Teníamos la exclusividad de Calvin Klein y el desfile final se hacía con su ropa. Toda esa gente participó después en una vida civil de alta figuración y de mucho respeto. Destacados joyeros daban premios muy importantes y el que más participaba con premios hacia Europa, con alojamiento y plata en recurso líquido era el príncipe Rodrigo d’Arenberg”, explicó Miguel en esa misma nota concedida a la periodista Malú Pandolfo publicada el pasado 25 de noviembre en La Nación de Buenos Aires. Un día resolvió que no quería trabajar más de noche. Cerró “Le Club” en su versión nightclub.
Miguel se instaló con el hotel y restaurante “Le Club” frente a la playa Brava. Durante unos años más produjo su programa “BazarTv” y Pasaporte, uno de ellos conducido por Sofía Herrán.
La muerte lo encontró este sábado.