“1903: la Revolución Breve”, por José L. Rapetti Tassano

La palabra empeñada se cumple, si además se firma, con mayor razón se cumple. El Presidente José Batlle y Ordóñez viola ese precepto. La Patria nuevamente será escenario de guerra civil como en 1897 y antes tantas veces.

EL PACTO DE LA CRUZ FUE VIOLADO. Firmado el Pacto en setiembre de 1897 poniendo fin a la Revolución Nacionalista, cuando el flamante presidente Batlle y Ordóñez en 1903 viola ese Pacto, se sabe en todos los rincones del País que empezarán las movilizaciones y sonarán los clarines de la guerra. Asesinado el presidente Juan Idiarte Borda, asume la Presidencia de la República el presidente del Senado, Juan Lindolfo Cuestas el 25 de agosto de 1897. El nuevo Presidente, hombre de negocios y de buena posición, es también hombre práctico y que sabe que el País no puede progresar con constantes sublevaciones y guerras civiles. Cuestas prontamente busca la paz y envía misiones a entenderse con el Jefe de la Revolución. Se toman las bases de las exigencias del General Aparicio Saravia sobre coparticipación en el poder, básicamente dos puntos se acuerdan: las Jefaturas Políticas o de Policía para los Blancos que se nombrarán en 6 Departamentos: Cerro Largo, Rivera, Flores, San José, Treinta y Tres y Maldonado y una reforma electoral que asegure la representación de las minorías. Como en todo Pacto hay una parte escrita que se publica y otra que es entre los que acuerdan, siendo obviamente el reparto de Jefaturas Departamentales la no publicitada. El Pacto de La Cruz parece encarrilar la vida pacífica de los Orientales. El Ejército Revolucionario Nacionalista en base al acuerdo depone las armas, regresan los gauchos a sus casas. El Caudillo Blanco Aparicio Saravia confía en el Pacto, y más adelante dirá palabras que reproduce Manuel Gálvez en su obra Vida de Aparicio Saravia: “Yo aspiro a triunfar por las urnas, no por las armas” y “…solo que no quieran entregar las posiciones legítimamente ganadas, tendré que recurrir a las armas”.

LA ELECCIÓN DE BATLLE. La preponderante figura del Partido Colorado es José Batlle y Ordóñez que busca su elección presidencial en la Asamblea General. Allí Batlle no tiene todos los votos suficientes para ser elegido, por tanto busca votos entre los legisladores Blancos. Su propio Partido Colorado está dividido y Batlle con habilidad logra votos Blancos y así consigue a Eduardo Acevedo Díaz y otros de su sector. Saravia no quiere a Batlle y su enojo cuando éste es electo Presidente es grande. No les perdonará nunca a Acevedo Díaz y demás, entre los cuales ubica al General Justino Muniz un melense nacionalista que combatía del lado gubernista por su cargo militar.

BATLLE Y ORDÓÑEZ ASUME EL 1° DE MARZO DE 1903. Para afirmar su liderazgo nacional, Batlle sabe que debe enfrentar al Caudillo Blanco, ese es su objetivo próximo. De inmediato maneja el Pacto de la Cruz a su conveniencia. Nombra 4 Jefes de Policía nacionalistas acordados con el Directorio del Partido Nacional, pero 2 Jefes los nombra de entre los hombres nacionalistas de Eduardo Acevedo Díaz que lo habían apoyado en la votación de la Asamblea General. Solución ésta que ni el Directorio ni el Caudillo aceptaban desde que eran 6 Departamentos en acuerdo con el Partido Nacional, esos 2 nombrados fuera del Pacto, los vetaban. Y uno de esos para colmo era en el propio Cerro Largo. Batlle argumenta que el reparto de los Departamentos fue pactado con Juan Lindolfo Cuestas y no con él, por tanto no tiene obligación de cumplir. Desde el Partido Nacional se indica que si mantiene a cuatro Jefes Políticos en acuerdo con el Directorio Blanco, es porque reconoce la existencia del Pacto y el deber de su acatamiento. Los intentos conciliadores entre Montevideo y El Cordobés no prosperan y los días de marzo de 1903 avanzan.

“NOVILLOS A 16 PESOS”. De Cerro Largo parten telegramas que Gálvez dice que es “ininteligible para Batlle y sus sabuesos, pero que los destinatarios saben lo que significa “Novillos a 16 pesos”. Saravia el día 16 de marzo de 1903 parte de su estancia de El Cordobés hacia el Sur, pero cambia el rumbo y se dirige a Melo. Ese será el escenario principal de las actividades del Jefe Revolucionario y las movilizaciones de distintos puntos del País, también en Nico Pérez se reúne el gauchaje en armas. La revolución empieza y su conocimiento trasciende fronteras, llega desde Buenos Aires la prensa de ese País para informar de los acontecimientos. El diario bonaerense La Nación envía un periodista que ha de seguir los pasos de las columnas del Ejército Nacionalista y que busca encontrarse con Aparicio Saravia. Ese periodista es Roberto J. Payró, quien ha de vivir todas las peripecias de marchas, tormentas, lluvias e incertidumbre que los campos en guerra deparan. Sus notas se publicaron a medida que llegaban a Buenos Aires, pero nos deja un libro con sus Crónicas de la Revolución Oriental de 1903, Ed. 2003 de Banda Oriental. El ingenioso telegrama que recibían los Jefes Blancos moviliza las Divisiones , en algunos aislados hechos como la toma de la Receptoría de Artigas por los nacionalistas, las concentraciones en el entorno de Nico Pérez donde el cronista Payró constató que se encontraban unos 12 mil hombres, más de 14 mil según otros, eso ya indica que pronto podrán iniciar los combates. Mientras desde Montevideo los gubernistas también se movilizan. Marcha la nutrida División Cerro Largo y quedan muy pocos orientales en Melo, porque todos marchan junto al Caudillo. La Revolución está en marcha, pero los que procuran la paz también están activos y las consultas son incesantes, se aprovecha una tregua acordada para negociar.

EL PACTO DE NICO PÉREZ. Con la presencia del hermano del coronel Diego Lamas, que preside el Directorio, en reunión de los altos jefes del Ejército Nacionalista y oficiales superiores, se resuelve aceptar los términos de un acuerdo, donde el propio Aparicio Saravia es partidario de la paz. Se respetarán los 6 Departamentos para el Partido Nacional, pero uno de esos Jefes Políticos será del grupo de Blancos que respaldó la elección de Batlle en la Asamblea General, eso y otros reclamos de Saravia se tuvieron en cuenta como la situación del personal militar que sirviera en el Ejército Blanco. No se firmó, se acordó y se confió en la lealtad. Ese fue el denominado Pacto de Nico Pérez. El gran desfile y la demostración de fuerza que se hizo en los aledaños de Nico Pérez, situaron al General Aparicio Saravia y al Partido Nacional como determinantes en la vida política uruguaya. Las Divisiones de Divisa Blanca llenaron ciudad y campos del Pueblo, la gente agolpada dando víctores, y Saravia con Diego Lamas disfrutando de un gran triunfo político con una revolución breve e incruenta. Así el 30 de marzo finalizaba la Revolución. La desmovilización regresó a los hombres a sus casas, hay registros gráficos muy conocidos de la Revolución de 1903, de las Divisiones volviendo en medio de esperanzas y gritos por la paz. Sin embargo la paz no durará, Batlle y Ordóñez quiere terminar con Aparicio Saravia y terminar con los dos Gobiernos, uno en Montevideo y otro en El Cordobés como funcionó con el Presidente Cuestas. 1904 el año fatídico está por llegar, como llegarán armamentos para ambos ejércitos.