
Dado que se ha presentado, por parte de la Dirección de Arquitectura de la Intendencia Departamental, un plan de reacondicionamiento del Centro Urbano de la Ciudad de Maldonado, que incluye la utilización de la Plaza de Armas del Cuartel de Dragones, como un espacio de circulación y tránsito peatonal, derribando parte de los muros exteriores originales del S. XVIII, le he presentado a la Comisión Departamental de Patrimonio, la propuesta de completar la reconstrucción del edificio iniciada en el pasado S. XX.
Estoy convencido, por otra parte, que es necesaria la adecuación del Centro Urbano de la Ciudad de Maldonado y de una revalorización de los edificios históricos y patrimoniales que en él se ubican.
En primer lugar es de resaltar el valor de la traza urbana, que no se ha modificado desde su delineación por el Ing. Mil. Francisco Rodríguez Cardoso, en 1757. Creo que es innecesario e injustificado mutilar un edificio patrimonial, para crear una diagonal peatonal a través de él, rebajándolo a un lugar de paso, para evitar 40 a 45 pasos, para transitar a través del arco escarzano de ingreso natural del edificio, donde sí transitó José Artigas, durante su estadía en Maldonado, entre 1797 y 1800.
En segundo lugar, con respecto al Cuartel de Dragones, edificio diseñado por el Ingeniero Mil. francés Bartolomé Howell en 1771, le he planteado a la Comisión de Patrimonio Departamental, llevar adelante la iniciativa de la restauración de las dos esquinas correspondientes a las Calles 25 de Mayo y 18 de Julio y a las Calles 25 de Mayo y José Dodera.
Esta restauración es de paredes y techos, cuyos cimientos son existentes y existen planos detallados correspondientes a la finalización constructiva del edificio, en 1796. Los materiales están disponibles, la piedra en las canteras del Cerro Pelado, ladrillos, tejas y maderas para vigas.
La restauración de los cascos históricos de las ciudades, es la más actual tendencia de la urbanización presente, es decir recuperación del patrimonio testimonial de las ciudades. Se realizado en todos los cascos urbanos de las ciudades europeas destruidas en la Segunda Guerra Mundial: Varsovia, demolida en un 80%, se restauró como era en el S.XVIII, Dresde, Munich, Postdam, Stuttgart y Berlín con su Palacio Imperial reedificado y actualmente el casco histórico de la Colina de Buda (Budapest). También fueron reconstruidas dos Catedrales en Moscú ambas demolidas durante el Stalinismo: la de Ntra. Sra. de Kazán (en la Plaza Roja) y la del Cristo Salvador. El Castillo de la Ciudad de Bratislava (Eslovaquia), destruido durante las Guerras Napoleónicas, fue reconstruido durante la Segunda Mitad del S. XX, para constituir el emblema de la ciudad. En América, restauración de los edificios históricos del centro de la Ciudad de Lima (Perú) y la reconstrucción de la Capital Colonial de Virginia (EEUU): Williamsburg y Louisbourg en Cabo Bretón (Canadá).
En nuestro país existió una exitosa experiencia restauradora, en la primer mitad del S. XX, con la Comisión de Restauración de Edificios Históricos, iniciada por el Presidente Dr. Baltasar Brum y continuada por los presidentes Dr. Gabriel Terra y Gral. Alfredo Baldomir, integrada por el Historiador Horacio Arredondo y los Arquitectos Fernando Capurro, Alfredo Campos y Alfredo Baldomir (los dos últimos también militares). Esta logró la restauración de la Fortaleza del Cerro de Montevideo, de la Posta del Chuy del Tacuary en Cerro Largo y de la Fortaleza de Santa Teresa y la reconstrucción del Fuerte San Miguel en Rocha. Es innegable el efecto que tuvo sobre el turismo nacional e internacional la reconstrucción de estas construcciones militares coloniales de la Frontera Este, y realizadas en lugares de difícil acceso para la llegada de personal y materiales, no como el caso que se plantea en el centro de una trama urbana.
La propuesta expuesta por la Dirección de Arquitectura nos retrotrae desde el punto de vista urbanístico, a la deplorable mutilación que se llevó a cabo del Edificio del Cabildo colonial de la Ciudad de Buenos Aires, frente a Plaza de Mayo, de seis arcos de su construcción, tres de cada lado, para abrir la Avenida de Mayo y la Diagonal Sur.
La propuesta de reconstrucción de la fachada principal completa, que era la principal del edificio militar (sobre la antigua Calle “Real”: actual 25 de Mayo), llevaría a erigir las dependencias de la Comandancia Militar de la Ciudad de Maldonado, desde las cuales se estructuró el Regimiento de Blandengues de la Frontera de Montevideo y posteriormente, residió la Comandancia Militar Artiguista del Departamento de Maldonado, encabezada por Juan Correa y Francisco Antonio Bustamante (esa parte del edificio es la que sería afectada por la propuesta mutiladora). También el emblemático zaguán del edificio y las dependencias de la guardia, del calabozo y de la Crujía (depósito). Se podrían alojar en esas dependencias un pequeño destacamento militar, que con uniformes de blandengues e incluso de dragones, sirvan de guardia del edificio, especialmente los días feriados y debidamente instruidos puedan guiar a visitantes locales y extranjeros, grupos escolares y liceales, por sus dependencias.
Existe una documentación en los archivos montevideanos que se puede exponer, sus reproducciones facsimilares (es decir fieles de los documentos): la Orden Real de Carlos IV, concediendo a la Ciudad de San Fernando de Maldonado su escudo; la lista de revista en la que figura José Artigas ingresando al Regimiento de Blandengues; su ascenso a Ayudante Mayor del Reg.; las Instrucciones del Año XIII, propias del Cabildo de Maldonado; la disposición del Gobierno Económico de Guadalupe de Canelones creando la primera división departamental de la Provincia Oriental; por ejemplo.
En una de las cuadras reedificadas, se puede exponer como estaban alojados los blandengues, al fin del S.XVIII y comienzos del S.XIX; dioramas que expongan el asalto británico a la Ciudad de Maldonado, el 29 de octubre de 1806; o que demuestren el asalto brasileño del 17 de mayo de 1827, que le costó la vida al Cnel. Ventura Alegre y que parte de los invasores combatieron y coparon la escolta del coronel, en este mismo cuartel; reconstruir la cuadra del Hospital del Rey y su botica, que fue el primer establecimiento de asistencia médica de la ciudad y del interior de la Banda Oriental, como se realizó en la Fortaleza de Santa Teresa, que era una dependencia del establecimiento fernandino.
Se puede gestionar la instalación de un busto del Pbro. Dr. Manuel Alberti, que fuera Párroco de San Fernando de Maldonado entre 1802 y 1808, de participación relevante durante las Invasiones Inglesas y luego integrante de la Junta Revolucionaria de Mayo de 1810, hecho desconocido por la mayoría de los visitantes argentinos. Su actuación local se realizó en una cuadra de este cuartel, habilitada para templo. Allí se juró el 18 de Julio de 1830, la Constitución por parte de las autoridades de la ciudad y del departamento.
Es innegable el atractivo turístico que esto le puede otorgar al centro de la ciudad. El costo sería no significativo, si los comparamos con los de la contratación de grupos musicales para su actuación en espacios públicos durante el verano.
Esta reconstrucción crearía una atracción histórico-cultural, en un edificio testimonial que contribuya a estructurar una identidad patrimonial de la población de esta ciudad en crecimiento y expansión. Es de destacar además que este edificio es de los pocos ejemplos de edificaciones militares del S. XVIII existentes, en nuestro país y aún del Río de la Plata.
Espero que esta propuesta sea de recibo por la Comisión de Patrimonio Departamental y del indispensable beneplácito de la Comisión Nacional de Patrimonio, en el actual momento de discusión de la remodelación del centro urbano de la Ciudad de Maldonado.
También tengo la esperanza de que el pueblo de la Ciudad de Maldonado, defienda este emblemático edificio, que lo considere parte de su patrimonio, integrado a su identidad, parte testimonial de su historia y que lo proteja de propuestas mutiladoras y degradantes. En ausencia de soldados dragones y blandengues en él, los vecinos deben constituirse en sus centinelas, contra intentos desatinados de atentar contra él.
Dr. Mario Scasso Burghi












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