Horas después de publicada una nota sobre el malestar de residentes de la Parada 2 de La Brava por ruidos molestos, concentraciones de motos y vehículos hasta altas horas de la madrugada, los vecinos de la Parada 23 de La Mansa denunciaron una situación similar de inseguridad y descontrol.
Varios residentes de la zona contactaron a este medio para manifestar su enojo y preocupación ante los reiterados episodios de picadas ilegales, maniobras imprudentes, ruidos molestos y conductas que alteran la convivencia, especialmente durante los fines de semana y días de buen clima.
Uno de los vecinos relató que el domingo, al salir a tomar mate con su esposa, se encontraron con una situación de tensión: “Ayer en la 23 no sabías si te iban a robar, manguear o patotear. Pusieron conos y hacían simulacros de controles”.
El mismo vecino sugirió que, ante este mismo tipo de eventos que se realizan también en Punta Ballena, se podría cerrar la calle que baja hacia Las Grutas para evitar que los vehículos queden sin salida, y cuestionó la falta de controles efectivos sobre patentes, luces y maniobras peligrosas como “el juego de la gallina”.
Picadas y joda
Otro testimonio describe el panorama de madrugada: “A las 2 de la mañana, picadas y joda. No había policías ni inspectores. Un desastre. Más de 200 personas. Hice las consultas. Nada”.
Un residente con décadas en la zona comparó la situación actual con años anteriores: “Hace 30 años eso no pasaba”. Mencionó ver un cuidacoches en aparente estado de ebriedad y una moto abandonada en volquetas frente al Liceo 5, mientras personal policial permanecía en su camioneta sin intervenir.
Los vecinos también cuestionan la respuesta institucional. “Es lamentable lo que está pasando”, expresó uno de ellos, y agregó que con mayor presencia y operativos coordinados (vallas, controles de alcoholemia y drogas) se podría revertir la situación.
Otro residente resumió el sentimiento general: “Tierra de nadie, como decimos siempre. Hay un evento y no hay gente para cuidar el resto.Vergonzoso”.
Varios coinciden en señalar una “falta de autoridad” y advierten que, si no se toman medidas, la convivencia en la zona seguirá deteriorándose. “Unos años más y todo al carajo”, opinó uno de los consultados.
Los vecinos reclaman mayor presencia policial, controles efectivos y acciones concretas para recuperar la tranquilidad en los barrios de la rambla.











