
Un empresario de La Barra que junto a su esposa construyó una fortuna millonaria administrando un lujoso complejo turístico al este del Arroyo Maldonado, hoy vive en situación de calle en los alrededores de la Plaza San Fernando de Maldonado.
Su historia, marcada por una separación matrimonial, engaños financieros y una demanda fallida contra sus administradores, culminó en la ruina total tras dilapidar millones de dólares en negocios fraudulentos. En el 2015 el ahora en situación de calle marchó a prisión imputado por pagar favores sexuales a una menor de 15 años.
Este empresario al momento de los hechos judiciales, había acumulado una considerable riqueza gracias al éxito del complejo que regenteaba con su ex esposa. Tras su separación, recibió tres millones de dólares como cuota parte de la propiedad, una suma que parecía garantizarle una vejez cómoda. Sin embargo, todo se desmoronó cuando confió ciegamente en su administrador quien lo involucró en una serie de operaciones dudosas bajo el pretexto de inversiones en “pozos petroleros” –un negocio inexistente en Uruguay–.
La debacle
Según detalla la sentencia definitiva del Tribunal de Apelaciones en lo Civil de Primer Turno, emitida el 25 de octubre de 2023 en Montevideo, el protagonista de esta historia actuó como garante en dos mutuos por un total de US$ 800.000, hipotecando cuatro apartamentos de lujo en las zonas de La Barra y Manantiales. Estos préstamos beneficiaban a su administrador y a otro sujeto, presentados como “exitosos empresarios”, pero que resultaron ser insolventes. El administrador, embargado desde 2015, nunca pagó, lo que lo obligó a vender dos de sus propiedades para evitar la pérdida total de su patrimonio.
En un intento por recuperar parte de lo perdido, el actor demandó a la escribana que intervino en las operaciones, quien instrumentó las hipotecas, acusándola de mala praxis profesional.
Argumentó que la notaria incumplió sus obligaciones éticas al no informar sobre los embargos de los deudores principales, no advertir los riesgos del negocio y no exigir un certificado de aptitud mental, considerando su avanzada edad y supuestas alteraciones cognitivas diagnosticadas por especialistas, como un deterioro similar a la senilidad y principios de Parkinson.
Demanda
La demanda, caratulada como ” Cobro de Pesos”, fue desestimada en primera instancia por el Juzgado Letrado de Primera Instancia en lo Civil de 18º Turno en febrero de 2023. El empresario apeló, alegando errores en la valoración de la prueba, incluyendo informes psiquiátricos que destacaban su vulnerabilidad emocional y cognitiva, así como violencia sufrida durante la firma de los documentos. Sin embargo, el Tribunal de Apelaciones confirmó la sentencia, argumentando que no se probó incumplimiento por parte de la escribana. “No se advierte apartamiento del estándar de diligencia media exigible”, señala el fallo, enfatizando que la confianza excesiva en su administrador no era responsabilidad de la escribana. Los testigos, incluyendo profesionales que interactuaron con el empresario hoy en la ruina en otros negocios, coincidieron en que, pese a su edad, razonaba con claridad. Además, se destacó que no inició procesos de incapacidad ni demandó directamente a “los empresarios exitosos”, ni atacó la nulidad de los contratos por vicio de consentimiento.
El presente
Hoy, a dos años de la sentencia, fuentes locales confirman que el empresario deambula por las calles cercanas a la Plaza San Fernando, sin hogar ni recursos. Su caso ilustra los riesgos de las estafas financieras dirigidas a personas mayores, conocidas como “el cuento del tío”. La Fiscalía de Maldonado investiga una carpeta relacionada, pero sin avances significativos en cuatro años. Este declive, de empresario exitoso a la indigencia, resalta la fragilidad de las fortunas y aunque vecinos y conocidos lamentan su situación, no se reportan iniciativas de ayuda.












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