Una mujer demandó a la Fundación Manantiales por usar su imagen en cartelería y redes sociales

Aseguró que el uso indebido de su imagen le originó un daño patrimonial y moral de US$ 54.850; la justicia amparó parcialmente la pretensión y condenó a la denunciada a pagar US$ 4.000

POR MARCELO GALLARDO – @emepege

Una mujer viajaba a comienzos de enero de 2018 por la ruta Interbalnearia hacia Punta del Este. Al llegar a la altura del kilómetro 65 de la doble vía algo acaparó su atención. Al costado del camino, mano hacia el este, se topó con una imagen suya colocada en un aviso publicitario de la Fundación Manantiales efectuada por la empresa Publicartel. En primerísimo plano la imagen era muy clara, muy nítida. Era ella misma. No había duda alguna. La sorpresa que le causó la retrotrajo de inmediato varios años atrás -a agosto del 2011 cuando, afectada por varios trastornos ingresó como paciente a la referida organización no gubernamental. Luego de recibir el tratamiento correspondiente, la mujer fue dada de alta en mayo de 2012.
Ese día de enero de 2018 la mujer aseguró haber sido afectada por el impacto que le causó el hecho de prestar su imagen para una campaña de la Fundación Manantiales, reconocida institución que atiende casos, entre otros, de intoxicación por drogas.
Pasado el impacto inicial por el inesperado descubrimiento, la expaciente recordó que en ningún momento había concedido la autorización correspondiente para el uso de su imagen por parte de la citada institución privada.
Sin embargo, al ingresar tanto al sitio web como a las redes sociales de la Fundación Manantiales –Instagram y Facebook- descubrió que su imagen aparecía por todos lados. “En ningún momento se le consultó ni autorizó el uso de su imagen, todo lo que la llevo a recordar un tiempo doloroso de su vida, dando explicaciones del pasado, a su entorno y gente de su trabajo”, sostiene la sentencia definitiva en primera instancia del juzgado letrado civil de 5º turno de Maldonado.
En la demanda, la mujer sostuvo que existía una responsabilidad contractual de parte de la Fundación Manantiales al violar el secreto profesional por el hecho de hacer público, tanto su adicción, como las patologías que la obligaron a internarse en agosto de 2011.
En tanto, a su juicio, también la empresa Publicartel tenía responsabilidad extracontractual por lo que definió como su “actuar doloso”.
La mujer aseguró que el uso indebido de su imagen le originó un daño patrimonial y moral de US$ 54.850.

Respuesta
Al contestar la demanda, la institución controvirtió el reclamo de la mujer al asegurar que había llevado adelante un gran número de campañas de prevención contra las adicciones.
Sin perjuicio de destacar que existió un claro consentimiento de la actora, su respuesta fue rápida y eficiente para retirar su imagen de la vía pública, modificándose totalmente su cara. Afirmó que, a diferencia de otras instituciones, el tratamiento en Fundación Manantiales parte de la base del reconocimiento público de la condición de “adicto en recuperación”.
Por su parte, la empresa Publicartel controvirtió la pretensión, sosteniendo que no incurrió en culpa, ya que no corresponde recabar la autorización para publicar la publicación en vía pública, por lo que habría falta de legitimación pasiva de su parte, desconociendo, además, los daños reclamados.
A este planteo de Publicartel, la mujer manifestó que esta empresa de publicidad en carreteras violó las leyes que regulan el derecho de imagen.

Fallo
La magistrada sostuvo que, sin entrar en detalles en este punto, que se comprende que la difusión de una imagen de la actora, sin el consentimiento necesario, implica la trasgresión de la lealtad, innata a toda relación obligacional. El fallo recuerda algunas declaraciones de la actora:
“En mi caso, yo siempre permanecí bajo anonimato inclusive nunca acepté de ir a dar testimonio a un colegio o a la televisión que me negué (..) parte de mi familia no sabía de mi situación, mis abuelos no sabían (..) mi esposo se enteró muchos años después, era un problema mío”. De esta forma, la actora negó que haya dado consentimiento alguno para que la Fundación Manantiales usara su imagen en una campaña en vía pública.
“Entiéndase, pues, que el consentimiento para posar de ningún modo lleva consigo el consentimiento de que la fotografía sea después expuesta al público. El consentimiento debe ser prestado de forma expresa y explícita, no bastando que se esté en una actitud de posar que induzca a pensar explícitamente que el sujeto pueda prestar su conformidad. Hay que diferenciar entre el consentimiento para posar, y el consentimiento para la exhibición de la fotografía, ya que se puede estar conforme con ser fotografiado, pero no con que la fotografía sea publicada, para lo cual es exigible un consentimiento expreso y específico”, sostuvo el fallo.
La magistrada falló: “Amparando parcialmente la pretensión y en su mérito condenando a Fundación Manantiales a reparar el daño causado a la actora en la cantidad de US$ 4.000. Desestímase la demanda en relación a Publicartel”.