Remataron equipamiento del San Rafael

El remate de muebles, cuadros y equipos del viejo hotel San Rafael en un local comercial de La Barra fue el acontecimiento del fin de semana pasado en el departamento. Unos fueron con la esperanza de encontrar algún vestigio de los mejores años del establecimiento. Por ejemplo, un cenicero que pudo haber sido empleado por Ernesto “Che” Guevara para apagar uno de los tantos puros que fumó en el complejo, esperando reunirse con el enviado de John Kennedy; o algo que recordara la cumbre de presidentes de marzo de 1967.
Fue una suerte de Noche de la Nostalgia de los remates. Una subasta “vintage”, tal como lo pensaron sus organizadores. El remate ofreció un verdadero botín para los coleccionistas de objetos, especialmente porque algunos lucían la emblemática marca del tradicional establecimiento.
El remate comenzó en el mediodía y se prolongó durante más de diez horas, hasta casi la medianoche, en medio de bebidas espirituosas y música de jazz de fondo. “Estuvo muy concurrido. El local desbordó de gente. Habíamos previsto algo de esto, pero el resultado final nos sorprendió”, dijo el rematador Rubén Lomiento. Decenas de personas llegaron hasta el local ubicado en la esquina de Camino Eguzquiza y la calle Julio Sosa del balneario. El lugar es punto de paso obligado para quienes van o llegan desde los balnearios ubicados al Este del arroyo Maldonado.
Los visitantes fueron recibidos a mediodía del sábado por una paella que desprendía sus aromas a todo el entorno.

Vaciamiento
En las semanas previas, los organizadores del remate recorrieron la zona buscando elementos “vintage” para realizar una presentación distinta, que llamara la atención de los potenciales clientes. Una parada en el exhotel San Rafael les permitió acceder a más de trescientos objetos que formaron parte del complejo ahora comprado por el empresario italiano Giuseppe Cipriani. El acuerdo alcanzado con la todavía propietaria del hotel, Yolanda Manoukian de Merlo, prevé que el complejo quede vacío antes del próximo 1º de diciembre.
El remate del sábado fue, entonces, la posibilidad de comenzar a sacar elementos del inventario del hotel que no serán empleados por los nuevos compradores. Los lotes estaban compuestos de varios objetos pero fueron abiertos de forma tal que todos pudieran llevarse algún recuerdo del San Rafael.

La vieja boîte
Se suponía que un cartel de hierro forjado con las palabras “Le Carrousel” era la joya del remate. Tenía una base de 10 mil pesos. Pero no hubo ofertas. “No se vendió”, dijo Lomiento. “Antes de ofertarlo le pedí a Carlos Dautress, un estrecho colaborador de Yolanda Manoukian, que explicara a los presentes lo que significó esa boite”, relató. “Lo saqué en un precio muy razonable. Si hay un segundo remate seguro va a tener una mejor suerte”, añadió.
Por “Le Carrousel”, que fue boîte y discoteca, pasaron los cantantes y conjuntos musicales más famosos de fines de los cuarenta y de los cincuenta. Allí estuvieron los Lecuona Cuban Boys y Xavier Cugat, entre otros artistas. En los sesenta fue el lugar elegido por Vinicius de Moraes para sus presentaciones en Punta del Este. También estuvo Antonio Gasalla con sus espectáculos de humor, entres muchas otras figuras internacionales.
Las papeleras con el logo del hotel fueron vendidas en dos mil pesos cada una. “Se pagaron muy bien”, dijo Lomiento. “Fueron apenas tres. Esperamos que en el próximo remate haya más porque muchísima gente mostró su interés en comprarlas”, señaló.
También fue ofertado un juego de living Luis XVI comprado para alhajar la suite real que albergó entonces a los reyes de España, don Juan Carlos y doña Sofía. “Ese lote tampoco se vendió”, dijo. En cambio diez butacas francesas fueron vendidas en 8 mil pesos cada una. El martillo continuará rematando próximamente.

Foto: R. Figueredo