En junio de 1893 un hallazgo estremecedor marcó a los vecinos de la ciudad de Maldonado

Restos humanos emergían parcialmente junto a la cañada de La Pastora, que discurre bajo la calle Biarritz y desagua en la bahía de Maldonado, a la altura de la parada 4 de la rambla Claudio Williman; los vecinos los asociaron con la tripulación del navío de guerra español San Salvador, naufragado en la bahía el 31 de agosto de 1812

En junio de 1893, un hallazgo estremecedor marcó la a los habitantes de la ciudad de Maldonado. Don Antonio Rebolledo, un vecino de la localidad, transitaba desde Maldonado hacia Punta del Este cuando, a unos 250 metros del mar, cerca del manantial conocido como La Pastora, descubrió cráneos y mandíbulas humanas emergiendo parcialmente de la superficie arenosa. El sitio, ubicado junto a la cañada que discurre bajo la calle Biarritz y desagua en la bahía de Maldonado, a la altura de la parada 4 de la rambla Claudio Williman en Punta del Este, desató especulaciones sobre su origen. Según el relato inicial, los restos correspondían a 715 sepulturas dispuestas en un orden semicircular, aunque versiones más conservadoras sugieren que se trataba de unas quince sepulturas. Los vecinos antiguos de Maldonado asociaron estos restos con la tripulación del navío de guerra español San Salvador, naufragado en la bahía el 31 de agosto de 1812.

Desafío
El naufragio del San Salvador ocurrió en un momento de gran agitación política y militar en el Río de la Plata. A principios del siglo XIX, las colonias españolas en América del Sur enfrentaban crecientes movimientos independentistas. En 1810, la Revolución de Mayo en Buenos Aires marcó el inicio de la lucha por la independencia en el Virreinato del Río de la Plata, que incluía los territorios de la actual Argentina, Uruguay, Paraguay y parte de Bolivia. Montevideo, por su parte, permaneció como un bastión leal a la corona española, resistiendo los embates de los patriotas independentistas.
En este contexto, el San Salvador, un navío mercante procedente de Cádiz, transportaba el 2° batallón del Regimiento de Albuera, compuesto por 800 fusileros, además de oficiales y 30 pasajeros. Su misión era reforzar la guarnición de Montevideo, que se encontraba bajo presión debido a los conflictos entre las fuerzas realistas y los revolucionarios. La navegación en la bahía de Maldonado, conocida por sus aguas traicioneras y sus frecuentes temporales, era un desafío incluso para los marineros más experimentados. La combinación de condiciones climáticas adversas y decisiones humanas erróneas convirtió al San Salvador en una víctima más de estas aguas.

Tragedia
El 31 de agosto de 1812, el San Salvador naufragó en la bahía de Maldonado, en un desastre que cobró la vida de la mayoría de sus ocupantes. De las aproximadamente 830 personas a bordo, solo 116 sobrevivieron, incluyendo al coronel Gerónimo Gallano y 100 de sus hombres. La tragedia fue documentada en los Apuntes Históricos de Larrañaga y Guerra, quienes señalaron que el buque pudo haber ingresado al puerto de Maldonado dos días antes, cuando las condiciones climáticas eran favorables. Sin embargo, la ineptitud del capitán y los pilotos, junto con la insistencia de los oficiales de tropa por llegar directamente a Montevideo sin hacer escala, condujo a la catástrofe.
El navío fondeó en la parte exterior de Punta del Este, una posición vulnerable ante los temporales. Según el Extracto del parte que el vigía de Maldonado comunicó, publicado en el Suplemento a la Gazeta de Montevideo del 8 de septiembre de 1812, el piloto que abordó el buque detalló las causas que determinaron su pérdida. La lancha de José Gestal, utilizada para llevar al práctico y al capitán del puerto a bordo, permaneció dos días junto al San Salvador durante un fuerte temporal, enfrentándose al riesgo de zozobrar. Este informe destaca cómo la falta de pericia y las decisiones apresuradas sellaron el destino del navío.

Memoria de una tragedia
El descubrimiento de los restos humanos en 1893, 81 años después del naufragio, reavivó la memoria de esta tragedia en la comunidad de Maldonado. La identificación de los restos como pertenecientes a la tripulación del San Salvador se basó en la tradición oral de los vecinos, quienes relacionaron el lugar del hallazgo con el desastre de 1812. La disposición semicircular de las sepulturas, según la versión más sensacionalista, sugiere un entierro organizado, posiblemente realizado por sobrevivientes o habitantes locales como un acto de respeto hacia las víctimas. Sin embargo, la discrepancia sobre el número de sepulturas —715 según el relato inicial frente a unas quince según estimaciones más moderadas— refleja la incertidumbre y el impacto emocional del hallazgo.
El sitio del descubrimiento, cerca del manantial La Pastora y próximo a los restos de una barca rusa, subraya la historia marítima de la bahía de Maldonado como un lugar propenso a naufragios. Esta área, marcada por la confluencia de corrientes y vientos, ha sido testigo de numerosos incidentes a lo largo de los siglos, consolidando su reputación como un punto peligroso para la navegación.

Parada frecuente
En el siglo XIX, Maldonado y Punta del Este eran puntos estratégicos en el Río de la Plata. Maldonado, fundada en 1755, servía como un enclave militar y comercial, mientras que Punta del Este comenzaba a perfilarse como un lugar de interés marítimo. La bahía de Maldonado, con su puerto natural, era una parada frecuente para los buques que navegaban entre Europa y el Río de la Plata, pero también era conocida por sus riesgos. Los naufragios eran comunes debido a los bancos de arena, los fuertes vientos y las corrientes impredecibles, lo que hacía que la presencia de prácticos experimentados fuera crucial.
El naufragio del San Salvador no fue un hecho aislado, sino parte de una serie de desastres marítimos que marcaron la región. La pérdida de un batallón completo destinado a reforzar Montevideo tuvo repercusiones significativas en el contexto de las guerras de independencia. La guarnición de Montevideo, que dependía de refuerzos como los del Regimiento de Albuera, se vio debilitada, lo que pudo haber influido en el desarrollo de los conflictos en la región. En 1814, dos años después del naufragio, Montevideo cayó finalmente en manos de los patriotas, marcando un punto de inflexión en la lucha por la independencia.
La cañada de La Pastora y la bahía de Maldonado siguen siendo lugares evocadores en la geografía de Punta del Este, vinculados a esta y otras historias de naufragios.