La finalización de la Torre Trump de Punta del Este depende de los fondos que se aporten por lo que se denomina “comité de dueños”, es decir, el aporte de los promitentes compradores de la torre que, desde hace años, esperan que les entreguen sus apartamentos. Entre el citado comité reina la esperanza de que las obras comiencen en agosto próximo, una vez que todas las partes coincidan en la salida propuesta desde la empresa.
Los damnificados, pagaron desde medio millón a los tres millones de dólares por las unidades de la torre, que fue presentada en su momento como la más lujosa de Punta del Este. De las 120 unidades, la mitad fueron compradas por argentinos y el resto se divide entre brasileños, uruguayos y de otras nacionalidades.
Si los promitentes compradores aportan el dinero que falta para terminar el edificio, podrán acceder a sus viviendas en el verano de 2022. Según los cálculos realizados por los responsables de la obra, faltan unos treinta millones de dólares para culminar los trabajos.
El cronograma de obras definido al principio de la construcción estimaba que el edificio estaría pronto para el verano de 2018, empero, la obra enfrentó graves problemas producto de la impericia de sus responsables, de créditos fiscales no concedidos por el gobierno, de altas comisiones pagadas a los intermediarios que vendieron unidades y la muy alta incidencia del costo del predio de unos nueve mil metros cuadrados que costó unos 20 millones de dólares.

Números
El problema pasa porque, aunque los realizadores del proyecto ya vendieron alrededor del ochenta por ciento del proyecto, con el dinero que se generaría si se venden las unidades que faltan, aún no alcanzaría para terminar la obra. Para peor, la firma propietaria del complejo se declaró en default respecto de los títulos que emitió en Nueva York. Esta moratoria, aseguran desde la empresa, fue producto de la complicada situación argentina y las exenciones impositivas no concedidas por el anterior gobierno.
A todo esto, la compañía continúa pagando el fee por el uso de la marca Trump, un porcentaje que va del 3 al 5 por ciento lo que implica un total que alcanzaría los tres millones de dólares.
Los fondos provendrán desde tres lugares: del dinero que harán los propietarios que se comprometieron a saldar la deuda cuando reciban sus unidades. En este caso, ese dinero será adelantado. Por otro lado, la venta de las unidades que no fueron colocadas. Se habla de unos treinta apartamentos. Los bonos defaulteados serán cancelados mediante el dinero que entregan en cuotas los promitentes compradores que financiaron la compra.

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