
La edila del Frente Amplio Ana Antúnez denunció en la última sesión de la Junta Departamental las condiciones en que se encuentra una gran cantidad de perros y gatos que han sido abandonados en el barrio Kennedy y dijo que no sólo serán éstos, ya que hay ochenta familias que próximamente serán realojadas que tampoco se llevarán a sus animales. “Claramente los humanos no hemos sido lo suficientemente responsables con nuestros animales y eso ha contribuido a la situación de emergencia que hoy estamos viviendo”, dijo la edila, que acompañó sus palabras con varias imágenes de la situación en que se encuentran estos animales. Durante la exposición, destacó la labor que voluntarios y ONG´s realizan en el lugar, “porque esos animales pasaron de comer salteado o no comer a hacerlo todos los días”.
“Es una situación que la debemos analizar desde una mirada integral porque no solamente estamos hablando de las situaciones de los animales abandonados que están en el barrio Kennedy sino también de las personas que conviven allí con estos animales y que aún siguen en el barrio. A esto le debemos sumar que el maltrato animal no está tipificado como delito, entonces muchas veces no se puede hacer nada y no se está aplicando la normativa como se debe”.
Aunque destacó la política pública de bienestar animal que se lleva adelante en el país con el Plan Nacional de Control Reproductivo y el Plan de Albergues, Antúnez lamentó no estar pudiendo llegar a esos lugares donde más se necesita. En el barrio Kennedy la realidad es que no hay animales castrados ni chipeados. “Las familias fueron realojadas y dejaron a sus animales abandonados”.

Un desborde
La edila explicó que desde la Comisión de Bienestar Animal de la Junta solicitaron de manera urgente hablar con las instituciones que, se cree, son las que deberían estar trabajando en ese barrio. “No es solamente la Intendencia, debería estar el INBA, central y departamental, el que no está funcionando. Esa política ha fallado. También debería estar ASSE, el Ministerio del Interior, Vivienda. La Intendencia hace lo que puede desde su lugar”.
También destacó la actitud algunos jerarcas comunales con quien ha estado en contacto pero “hay un desborde, hay cuestiones que exceden a ellos”. Acto seguido, solicitó la presencia del INBA, “que no ha aparecido en el territorio. Acompañamos a la presidenta Marcela al barrio y no sabía qué hacer. Si el Instituto de Bienestar Animal no sabe qué hacer… Sin dudas que acá estamos hablando de una situación que es por demás sensible, que nos debería interpelar a todos y ya deberíamos estar todos sentados a una mesa viendo qué se puede hacer”.

Un objeto
Estas familias entienden que está bien tener al animal así ‒que está bien tenerlo encadenado y que coma salteado‒, porque para ellos el animal es un objeto, es algo que está ahí. Incluso, muchas veces cuando hemos ido al refugio hemos visto personas que van allí buscando un animal para que les sirva de guardián, de cámara de seguridad. Yo creo que hay que cambiar ese concepto y adoptar el nuevo paradigma de que los animales son animales de compañía, y de que cuando uno asume esa responsabilidad significa que el animal sea un integrante más de la familia. El tema es que esto se debe lograr con mucha educación, algo que todavía no hemos podido abordar.

Antúnez pidió que sus palabras fueran enviadas al INBA, a la Dirección de Higiene, a la Comisión de Bienestar Animal de la Junta, a la Comisión de Bienestar Animal del Parlamento, a la prensa, a Zoonosis, a ASSE, al Ministerio del Interior y al Mides.











