
Existe un autodenominado: “Grupo de Defensa del Patrimonio de Maldonado” que califica mi planteo publicado en Correo de Punta del Esre, sobre la restauración del Cuartel de Dragones, calificándome como “historiador” y denominando la propuesta de “utopía de soñador idealista”.
Plantea que quiero reedificar el cuartel, como nunca fue, con muros cerrados hacia la ciudad. Sin embargo, el Ministro de la Real Hacienda de Maldonado, Rafael Pérez del Puerto, en 1796, da por concluida la obra del cuartel, techándolo de teja y proveyéndolo de cerramiento de aberturas (puertas, ventanas), para recibir a los reclutas para integrar el Cuerpo Veterano de la Frontera de Montevideo, recién creado. Es cierto que el Ing. Mil. Bartolomé Howell, había edificado los muros, en la década de 1770, pero no había podido concluir la techumbre por falta de maderas adecuadas, cubriendo las dependencias provisoriamente con paja (investigación de la Dra. Florencia Fajardo Terán: El señero Cuartel de Dragones). Además, quieren abrirlo a la ciudad. No les basta el Portón del Cuartel, donde deambulara José Artigas. Como si el Alcázar de Segovia o el de Toledo, hubiera que derrumbarles los muros para que se accediera en ellos, o el Real de San Felipe de El Callao o la Fortaleza de San Felipe de Barajas en Cartagena de Indias, son cerradas porque ese es su carácter distintivo per se, ser edificios militares con acceso único.

Dicen que reconstruir el edificio es falsear la historia, que no existe nada de original en él. Eso sí que es falsear la historia, ver las fotografías del libro: “San Fernando de Maldonado”, del Arq. Fernando Capurro. Ahora bien, la tendencia de recreación histórica más moderna se opone a estas consideraciones. Cuando viajan a Europa y se admiran de los edificios de la Acrópolis de Atenas, ¿qué queda en ellos de lo construido en la época de Pericles?, del Centro Urbano Barroco de Dresde o de Varsovia y del Campanario de la Catedral de Venecia o del mismo Alcázar de Toledo o de los Palacios Nazaríes de Granada, por no mencionar al Palacio de Carlos V granadino, que se techó, en la segunda mitad del S.XX. La tendencia moderna es mostrar a los edificios como eran y no como llegaron, pisoteados por los avatares de los siglos. Habría que explicar, lo que se realiza en los monumentos en Egipto, Grecia o en Camboya: anastilosis (reconstrucción de edificios en ruinas a partir de elementos dispersos, recolocándolos en su disposición original) en Karnak, Cnosos, Angkor. La intención de restaurar la Catedral de Nuestra Señora de París, de volverla a techar y no dejarla como había quedado, era reconstruir un símbolo de la ciudad de París. El problema es si estamos considerando el Cuartel de Dragones como un símbolo de Maldonado o no.

Los tres diputados por el departamento, que plantearon preservar el Portón de acceso al Cuartel, en 1913, lo creyeron así (Colistro, Miranda y Sosa). Existen “entendidos” locales, que creen que cuando van al Palacio de Versalles, contemplan el sillón de Luis XIV, o se miran en los espejos en los que se contemplaba, o ven a través de los vidrios de los ventanales, los mismos jardines que diseñó Le Notre. “En el mundo se cuida y se preserva lo que queda, lo que es auténtico”, Señor, perdónalos porque no saben lo que dicen: Palacio Imperial de Berlín o Foro Humbolt.
“Maldonado no precisa de cuarteles cerrados, precisamos un paseo para locales y turistas”, hasta dónde nos llega el espíritu mercenario, que pondera equivocadamente el beneficio económico, versus la identidad patrimonial de una ciudad. Con ese criterio demoleríamos los castillos y las murallas de las ciudades españolas, francesas, italianas, estonias, para abrirlos como paseos, que no afecten las ventas de los comercios.
Para terminar convocan a un “terraplanista “, ateo, antirreligioso y anticlerical, que pontifica que: “La Capilla del Cuartel de Dragones es un invento que no se ajusta a la realidad histórica”.
Si bien la capilla no fue prevista por el Ing. Mil. Bartolomé Howell, ni por Rafael Pérez del Puerto, al completar el edificio, sí existió la habilitación de la cuadra del ángulo sureste como edificio para el culto religioso, durante más de 30 años (1801-1835). Lo que sí es artificioso la fachada con arco escarzano y portón que se edificó sobre la Calle Rafael Pérez del Puerto, para habilitarla como entrada al Museo Didáctico Artiguista, que se habilitó en la década de 1970, obra iniciada bajo la Administración del Presidente Jorge Pacheco Areco y del Intendente Municipal Gilberto Acosta Arteta. El edificio religioso no fue un invento, allí ofició el Pbro. Dr. Manuel Alberti, el Pbro. Dr. Gabino Fresco (revolucionario de 1811 y 1825), el Pbro. Acosta y Gómez y el Pbro. Dr. Feliciano Rodríguez, quien tomó en ese lugar el juramento a las autoridades locales el 18 de Julio de 1830, de la Constitución de la República. Las verdades intencionalmente dichas a medias, se transforman en falacias.
“No queda nada del Cuartel original”, si este es el “Grupo en Defensa del Patrimonio de Maldonado”, no necesitamos enemigos ya los tenemos en estos defensores.
Prefiero ser utópico, es decir tener proyectos o planes que parecen de muy difícil realización e idealista, propendiendo a llevar las situaciones y las cosas de una forma ideal, a estar sujeto a intenciones de un conjunto de empresarios que miran su beneficio económico, la mayoría no nacidos en nuestro medio, por encima de los valores identitarios y patrimoniales de la ciudad donde trabajan. Sin evaluar el beneficio de un desarrollo conjunto y armónico de ambos ponderados intereses.Es realmente necesario, para beneficio circulatorio peatonal, cambiarla 45 pasos, en qué beneficia al movimiento comercial? Corregirían las ciudades europeas sus centros de callejuelas medioevales, con diagonales para facilitar el tránsito peatonal?
Me llama mucho la atención y me conmueve, que existan acérrimos defensores de los “Humedales del Arroyo Maldonado”, generadores de mosquitos, incluso la “Academia”, que copan los medios de comunicación. Pero no ocurre lo mismo con el edificio del Cuartel de Dragones de Maldonado, será porque les “suena mal” la palabra “cuartel”?. Pero no podemos cambiar la historia, en su inicio Maldonado fue “Real Sitio Frontera” y ese edificio es testigo de esa etapa de su evolución, junto con el Marco de los Reyes y la Torre del Vigía.
Dr. Mario Scasso Burghi

Opiniones recibidas sobre el proyecto de remodelación, del Arq. Willy Rey, ex Presidente de la Comisión Nacional de Patrimonio: “No es verdad que haya sido consultado”. “Esto es un disparate”.
Opiniones vertidas sobre el proyecto por el Arq. Francisco Bonilla, ex asesor de la Intendencia Departamental de Montevideo, de edificios históricos: “La barbarie no puede prevalecer privilegiando un proyecto tan burdo, enterrando un pasado del que se podrían darse noticias a través del propio Cuartel de Dragones recuperado como se merece. Hacer del mismo el ícono principal de un patrimonio que opere de referente cultural, dotándolo de lo necesario para transformarse en un fuerte motivo de atracción del centro, favoreciendo la presencia de ese público cuya presencia viene disminuyendo y con eso el movimiento comercial que se pretende activar. Hace falta un gesto urbanístico cultural, donde se entienda finalmente, que patrimonio y desarrollo pueden ir perfectamente de la mano”.
“Tal vez, de manera subliminal, viene cada vez cobrando mayor fuerza la idea de ir transformando a Maldonado, en una versión “bonsái” de la cercana Punta del Este, a la cual no es ajena, la falta de educación en nuestros valores e identidad, sino también poner como una locomotora un afán más bien “fenicio”, en una versión tremendamente simplista. Esto no va a ser fácil, pero no se debe ceder”.











