
El tribunal de apelaciones en lo penal de 1º turno confirmó en fallo dictado el pasado 16 de noviembre la condena de nueve años de penitenciaría resuelta el 12 de diciembre de 2022 por el juez Vital Rodríguez de San Carlos contra un sujeto imputado de reiterados delitos de atentado violento al pudor agravados en reiteración real con reiterados delitos de abuso sexual agravados cometidos contra las dos hijas de su ex pareja.
El fallo en segunda instancia fue resuelto a partir del recurso de apelación presentado por la defensa del condenado.
Como pena accesoria, fue condenado a la reparación patrimonial a la misma por un monto equivalente a doce ingresos mensuales o en su defecto doce salarios mínimos, sin perjuicio de su derecho a seguir la vía procesal correspondiente para obtener la reparación integral del daño, debidamente asistida por representante legal.
El sujeto, además, quedó inhabilitado para el ejercicio de funciones públicas y privadas en el área educativa, de la salud y todas aquellas que impliquen trato directo con niñas, niños y adolescentes, personas con discapacidad y personas mayores en situación de dependencia, por un plazo de diez años.
Garantías procesales
La defensa del acusado interpuso recurso de apelación con miras a su revocación. Al expresar agravios con tal motivo, sostuvo que se omitió diligenciar la prueba principal, la declaración anticipada de las víctimas. Pues aún cuando compartió la necesitad de proteger y resguardarlas, es necesario que exista un equilibrio entre la prevención de la victimización secundaria y las garantías procesales que amparan a su defendido, que se vieron cercenadas cuando se lo privó del acceso directo a dicho medio probatorio.
El caso se remonta al 10 de noviembre de 2022 cuando su ex pareja, con la que mantuvo una relación entre los años 2005 al 2013, denunció que una de sus hijas le reveló que había sido abusada sexualmente por el denunciado. En el testimonio de su hija, efectuado cuando tenía 14 años, le confesó que su padrastro abusó de ella a partir de los 8 años y se prolongó hasta cuando cumplió 10.
La madre le comentó a su otra hija lo dicho por la menor. La respuesta la dejó devastada. Esta joven también fue abusada por su padrastro desde que tenía cuatro años. Los abusos, en su caso, se prolongaron hasta que cumplió 12 años. Luego de analizar los testimonios de las víctimas el tribunal de alzada mantuvo la condena de nueve años de penitenciaría











