Paisajes fernandinos, “La Vuelta del Cañón”, por Mario Scasso Burghi

HISTORIA LOCAL

Se volvió a colocar, por iniciativa del Municipio de Maldonado, una pieza de artillería española en la rotonda de intersección de Camino Lussich, Camino Benito Nardone y la Perimetral, proveniente del Museo Naval de Montevideo.

La moderna ciudad de Maldonado y su expansión hacia el norte, engloban un antiguo paraje de denominación olvidada.
El tránsito automotor, motos, bicicletas, peatones que circulan por el Camino Lussich desde el centro hacia los barrios La Fortuna, Los Aromos y El Cortijo y desde el Camino Benito Nardone desde el Barrio Mazzoni y Cerro Pelado hacia el centro y por la Perimetral. El populoso público que concurre al centro comercial sobre el Camino Lussich, frente a los barrios La Sonrisa, Villa Delia y Míguez ignoran en su mayor parte que el paraje se llamaba durante el transcurso de dos siglos XIX y XX: “la Vuelta del Cañón”.
Esa denominación se debía a una pieza de artillería colonial de hierro, que estaba colocada en la curva del antiguo Camino Real (denominación en el mapa de Andrés Oyarbide de 1803). En el siglo XX a la muerte de Don Antonio Lussich, se denominó el Camino al Cerro Pelado y la Punta Ballena con su nombre.
El cañón en esas fechas estaba localizado en su intersección con el Camino al Cerro Pelado y a la Laguna del Sauce, sirviendo de poste esquinero de alambrado en una de las chacras de José Míguez. Estos caminos comunicaban a Maldonado con las principales áreas rurales de su entorno: la zona de Punta Ballena y el Rincón del Diario al Oeste y la zona del Cerro Pelado y el entorno de la Laguna del Sauce al Norte.
El tránsito de carretas y carros desde esas zonas de producción agrícola para el consumo de Maldonado, se hacía por estos caminos desde el siglo XVIII hasta comienzos del siglo XX hacia la Plaza de Carretas (actual sede del Club Urú).
El cañón se debió trasladar allí en una de las épocas mas convulsas del siglo XIX: la Guerra Grande (1837-1851). Debió apoyar a una guardia instalada en un reducto en ese lugar, cruce de caminos importantes y de acceso a Maldonado desde el Oeste, Montevideo incluido, por la costa.
Pienso en esa contienda como el período en que el arma se llevo allí, porque fue un periodo prolongado de inestabilidad política militar y social, durante el cual la ciudad cambió varias veces de mano, incluso fue ocupada desde el mar por embarcaciones de las potencias extranjeras intervinientes. La ciudad estuvo fortificada con trincheras en sus calles, el edificio de la Iglesia Catedral actual en detenido proceso de construcción estuvo convertido en cuartel y artillado, como también los principales edificios linderos a la plaza estuvieron convertidos en cuarteles y la misma plaza tuvo reductos artillados.
La pieza provenía seguramente de una de las baterías de la costa o del arruinado Cuartel de Artillería de la actual calle Rincón entre Florida e Ituzaingó. Conservaría su cureña (carro que permitía moverlo y dispararlo).
Con el transcurrir de los años, si bien los períodos de intranquilidad política y militar fueron muchos, la modificación del armamento hizo inútil su utilización y el ca-ñón quedo abandonado al costado de la curva del camino principal, en su intersección con el del Cerro Pelado, desaparecida ya la cureña. Le dio el nombre a este paraje hasta la segunda mitad del siglo XX.
Permaneció en el lugar hasta 1931, año en el cual José Míguez lo prestó para su exposición a la Capitanía del Puerto de Maldonado. Sobre el traslado del cañón “a posteriori” de esta fecha pueden realizarse varias hipótesis.
Lo más probable es que se haya trasladado a la Fortaleza de Santa Teresa o al Fuerte San Miguel, como lo sugiriera el Arquitecto Fernando Capurro en su informe para la reconstrucción de estos monumentos en la tercera década del siglo XX.
Allí fueron a parar los dos cañones que se encontraban en la Batería del Medio situada en la parada 17 y medio de la Rambla Dr. Claudio Williman, así como los que se encontraban como postes en las esquinas de Maldonado, como el de Sarandí y 25 de Mayo, o es el que se encuentra frente al Cuartel del Batallón de Ingenieros No. 4. Se volvió a colocar, por iniciativa del Municipio de Maldonado, una pieza de artillería española en la rotonda de intersección de Camino Lussich, Camino Benito Nardone y la Perimetral, proveniente del Museo Naval de Montevideo. Procede del rescate de un naufragio de un navío en la Época Colonial en las inmediaciones de la Isla de Lobos.
Esta acción va en el sentido de recrear la identidad de esta populosa zona barrial de Maldonado.
Es de destacar la importancia de estos cañones coloniales, que miramos con indiferencia: los de la Plaza de la Torre del Vigía, el del Cuartel de Dragones, los del Yacht Club de Punta del Este, los de la Isla de Gorriti, los que están en la restaurada Batería del Medio o el que se encuentra en el lugar de la de Punta del Este y el que está al frente del Batallón de Ingenieros Nº 4.
En los países que tienen fundiciones las piezas de artillería en desuso se procesaron para obtener metal. En toda Cartagena de Indias (Colombia) existen solo 16 piezas originales, todas las demás son copias, en la Fortaleza de El Callao (Perú) “El Real Felipe”, todas las piezas son moldes de cemento.
El único cañón que combatió en la Batalla de Trafalgar, está en el Museo Naval de Montevideo y se retiró del fondo de la bahía de Maldonado de los restos del pecio del HMS Agamenón.

Dr. Mario Scasso Burghi


Referencias: Leonel Bernhardt, Sixto Frías Migueles, Moisés Lazo, Benjamín Saroba, Julio Suárez Bernhardt. Todos refieren el lugar identificado con el nombre, pero no lo llegaron a ver en el sitio al cañón.