
La Terminal Este de ANCAP enfrenta una grave crisis operativa desde el pasado 3 de agosto, cuando una fuga de crudo durante la descarga del tanquero Eagle San Francisco obligó a suspender las maniobras. Esta avería ha paralizado el bombeo de petróleo hacia la refinería de La Teja, generando preocupación por el abastecimiento nacional y acumulando costos diarios superiores a los 100.000 dólares por inmovilización de buques y operaciones auxiliares.
El incidente involucró al buque de bandera maltesa, que transportaba un millón de barriles de crudo desde Texas, EE.UU. A pesar de la rápida intervención, el vertido minimizó su impacto ambiental inicial, pero dejó inoperable la boya, clave para el suministro energético del país.
En los días siguientes, inspecciones subacuáticas revelaron la causa: una rotura en el codo del manguerote, a más de 20 metros de profundidad, con un agujero de aproximadamente dos centímetros de diámetro. Buzos contratados por ANCAP iniciaron reparaciones inmediatas el 11 de agosto, pero los esfuerzos no restauraron la presión necesaria para reanudar la descarga.
Para el 12 de agosto, las intervenciones habían fallado, llevando a evaluar un “plan B” que incluye la sustitución completa del tramo dañado. Mientras tanto, el Eagle San Francisco permanecía fondeado en la zona de servicios, sumándose al Marathon TS, otro tanquero de bandera maltesa con 250 metros de eslora, incrementando la congestión marítima.
Información
La situación se agravó con la detección de trazas de hidrocarburos en varias playas de Maldonado, desde Ocean Park hasta Punta Negra, reportadas entre el 8 y el 11 de agosto. Vecinos y organizaciones como SOS Rescate Fauna Marina alertaron sobre manchas costeras y pingüinos afectados. Por otra parte, el intendente Miguel Abella criticó la falta de transparencia de ANCAP y el Ministerio de Industria, Energía y Minería (MIEM), exigiendo protocolos claros y mayor información para coordinar limpiezas. “Llevamos más de 72 horas sin saber nada; podríamos actuar de manera más eficiente si tuviéramos datos precisos”, declaró Abella, destacando la incertidumbre por una mancha marina aproximándose.
Para el 15 de agosto, la crisis escaló: la refinería de La Teja interrumpió su producción, recurriendo al bombeo de reservas terrestres para mantener operaciones mínimas. La reparación enfrenta demoras por la espera de herramientas especializadas y un nuevo manguerote, mientras un fuerte temporal pronosticado para mediados de esta semana complica las tareas subacuáticas. Dos buques tanqueros permanecen varados, y Uruguay podría verse obligado a importar combustibles refinados para evitar desabastecimiento.
Comunicado
ANCAP ha descartado cualquier vínculo entre el vertido del 3 de agosto y la contaminación en las playas, afirmando que la boya no opera desde entonces. En respuesta a la situación, ANCAP emitió el siguiente comunicado oficial: “Refinería de La Teja interrumpe producción hasta que se retome el bombeo de crudo a través de la boya de José Ignacio. No obstante, el abastecimiento a la población está asegurado mediante inventarios e importación de producto refinado. El pasado 3 de agosto la detección de una leve fuga en la boya durante las maniobras de inicio de bombeo, impidió la continuación de la descarga de crudo. Desde entonces, los técnicos y buzos de ANCAP realizaron inspecciones y maniobras diarias para identificar las causas. Finalmente, la zona a reparar fue localizada en el PLEM (PipeLine End Manifold), que es una estructura submarina ubicada en el fondo, que conecta los manguerotes que descienden de la boya con el ducto submarino que permite la transferencia del crudo a la planta. Tras esta constatación, los técnicos realizan las reparaciones necesarias para volver a operar con normalidad. El tiempo que lleven los trabajos está supeditado a las condiciones climáticas, ya que el PLEM se encuentra a 20 metros de profundidad. Para asegurar el suministro, ANCAP está importando producto refinado. Se trabajará en este régimen hasta retomar el bombeo en condiciones seguras. En relación a las trazas de petróleo halladas en varios puntos de las playas de Maldonado el pasado fin de semana, ANCAP reitera que las mismas no tienen relación con la boya petrolera ya que desde el 3 de agosto la misma se encuentra sin operar. ANCAP reitera su compromiso con la transparencia y garantiza el abastecimiento de combustible en forma segura a todo el país”.











