
Era febrero de 1982 y el sol caía a plomo sobre la costa de Punta del Este. Los veraneantes, ajenos a la tormenta que se avecinaba en el Atlántico Sur, observaban con asombro la imponente mole gris que se recortaba en el horizonte. El crucero ARA General Belgrano había fondeado en la bahía de Maldonado.
El buque, que lucía entonces el número de casco C-4, medía casi 185 metros de eslora y desplazaba más de doce mil toneladas. Para los pescadores artesanales y los turistas que caminaban por la rambla, su presencia era un espectáculo imponente: sus cañones de 152 milímetros apuntaban al cielo y su puente de mando, heredero de otra época, parecía custodiar secretos de medio siglo de historia.
Nadie imaginaba que aquella escala, una más en un viaje de instrucción, sería la última visita del veterano crucero a aguas uruguayas. Horas después de echar anclas, la rutina a bordo se vio interrumpida. Una de las calderas principales sufrió una avería grave —testimonios posteriores hablan de un incendio en la sala de máquinas— y la tripulación debió trabajar contrarreloj para controlar los daños. No hubo heridos de gravedad, pero la falla obligó al “Belgrano” a regresar de urgencia a su base en Puerto Belgrano, donde permaneció en dique seco durante febrero y marzo.
Otra historia
Esa avería, paradójicamente, marcaría su destino: si el buque hubiera estado en plena operatividad, tal vez habría zarpado hacia el sur semanas antes y su historia podría haber sido diferente. Quien escribe esta nota era entonces un joven que caminaba por la rambla y aún recuerda la fuerte impresión que causaba aquel crucero. Lo que pocos sabían en ese momento es que el “General Belgrano” era mucho más que un veterano de la Armada Argentina: había sido botado como USS Phoenix en 1938 y había sobrevivido al ataque japonés a Pearl Harbor el 7 de diciembre de 1941. Años después, durante la Guerra de Corea, transportó al general Douglas MacArthur en el histórico desembarco de Inchon.
Dos sobrevivientes del hundimiento que aquel febrero estaban a bordo compartieron tiempo después sus recuerdos. Pedro Moyano, entonces conscripto, relata: “Fondeamos frente a Punta del Este. Era hermoso ver la costa iluminada. Nadie hablaba de guerra. Lo que más nos impactó fue la avería; después supimos que ese arreglo nos retrasó”. Juan Carlos Miranda, también conscripto, logró tomar una fotografía memorable desde una lancha: el crucero completo, con la bahía de Maldonado de fondo y la silueta del puerto de Punta del Este a babor. Esa imagen, una de las últimas del buque en aguas uruguayas, se convirtió con el tiempo en un tesoro para los veteranos.
El 2 de mayo de 1982, a las 15:57 horas, el submarino británico HMS Conqueror lanzó dos torpedos contra el “Belgrano” fuera del área de exclusión. El barco se hundió en minutos. Murieron 323 argentinos. El pasado sábado 2 de mayo de 2026, se cumplió un nuevo aniversario de aquella tragedia.
Crédito de la imagen: Juan Carlos Miranda (una de las últimas fotografías del ARA General Belgrano en la bahía de Maldonado).











