La muerte del Papa Francisco, ocurrida este 21 de abril a las 2:35 hora uruguaya, en su residencia de la Casa Santa Marta del Vaticano, generó una profunda conmoción en Uruguay, particularmente en Montevideo y Punta del Este.
Jorge Mario Bergoglio, el primer pontífice latinoamericano, falleció a los 88 años debido a un ictus cerebral que derivó en un coma y un colapso cardiovascular irreversible, tras una larga convalecencia marcada por problemas respiratorios y otras complicaciones de salud. Su partida desató una ola de tristeza, reflexiones y homenajes en estas dos ciudades uruguayas, reflejo de su legado como líder espiritual y figura de referencia regional.
En Montevideo, la noticia fue recibida con gran pesar por la comunidad católica y la sociedad en general. El arzobispo de Montevideo, cardenal Daniel Sturla, expresó que la muerte de Francisco representaba “una gran pérdida para la Iglesia” y anunció una Misa de difuntos a nivel nacional, programada para el 23 de abril a las 17:00 en la Catedral Metropolitana, coincidiendo con el onomástico de Jorge Bergoglio. Esta ceremonia, convocada por los obispos uruguayos, invitó a todas las parroquias del país a unirse en oración por el eterno descanso del Pontífice, destacando su compromiso con los más necesitados y su mensaje de humildad. Las campanas de la Catedral repicaron en señal de duelo, y numerosos fieles se congregaron espontáneamente en el templo para rezar y rendir homenaje al Papa, recordado como un “río platense” que llevó los valores de la región al Vaticano.
Repercusiones
El expresidente José “Pepe” Mujica, en una entrevista con Canal 10, lamentó profundamente la partida de Francisco, por quien sentía “un enorme respeto”. Mujica destacó que Bergoglio “presentó una cara de rescate del viejo cristianismo, en su sentido solidario”, y expresó que el Papa “necesitaba más tiempo” para consolidar su batalla por los sectores más débiles. Sus palabras resonaron en Montevideo, donde muchos ciudadanos compartieron en redes sociales mensajes que elogiaban la autenticidad y frontalidad del Pontífice.
El presidente Yamandú Orsi, desde su cuenta en X, subrayó que Francisco “se fue quizás cuando el mundo más lo necesitaba”, definiéndolo como un “hombre de fe y compromiso” que dejó “una huella nítida, un camino a seguir”. La vicepresidenta Carolina Cosse también se sumó al duelo, destacando la preocupación del Papa por los más pobres y su inspiración perdurable.
El gobierno uruguayo, por su parte, emitió un comunicado oficial lamentando la muerte de Francisco, a quien describió como un “orgullo para la región” y un líder comprometido con la justicia social. El canciller Mario Lubetkin anunció un duelo oficial para el día del sepelio, reflejando el impacto de la noticia a nivel nacional. En las calles de Montevideo, la tristeza se mezcló con el orgullo por el legado de un Papa que, aunque argentino, era visto como un símbolo de la identidad rioplatense.
Dimensión regional
En Punta del Este, la reacción fue igualmente sentida, aunque matizada por el contexto turístico y cosmopolita de la ciudad. La comunidad católica local organizó vigilias y oraciones en la Parroquia Nuestra Señora de la Candelaria, donde los fieles recordaron el mensaje de Francisco sobre la misericordia y el cuidado de los marginados. La presencia de visitantes internacionales, muchos de ellos provenientes de Argentina y Brasil, añadió una dimensión regional al duelo. En los círculos sociales y empresariales de la ciudad, se destacó la influencia del Papa en la promoción de la paz y la justicia social, valores que resonaron entre los residentes y turistas. Algunos hoteles y restaurantes de lujo, frecuentados por la élite regional, colocaron banderas a media asta como gesto de respeto.
La muerte de Francisco también tuvo un impacto en la actividad cotidiana de Punta del Este. Algunas actividades recreativas programadas para el feriado de la Semana de Turismo fueron suspendidas o adaptadas en señal de duelo, y varios empresarios locales expresaron su admiración por el Pontífice en redes sociales, resaltando su austeridad y su capacidad para conectar con las nuevas generaciones.
En ambas ciudades, el duelo por Francisco se vivió como un momento de unidad y reflexión. Montevideo, con su fuerte raigambre católica, canalizó el dolor a través de actos litúrgicos y declaraciones oficiales, mientras que Punta del Este combinó el luto con su carácter internacional, acogiendo a fieles y visitantes que se unieron en el recuerdo del Papa. La figura de Francisco, con su mensaje de amor universal y compromiso con los más vulnerables, dejó una marca imborrable en Uruguay, consolidando su legado como un líder que trascendió fronteras y unió corazones en el Río de la Plata.











