Nuevo libro narra el ingreso de un contrabando de oro sudafricano por el puerto de Punta del Este

Según el texto, el ingreso del oro se habría dado durante la regata Vela Océanica de 1979, que llegó a la zona desde Ciudad del Cabo

En las sombras de la dictadura cívico-militar uruguaya, un flujo clandestino de oro sudafricano irrumpió en el país, con el puerto de Punta del Este como puerta de entrada clave, violando embargos internacionales y consolidando a Uruguay como un paraíso para el lavado de activos. Así lo afirma el capítulo “Oro Viajero” del libro Plata Sucia, del periodista Andrés Alsina, publicado por Editorial Da Vinci. Basado en archivos desclasificados y documentos de inteligencia, el texto expone cómo la élite dictatorial utilizó rutas marítimas y aéreas para fugar riqueza en plena crisis económica de 1984, en un esquema que involucró contrabando, asociación ilícita, negligencia estatal y crimen organizado. Un hilo central en esta red de contrabando es la regata oceánica de 1979, desde Ciudad del Cabo a Punta del Este, que Alsina señala como posible vía de ingreso del oro sudafricano. Organizada desde 1978, esta travesía de 6.561 kilómetros –bautizada Vela Oceánica– estuvo envuelta en secretismo: se negó acceso a la prensa a un evento supuestamente deportivo, la lista de tripulantes permaneció confidencial hasta el último momento, y se excluyeron 17 de los 32 yates inscritos.
Custodiada por la nave de guerra sudafricana Protea, la flota arribó al puerto de Punta del Este sin inspecciones aduaneras. “¿Traían oro? No se supo”, ironiza Alsina, pero el autor apunta a envíos marítimos paralelos como método clave para introducir el metal precioso, evadiendo controles y embargos de la ONU contra el apartheid.

Lingotes
Esta regata, según documentos del Archivo Berrutti, facilitó el tránsito clandestino, convirtiendo el icónico puerto turístico en un nodo logístico para el oro extraído en minas como las de Rand, en violación a resoluciones internacionales desde 1960.El detonante público de estas revelaciones fue un incidente aéreo el 6 de julio de 1984. El vuelo 919 de Varig, un Boeing 727 despegando de Carrasco rumbo a Río de Janeiro, se desvió por una amenaza de bomba falsa, aterrizando en Porto Alegre. No hubo explosivos, pero sí 18 maletas con 300 kilos de lingotes de oro –valorados en 30.744 millones de dólares actuales– y fajos de billetes en dólares ocultos. La historia salió a la luz en 2025 gracias al periodista Samuel Blixen en Brecha, basado en inteligencia militar uruguaya. Alsina contextualiza esto en la crisis dictatorial: hiperinflación y devaluación. “La cúpula aseguraba su ‘patrimonio’ personal en el exterior”, escribe, insinuando múltiples envíos. Varig volaba dos veces por semana, pero las rutas marítimas como la de Punta del Este amplificaban el esquema. El oro sudafricano, procedente del régimen racista, se refundía en Ticino, Suiza, vía Italia, con sellos legítimos. Uruguay actuaba como puente, con diplomacia discreta. Actas de Cancillería revelan diálogos entre José Luis Pombo (actual cónsul en Suiza) y Pieter Willem Botha: “No compartimos políticas raciales, pero defendemos la no intervención”, dijo Pombo, en un anticomunismo compartido.

Leyes y decretos
Oficialmente sin embajador en Pretoria, Uruguay fingía ruptura, pero mantenía contactos. El marco legal habilitó el Decreto 570/979 de 1979 que liberalizó importación/exportación de oro y metales, declarando tránsito “libre” para posicionar a Uruguay como plaza financiera. Ese decreto, vinculado a la Ley 13.640 de 1967, tenía las firmas de Aparicio Méndez y Ernesto Rosso Faldrich. El Banco de Reserva Sudafricano (SARB), privado con 800 accionistas limitados, evadía controles políticos, lo que era ideal para fugas. El autor del libro lo liga a un modelo británico de opacidad, y aunque el apartheid acabó en 1994 con Mandela, el negocio persistió. Fuentes de inteligencia indican que la Policía uruguaya buscaba custodiar traslados por altos pagos. Años después, ya en democracia, el Decreto 132/994 de Lacalle Herrera renovó exenciones, agregando plata para firmas paraguayas, lo que sugiere la continuidad del contrabando post-racismo. El racismo cultural perduró; el oro sudafricano siguió fluyendo hasta 2009, cuando Mujica canceló la libertad de tránsito. ¿Adónde fue la riqueza? El envío aéreo y las regatas dan pistas: no solo militares, sino una asociación ilícita estatal sistemática, violando deberes públicos y embargos.
Plata Sucia desentierra este turbio pasado, cuestionando herencias de opacidad financiera. Alsina ilumina cómo el “oro viajero”, ingresando por Punta del Este, forjó impunidad que resuena hoy. Un must para entender grietas uruguayas: ¿cuánta riqueza fugada queda oculta?